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1 jun 2018

El Despertar de Debussy

Claude Debussy
Claude Debussy se presentó hasta tres veces al prestigioso Premio de Roma durante los años comprendidos entre 1882 y 1884. Este prestigioso premio permitía a los ganadores pasar varios años en la Villa Medici en Roma, con gastos sufragados por el gobierno francés. Escritas para el premio han sobrevivido los tres coros de la prueba eliminatoria: "Salut Printemps", "Invocation" y "Le Printemps".
Salut printemps no ganó premio alguno, pero el compositor no se desmoralizó e intentó nuevamente en 1883 participar con otra pieza coral sobre un poema del ciclo Harmonies poétiques et religieuses de Lamartine: Invocación. Debussy, de nuevo, no obtendría el preciado galardón. No sería hasta 1884 en el que el compositor, con su cantata "El hijo pródigo", recibiría el premio preciado.

Printemps para Coro y Orquesta.
BBC National Chorus y Orchestra  of Wales.
Richard Hickox, director.

Un Debussy, agotado, escribiría en una carta: “Si me hubiera quedado en Roma me hubiera autodestruido; desde que llegué a este lugar mi espíritu está muerto, y lo que más deseo es trabajar en algo fuerte y que sea totalmente mío.”
A su regreso a París Debussy se puso manos a la obra y creó lo que tanto necesitaba: una obra que apelara a sus sentidos y a su carácter estético. El resultado fue la Suite sinfónica para Coro y Orquesta Printemps.
Debussy expresó sobre “Printemps”, que se trataba de la búsqueda "de un color particular, que cubre la más amplia gama de sensaciones como sea posible." En cuanto al programa de la música, su autor la describió como "el laborioso y lento nacimiento de los seres y las cosas en la naturaleza y su florecimiento, para finalmente, en una explosión de alegría, volver a nacer a una nueva vida."
Los jueces de la Academia de Bellas Artes, al escuchar la obra, insistieron que en ella se podía escuchar “un vago impresionismo, de dimensiones peligrosas.”

Printemps_Suite Sinfónica.
Orquesta Sinfónica de Montreal.
Charles Dutoit, director.

22 sept 2017

Música Desnuda

Erik Satie
Nos encontramos en Honfleur, un pequeño pueblo en el norte de Francia. Es 17 de mayo de 1866, este día, de padre normando católico y madre escocesa anglicana, va a ver la luz por primera vez Erik Satie.
“Nací muy joven en un mundo muy viejo” llegaría a decir de sí mismo.
A los cuatro años de edad, por razones de trabajo del padre, la familia se muda a París. 
Pronto quedaría huérfano de madre y, junto a su hermano Conrad, sería enviado a vivir con sus abuelos, nuevamente a Honfleur. 
Gustave Vinot, un maestro de órgano prendado del gregoriano, fue su primer profesor de música. 
A la muerte de su abuela acaecida en 1878, regresan los hermanos a París. Y a los 12 años, Satie ingresa en el Conservatorio, de ingrato recuerdo y del cual, en carta abierta dirigida al mismo, escribiría: “De niño entré en vuestras clases; mi Espíritu estaba tan tierno que no supisteis entenderlo; y mi paso asombraba a las flores……
“A pesar de mi extremada juventud y mi agilidad deliciosa, con vuestra ininteligencia me hicisteis detestar el Arte grosero que enseñabais; por vuestra dureza inexplicable, me hicisteis despreciaros hace mucho tiempo”.
La primera composición de Satie parece ser un "Allegro" para piano fechado en 1884 en Honfleur en el que utiliza alguna melodía popular. Esta obra estuvo inédita hasta la década de 1970. Las dos siguientes obras, compuestas en 1885 y publicadas en un suplemento de la revista "La musique des Familles", fueron "Valse-Ballet" (que también fue publicado más tarde por su padre como Op. 62) y "Fantaisie-Valse".
En 1887, sin una mísera distinción ni diploma alguno, deja el conservatorio y se instala en Montmartre.

Erik Satie
Reinbert de Leeuw, piano.

