14 ene 2026

Cálida melancolía

La Cantata BWV 3 de Johann Sebastian Bach, Ach Gott, wie manches Herzeleid (Oh Dios, cuánta angustia), fue compuesta para el Segundo Domingo después de la Epifanía y su estreno tuvo lugar en Leipzig, el 14 de enero de 1725. Las lecturas asignadas por el leccionario luterano para ese domingo fueron Romanos 12:6–16 (“diversos dones y reglas de vida”) y Juan 2:1–11 (las Bodas de Caná), el primer “signo” de Jesús según el cuarto evangelio. Aunque el himno en que se basa la cantata no comenta directamente las lecturas, sí propone una meditación sobre Cristo como consuelo en la tribulación, en sintonía espiritual con el inicio del ministerio de Jesús y el tema de la transformación en Caná.
El punto de partida es el coral “Ach Gott, wie manches Herzeleid” (1587) de Martin Moller, que a su vez parafrasea el himno medieval latino "Jesu dulcis memoria". Un libretista anónimo mantiene íntegras las estrofas 1, 2 y 18 del himno (movs. 1, 2 y 6), y parafrasea ideas de las estrofas intermedias para los recitativos y arias (movs. 3–5). El resultado es una dramaturgia devocional sobre la angustia del creyente, la resistencia de la fe y el consuelo de Cristo.
Esta cantata, pertenece al segundo ciclo anual de cantatas de Bach en Leipzig—el llamado ciclo de cantatas corales—que el compositor emprende tras su nombramiento como Thomaskantor (mayo de 1723). Entre Trinidad 1724 y comienzos de 1725, Bach planifica que cada domingo y fiesta tengan como base un himno luterano: el coral proporciona el tejido poético, la teología y la melodía.
La obra está escrita para cuatro solistas (SATB), coro a cuatro voces y una orquesta barroca compuesta por 2 oboes d’amore, cuerdas, continuo, trombón (refuerza el bajo/cantus firmus en la apertura) y trompa (doblando la soprano en el coral final). Esta paleta tímbrica—en especial el color ámbar de los oboes d’amore—favorece el tono elegíaco del conjunto.

"Cantata BWV 3_Ach Gott, wie manches Herzeleid"
Concentus musicus Wien.
Nikolaus Harnoncourt, director.

I. Fantasía coral (mov. 1)
Bach sorprende situando el cantus firmus en la voz de bajo—doblada por trombón—mientras oboes d’amore tejen un ritornello cromático de raro magnetismo sobre un lecho de suspiria en las cuerdas (figuras suspirantes que ilustran la Herzeleid, “dolor del corazón”). El cromatismo expresivo no deriva hacia aspereza: críticos han descrito el color armónico como de “melancolía cálida”, con un ingreso casi mágico del coro donde las voces altas dialogan con el motivo de oboe antes de la entrada solemne del coral en el bajo. Es una de las fantasías corales más exóticas y conmovedoras del ciclo.
II. Coral tropado (mov. 2)
El segundo movimiento alterna frases del coral con recitativos a solo (SATB), sostenidos solo por el continuo. Tras la irradiación cromática del inicio, aquí Bach desnuda la textura: diatonismo austero, líneas secas y “duras”, como un ascetismo sonoro que marca el comienzo del camino de prueba del creyente (“Der schmale Weg ist trübsal voll”, “el camino angosto está lleno de tribulación”).
III. Aria de bajo (mov. 3)
Con acompañamiento de continuo, el bajo enuncia la “Höllenangst und Pein” (“angustia infernal y dolor”). Musicalmente sobria, la sección contrasta retóricamente con giros que anticipan la conversión del lamento en confianza: una dialéctica textual más que virtuosística.
IV. Recitativo de tenor (mov. 4)
Breve y funcional, articula el punto de inflexión teológico: aun si desfallecen cuerpo y espíritu, Cristo sostiene. Su concisión prepara el cambio de afecto del dúo.
V. Dúo (soprano/alto) (mov. 5)
Uno de los grandes dúos del corpus, un alivio luminoso tras los tres cuadros de aflicción. El texto celebra cómo Jesús carga nuestras cruces; la escritura imitativa, las líneas entrelazadas y el sostén de las cuerdas dibujan consuelo y compañía. Whittaker llegó a considerarlo “quizá el mejor dúo” de las cantatas; en cualquier caso, es una joya del ciclo coral.
VI. Coral final (mov. 6)
Cierre en armonización a cuatro voces, con trompa doblando el cantus firmus en la soprano: una afirmación de fe sobria, concisa y radiante—“Erhalt mein Herz im Glauben rein” (“Conserva mi corazón puro en la fe”).

La cantata BWV 3 comparte título con otra cantata posterior (BWV 58), donde Bach vuelve al mismo coral con un carácter más conciso y luminoso, mostrando su interés continuo por este texto-melodía. En la BWV 3 la disposición coral (cantus firmus en bajo, refuerzo de trombón) y el cromatismo de los oboes d’amore la convierten en un estudio de afecto y color particularmente refinado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.