En el invierno de 1861, en Hamburgo, se pudo escuchar por primera vez una sonoridad insólita: la voz pura de un coro femenino entrelazada con el timbre noble de dos trompas naturales y el fulgor cristalino del arpa. Johannes Brahms, entonces joven y audaz, dirigía el estreno de sus “Vier Gesänge für Frauenchor, zwei Hörner und Harfe, Op. 17”, una obra que parecía surgir de un sueño romántico, donde la poesía y la música se abrazan en un diálogo íntimo. Brahms compuso el ciclo en Hamburgo, muy probablemente entre finales de 1859 y comienzos de 1860, en vínculo directo con su labor al frente del conjunto femenino local. La primera audición tuvo lugar en el Großen Wörmerschen Saal (Conventgarten) el 15 de enero de 1861, con el propio Brahms a la batuta y Nicolaus Schaller al arpa. Ese mismo mes apareció la primera edición en Bonn (N. Simrock). La cronología está documentada por el Brahms-Institut (Lübeck) y por la síntesis histórica de la enciclopedia alemana. El Op. 17 dialoga con la tradición coral germana de Mendelssohn y Schumann, particularmente en la claridad homofónica y el control de la línea media; no obstante, el No. 4 anticipa zonas expresivas brahmsianas posteriores (densidades armónicas, gravitación modal, gestos fúnebres). El parentesco con la vertiente “arcaizante” (trompas naturales, tópicos de marcha fúnebre) sitúa la obra en la cartografía estética del romanticismo medio alemán, a la par que la diferencia por su plantilla tímbrica. Cuatro cantos, cuatro mundos. El primero, “Es tönt ein voller Harfenklang”, abre con el eco del arpa, como si el sonido despertara anhelos dormidos en el corazón. El segundo, “Lied von Shakespeare”, nos lleva a la melancolía de Twelfth Night, donde el amor y la muerte se confunden en versos que Brahms viste con armonías suaves y trompas que suspiran. Luego, “Der Gärtner”, inspirado en Eichendorff, pinta la sencillez bucólica de un jardinero que sueña con la dama a la que sirve, mientras el arpa dibuja arabescos de luz. Finalmente, “Gesang aus Fingal”, con ecos de Ossian, se alza como un canto heroico, sombrío y épico, donde las trompas rugen y el coro se convierte en voz de la naturaleza y la leyenda.
"Canciones de Brahms para coro femenino, dos trompas y arpa, Op.17"
Dan Everson & Steve Multer, trompas.
Erik C. Nielsen, Arpa.
Kansas City Chorale.
Charles Bruffy, director.
1.- Es tönt ein voller Harfenklang:
Es [tönt]1 ein voller Harfenklang
Den Lieb' und Sehnsucht schwellen,
Er dringt zum Herzen tief und bang
Und läßt das Auge quellen.
O rinnet, Tränen, nur herab,
O schlage Herz, mit Beben!
Es sanken Lieb' und Glück ins Grab,
Verloren ist [mein]2 Leben!
1.- Resuena con plenitud un toque de arpa:
Resuena con plenitud un toque de arpa,
acrecentado por el amor y la nostalgia.
Penetra profundo y ansioso hasta el corazón
y hace que los ojos se desborden.
¡Oh lágrimas, fluid!
¡Oh corazón, late trémulo!
El amor y la dicha yacen en la tumba.
¡[Mi]1 vida está perdida!
2.- Lied von Shakespeare:
Komm herbey, komm herbey, Tod!
Und versenk' in Cypressen den Leib.
Laß mich frey, laß mich frey, Noth!
Mich erschlägt ein holdseliges Weib.
Mit Rosmarin mein Leichenhemd,
O bestellt es!
Ob Lieb' ans Herz mir tödtlich kömmt,
Treu' hält es.
Keine Blum', keine Blum' süß,
Sey gestreut auf den schwärzlichen Sarg.
Keine Seel', keine Seel', grüß'
Mein Gebein, wo die Erd' es verbarg.
Um Ach und Weh zu wenden ab,
Bergt alleine
Mich, wo kein Treuer wall' ans Grab,
Und weine.
2.- Canción de Shakespeare:
Ven, muerte, ven
y entierra mi cuerpo entre cipreses.
