Nueve de enero de 1893. La nieve cae en silencio sobre Járkov, y la ciudad —todavía con el brillo apagado de las fiestas— camina despacio hacia la noche. En el Gorodsky Dom, la gente ocupa sus butacas con ese murmullo cálido que precede a los conciertos importantes. En el escenario aguarda un piano de cola; oscuro, casi solemne. Serguéi Rajmáninov, alto, delgado, de gesto concentrado, se sienta y mira un instante el teclado, como si en esas teclas pudiera leerse la geografía de un país interior. Tiene 19 años. Recién salido del Conservatorio de Moscú donde había recibido clases de composición con Arseni Arenski y de piano con Zverev/Safónov, había encontrado en el piano su lenguaje natural, y buscaba un primer gran “tarjetazo” artístico. Las “Morceaux de fantaisie, Op. 3” cristalizan esa ambición temprana: piezas breves, cada una con un carácter inconfundible, pero unidas por el sello armónico y el lirismo denso que lo acompañarán toda la vida. Mucho por probar, y ya una voz propia.
"Morceaux de fantaisie, Op. 3"
Vladimir Ashkenazy, piano.
Breve guía de audición:
Élégie en mi♭ menor, Op. 3 n.º 1
Atmósfera: introspectiva, crepuscular.
Claves de escucha: la línea cantabile en la mano derecha y las armonías profundas que respiran casi como un coro apagado en la izquierda. Fíjate en los arcos melódicos largos y las modulaciones que intensifican la melancolía.
Preludio en do♯ menor, Op. 3 n.º 2
Atmósfera: solemne, inexorable, con un clímax dramático.
Claves de escucha: el motivo de campanas (acordes graves repetidos), el contraste entre la marcha inicial y la sección central tormentosa, y la coda donde el pulso vuelve como un eco lejano. Escucha la arquitectura: es breve, pero narra un viaje completo.
Mélodie en mi mayor, Op. 3 n.º 3
Atmósfera: íntima, luminosa.
Claves de escucha: la melodía suspendida sobre un acompañamiento casi arpegiado; el clímax controlado que no pierde la delicadeza. Si encuentras versiones con la revisión de 1940, compara su depuración de texturas.
Polichinelle en fa♯ menor, Op. 3 n.º 4
Atmósfera: teatral, chispeante, con ironía.
Claves de escucha: los gestos “de máscara” (acordes incisivos, saltos, acentos), el episodio lírico central que abre un claro de ternura y el regreso virtuosístico del inicio. Es un retrato de commedia dell’arte al piano.
Sérénade en si♭ menor, Op. 3 n.º 5
Atmósfera: nocturna, con un punto de exotismo.
Claves de escucha: el pulso de serenata (casi de guitarra imaginaria), las sombras modales y el juego de ecos en la registración. Si puedes, confronta la versión original (1892) y la revisión (1940) para percibir la evolución del estilo del compositor.
El Preludio en do♯ menor se volvió un fenómeno inmediato —un arma de doble filo para el compositor— y durante años el público se lo exigió como bis. Esa celebridad temprana, nacida precisamente en este estreno, marcó la relación de Rajmáninov con su propia obra: gratitud por la fama; cansancio por el encasillamiento.
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