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25 oct 2017

Nostalgia

Georges Bizet
Primero la niñez dulce y serena, 
sin inquietud ni pena, 
resbalando entre juegos y sonrisas: 
¡puro y naciente albor, fresco capullo, 
indescifrable arrullo 
de hojas y ramas, pájaros y brisas! 
Mercedes de Velilla.

Francia, 1871. Georges Bizet tiene 33 años y en su mente, la nostalgia se abre paso... Va a ser padre y le invaden recuerdos de los juegos de su infancia. En esta situación, empieza a componer sus "Jeux d’enfants", "Juego de niños", obra escrita originalmente para piano a cuatro manos, dedicada a las señoritas Marguerite de Beaulieu y Fanny Gouin y que fue publicada de inmediato por el editor Durand.
El mismo título de la obra explicita su programa: la descripción de una docena de juegos infantiles a través de una amplia gama de recursos musicales. 

Juego de niños, Op.22
Katia y Marielle Labèque, piano.

El parámetro rítmico, combinado con un perfil melódico apropiado, desempeñan en esta obra un papel central y nos ayuda a visionar lo que Bizet nos relata con sus piezas: el suave balanceo del columpio sugerido por el despliegue pausado de acordes (“L’escarpolette”); el movimiento obstinado casi circular de una peonza (“La toupie”); la melodía sencilla e ingenua de una canción de cuna para una muñeca (“Le poupée”); el galopar vivo de los caballos de madera (“Le chevaux debois”); los movimiento de vaivén del volador (Le volant”); el aire ligeramente marcial de las trompetas y los redobles de tambor (“Trompette et tambour”); el vuelo ligero e inestable de unas pompas de jabón (“Les bulles de savon”); el correr travieso y espontáneo de unos niños jugando a las cuatro esquinas (“Les quatre coins”); el buscar algo atolondrado en la oscuridad de la gallinita ciega (“Colin-Maillard”); un diálogo vivo y animado entre dos personajes locuaces (“Saute-Mouton”); el juego tierno de los niños que se imaginan adultos(“Petit mari, petite femme”); y el galope divertido que sirve de conclusión feliz y desenfadada de la obra (“Le bal”).

Juego de niños, Op.22
Royal Concertgebouw Orchestra.
Bernard Haitink, director.

"Juego de niños" está considerada como una de las obras cumbres del piano a cuatro manos y, poco después de su estreno, el propio compositor llevó a cabo una orquestación de una selección de sus piezas, práctica que después continuarían otros compositores.
Terminada la composición, pocos meses después, Bizet se convertiría en padre de un niño al que pusieron por nombre Jacques. Tan sólo cuatro años más tarde, en la madrugada del 3 de junio de 1875, fallecería nuestro amado compositor.

22 ago 2015

El Canto del Cisne Debussyano

Claude Debussy
Verano de 1915. Claude Debussy se encuentra en un precario estado de salud. Padece un cáncer intestinal del que ha sido recientemente operado; mermado físicamente, además atraviesa dificultades financieras. A esta situación, hay que añadirle la angustia que le produce la caótica realidad de una humanidad que se encuentra inmersa en plena guerra mundial. Debussy, entonces, decide irse con su familia al mar, concretamente a la pequeña localidad costera de Pourville. Allí comienza un proyecto que si bien, en un principio, quiere que sea de seis sonatas dedicadas a varios instrumentos, al final, sólo logrará poder finalizar tres de ellas. La que hoy nos ocupa, última de la serie, está dedicada a su esposa Enma y tiene al violín y al piano como protagonistas.
Nos encontramos ante el estilo más depurado de Debussy, reivindicando el pasado de los clásicos franceses como Couperin, Leclair, y Rameau. Este nacionalismo, le lleva a firmar sus composiciones como “músico francés” e incluso le pide a Durand, su editor, grabar las página del título de la colección en un estilo arcaico que recuerda las ediciones decoradas de las obras de Rameau. Pero también encontramos al Debussy influenciado por otras culturas; podemos escuchar el fuego español y cierto aire gitano, sobre todo al final de la sonata, “provocado”, seguramente, por el encuentro que mantuvo el maestro con un violinista cíngaro en Budapest en el año de 1910. 
La última aparición pública de Debussy, coincidió con el estreno de esta Sonata el 5 de mayo de 1917 en la Sala Gaveau. Fue interpretada por él mismo al piano y Gaston Poulet al violín. Podemos pues considerar esta sonata, como el canto del cisne Debussyano. Un canto que termina con una explosión de luz, hasta alcanzar la extática y contemplativa conclusión de todo.

Sonata para Violín y Piano en Sol menor
Yehudi Menuhin, violín.
Benjamin Britten, piano.

Tan sólo un año después, el 25 de marzo de 1918, Debussy, agotado por la enfermedad, fallecería en su apartamento parisiense situado en el número 80 de la avenida del Bois de Boulogne. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de Pére Lachaise tres días después, bajo un intenso bombardeo y en la más absoluta soledad. El escritor Romain Rolland anotó en su diario, bajo la fecha de su deceso: “Ha muerto Claude Debussy. El único creador de belleza que ha tenido la música de nuestro tiempo”.