Libérame, angustia, libérame:
me mata una hermosa mujer.
¡Con romero mi mortaja,
oh, dispón!
Aunque el amor llega, mortal, a mi corazón,
este permanece fiel.
Ninguna flor, ninguna dulce flor
se esparza sobre mi féretro ennegrecido.
Ningún alma, ningún alma salude
a mis huesos allí donde la tierra los oculta.
Para evitar la desdicha y el dolor,
depositadme solo
allí donde ningún fiel peregrine a mi tumba
para llorar.
3.- Der Gärtner:
Wohin ich geh' und schaue,
In Feld und Wald und Tal,
Vom Berg hinab in die Aue;
Viel schöne, hohe Fraue,
Grüß ich dich tausendmal.
In meinem Garten find' ich
Viel Blumen, schön und fein,
Viel Kränze wohl draus wind' ich
Und tausend Gedanken bind' ich
Und Grüße mit darein.
Ihr darf ich keinen reichen,
Sie ist zu hoch und schön,
Die müssen alle verbleichen,
Die Liebe nur ohnegleichen
Bleibt ewig im Herzen stehn.
Ich schein' wohl froher Dinge
Und schaffe auf und ab,
Und, ob das Herz zerspringe,
Ich grabe fort und singe,
Und grab' mir bald mein Grab.
3.- El jardinero:
Dondequiera que vaya y mire,
por el campo, el bosque y el valle,
desde lo alto de la montaña al prado,
hermosísima y noble señora,
te recuerdo una y mil veces.
En mi jardín encuentro
muchas flores hermosas y delicadas,
con las que confecciono muchas coronas
y enlazo mil pensamientos
y recuerdos con ellas.
A ella ninguna puedo darle:
es demasiado noble y hermosa
y todas han de marchitarse.
El amor incomparable es lo único
que permanece por siempre en el corazón.
Parezco estar de buen humor
y me afano aquí y allá.
Y aunque mi corazón se resquebraja,
sigo cavando y cantando,
y pronto cavaré mi propia tumba.
4.- Gesang aus Ossians Fingal:
Wein' an den Felsen der brausenden Winde,
Weine, o Mädchen von Inistore!
Beug' über die Wogen Dein schönes Haupt,
Lieblicher Du als der Geist der Berge,
Wenn er um Mittag in einem Sonnenstrahl
Ueber das Schweigen von Morven fährt.
Er ist gefallen, Dein Jüngling liegt darnieder,
Bleich sank er unter Cuthullins Schwert.
Nimmer wird Muth deinen Liebling mehr reizen,
Das Blut von Königen zu vergießen.
Trenar, der liebliche Trenar starb,
O Mädchen von Inistore!
Seine grauen Hunde heulen daheim,
Sie sehen seinen Geist vorüberziehn
Sei Bogen hängt ungespannt in der Halle,
Nichts regt sich auf der Haide der Rehe.
4.- Canto del Fingal de Ossian:
¡Llora en las rocas de los vientos rugientes,
llora, doncella de Inistore!
Inclina sobre las olas tu hermosa cabeza,
tú, más hermosa que el espíritu de las montañas
cuando a mediodía en un rayo de sol
se desplaza sobre el silencio de Morven.
Ha caído. Tu doncel yace por tierra.
Lívido cayó bajo la espada de Cuthullin.
Nunca más el valor incitará a tu amado
a derramar la sangre de reyes.
¡Trenar, el encantador Trenar ha muerto,
oh, doncella de Inistore!
Sus sabuesos grises aúllan en casa:
ven pasar su fantasma.
Su arco cuelga destensado en la sala.
Nada se agita en el brezal de la corza.
La recepción fue cálida, casi reverente: los oyentes quedaron maravillados ante la audacia tímbrica y la profundidad expresiva. No era solo música; era un paisaje sonoro que evocaba lo eterno, lo íntimo y lo sublime. Con esta obra, Brahms inauguraba su senda en la música coral secular, anticipando las joyas que vendrían después, y dejando en la historia una pieza única, rara y luminosa.
Hoy, estas canciones siguen siendo un tesoro para quienes buscan la esencia del Romanticismo: la unión perfecta entre palabra y sonido, entre lo humano y lo mítico.