La primera visita de Satie a "Le chat noir", cabaret fundado en 1881 por Rodolphe Salis, quien lo anunciaba como el "cabaret más extraordinario del mundo", parece ser que fue una noche a finales de diciembre de 1887. Ese día se estrenaba una obra para sombras chinescas, una adaptación de “La tentación de San Antonio” de Gustave Flaubert. Satie conoció a Rodolphe Salis esa noche y Vital Hocquet, amigo de Satie, le presentó ante Salis como "¡Erik Satie, gymnopedista!", a lo que Salis respondió "¡Qué profesión tan magnífica!". Más tarde, escribiría Satie al respecto de los cabarets: “ El cabaret, cuya mala reputación esta más que consolidada, ha tenido un papel bastante importante en la vida literaria y artística…. Hace tiempo yo estuve también a veces en Le Chat Noir y frecuente mucho L´Auberge de Clou, …,pero a escondidas se entiende. No creo que ir al café sea malo en si; confieso que trabaje mucho allí y creo que los ilustres personajes que fueron allí antes que yo no perdieron el tiempo. Se intercambian en ese lugar ideas que solo pueden ser provechosas”.
Durante los años finales de la década de 1880, Satie se siente atraído por el estilo gótico que inunda París y pasa largas horas en la Catedral de Notre Dame. De aquí nace Ogives, comenzadas en 1886 y publicadas en 1889, cuatro pequeñas piezas para piano en las que encontramos melodías modales, sin línea de separación de compases y armonía, con movimientos paralelos que evoca a la época medieval y al canto gregoriano.
Poco después de su presentación a Salis en Le chait noir, Satie comienza la composición de las Gymnopédies y es contratado como segundo pianista de Le chat noir.
”Nada resulta excesivo para recomendar al auditorio musical esta obra, esencialmente artística, que ha sido acertadamente considerada como una de las más bellas del siglo que ha visto nacer a este desgraciado gentilhombre”
Así se anunciaba en 1888 el estreno en "Le chat noir" de esta obra maestra.
En 1891 se convirtió en el compositor oficial y maestro de capilla de la orden rosacruz, liderada por Joséphin Péladas, componiendo para la misma algunas piezas de inspiración mística como "Salut Drapeau!", "Le Fils des étoiles" y Sonneries de la Rose Croix.
Satie solo estuvo con una mujer en toda su vida, la pintora impresionista Suzanne Valadon, de la que estuvo profundamente enamorado.

Erik Satie
Reinbert de Leeuw, piano.

A los 32 años de edad, Satie se traslada a la periferia parisina, ocupando una habitación sin agua ni calefacción y cuyo suelo es el techo del café donde trabaja: "Las Cuatro Chimeneas". Durante más de diez años, se olvida de la música —Memorias de un amnésico— y se implica en la vida comunitaria del humilde municipio de Arcueil: funda asociaciones, organiza encuentros, colabora con el periódico local, lleva de excursión a los niños de las escuelas. Cumplida la cuarentena, cuando Ravel, Debussy y Stravinski rinden tributo a sus creaciones iniciales, regresa al Conservatorio y estudia durante tres años contrapunto y composición.
En 1920. En la Galería de Arte Barbazagues, Satie presenta su “ Música de Mobiliario”
En una carta a J. Cocteau le escribiría: ”La Música de mobiliario es básicamente industrial. La costumbre, el uso, es hacer música en ocasiones en que la música no tiene nada que hacer…queremos establecer una música que satisfaga las necesidades útiles. El arte no entra en esas necesidades. La Música de mobiliario crea una vibración, no tiene otro objeto; desempeña el mismo papel que la luz, el calor y el confort en todas sus formas”.
Vendrían otras obras, todas rompedoras. Mágníficas. Se cruzarían en su vida incontables artistas que trazaron el retrato de Satie y adivinaron en sus rasgos los del Espíritu Nuevo: Utrillo, Casas, Rusiñol, Zuloaga, Valadon, Derain, Cocteau, Picasso, Picabia, Magritte, Brancusi, Gris (testigo en su procesamiento por difamación de 1917), Braque (quien compró su piano a título póstumo), Man Ray (quien lo definió como «el único músico con ojos»). Tan a gusto se sentía entre todos ellos que llegó a decir: ”He aprendido siempre mucho más de los pintores que de los músicos”.
Se codeó con los músicos más influyentes de su época, como el compositor Claude Debussy o Maurice Ravel. Debussy orquestaría las números 1 y 3 de sus "Gymnopédies".
El 1 de julio de 1925, afectado por la vida de privaciones que había elegido deliberadamente, murió en el hospital de Saint Joseph.
Jean Cocteau diría acerca de la música del Maestro: "La música de Satie va completamente desnuda". 

10 feb 2017

El Temperamento de Bach

“Para la práctica y el provecho de los jóvenes músicos deseosos de aprender y para el disfrute de quienes ya son diestros en este arte”. 
Esta intención pedagógica, plasmada por Johann Sebastian Bach en el primero de los dos libros de los que consta la colección de su "Clave bien temperado" (Das wohltemperierte Clavier), no debe ocultar el hecho de que esta serie de dípticos constituye un prodigio de técnica compositiva, invención musical y expresividad, representando un compendio de los estilos musicales de su época y de las maneras de conectar un preludio con una fuga, desde la oposición de carácter hasta la relación orgánica.
Si bien en torno a 1702, el clavecinista alemán Johann Caspar Ferdinand Fischer compuso su colección Ariadne Musica, que incluía 20 preludios y fugas, 19 en tonalidades diferentes y una en modo frigio, Bach sería el primer compositor en agrupar, en un mismo volumen, 24 preludios y fugas, escritas en su primer libro en 1722, y ocupar todas las tonalidades, mayores y menores (12 mayores y 12 menores), correspondientes a los 12 semitonos de la escala cromática, dejando plasmado así el beneficio de utilizar un instrumento “bien temperado”.


"El clave bien temperado"
Libro I_ BWV 846 a 857
Gustav Leonhardt, clave.

Hasta entonces los sistemas de afinación no permitían modular a tonalidades lejanas porque la afinación de las notas era desigual e incluso sonaban muy desafinados algunos intervalos. En un instrumento de afinación fija, como por ejemplo el clave, no se podía, claro está, corregir la afinación en el curso de la ejecución como podría hacerlo un violinista o un cantante. Para corregir estos problemas, había que ajustar algunos sonidos, es decir, temperarlos. No sabemos con exactitud qué tipo de temperamento utilizaba Bach, quien afinaba personalmente sus propios instrumentos, pero su sistema, que todavía no era el temperamento igual, le permitía modular de manera satisfactoria en todas las tonalidades.
"Das wohltemperierte Clavier", normalmente traducido como "El clave bien temperado", donde la palabra Clavier, designaba en tiempos de Bach a un instrumento de teclado, bien sea el clave, clavicordio u órgano, se compone de dos libros, el primero de ellos terminado en 1722 y el segundo en torno a 1744. Cada libro contiene 24 preludios y fugas en cada una de las tonalidades con sus respectivos modos, mayor y menor, ordenados por semitonos ascendentes a partir de Do mayor.


"El clave bien temperado"
Preludio y Fuga 1 y 2
Glenn Gould, piano.


He escogido, para acompañar esta pequeña narración, dos interpretaciones que representan, para mí, dos referentes en la manera de alumbrar a esta obra maravillosa. La grabación de Gustav Leonhardt, lectura rigurosa al clave que hace hablar a la música con una gran elocuencia y nitidez de texturas. Y la visión al piano, plena de abstracción y belleza, de un Glenn Gould "tocado" por la divinidad. 
Chopin, rendiría homenaje a Bach escribiendo sus 24 Preludios Op. 28 en todas las tonalidades mayores y menores. Los demás compositores mantendrán todos el número 24, en el caso de Rajmáninov sumando los Preludios Op. 3 nº 2, Op. 23 y Op. 32 y, con excepción de Debussy, la utilización de las 24 tonalidades.
Loado sea por siempre Johann Sebastian Bach.

1 jul 2016

En Forma de Pera

Erick Satie
«Recomendaciones: Me encuentro en un recodo prestigioso de la historia de mi vida. En esta obra exprimo mi estupor oportuno y natural. Creedme, a pesar de las predisposiciones. No os divirtáis con los desconocidos amuletos de vuestra efímera penetración. Santificad vuestras amadas ampollas verbales: Dios os perdonará, si ese es su deseo, desde el centro honorable de la Eternidad conexiva, donde se accede a todo con solemnidad, con convicción. El Definido no puede congelarse; el Ardiente se apaga por sí solo; el Colérico no tiene razón de ser. No puedo prometeros nada más a pesar de que me he decuplicado provisionalmente, descuidando toda precaución. ¿No basta quizá? Eso me digo a mí mismo.»
Así se expresaba Erik Satie a propósito de la pieza que nos ocupa, sus “Tres piezas en forma de pera”. Fechadas el 6 de noviembre de 1903, en realidad no estamos ante tres piezas, sino ante siete, como queda reflejado en el título completo de la obra: Trois Morceaux en forme de poire à quatre mains avec une Manière de Commencement, une Prolongation du même, et un En Plus, suivi d'une Redite.

Tres piezas en forma de pera
Aldo Ciccolini y Gabriel Tacchino, piano.

Satie, para la composición de la obra, se valió de material preexistente, introduciendo la clásica forma ternaria en dos de las piezas propiamente dichas, con el añadido de dos preludios y dos postludios que parecen parodiar el lenguaje y el frío academicismo de los conservatorios. Las Trois morceaux publicadas en 1911, fueron utilizadas con frecuencia en actos organizados por los dadaístas, encantados con un título tan acorde con los postulados de Tristan Tzara.
Como muchas otras obras pianísticas de la época, estas Tres piezas en forma de pera fueron orquestadas por Roger Désormière.

Tres piezas en forma de pera_Orquestada por Roger Désormière
Utah Symphony Orchestra.
Maurice Abravanel, director.

Deleitémonos con esta “humorada”, una más, del genio de Satie. Creada quizá en respuesta a una crítica hecha a su música por otro genio, Debussy, que la tachó como carente de forma. Satie, como contestación a dicha crítica, escogió este título que, junto con otros, y como dijo Cocteau, «sirven para proteger sus obras de las personas obsesionadas por lo sublime».


Aldo Ciccolini
Aldo Ciccolini (Nápoles, Italia, 15 de agosto de 1925 - Asniéres-sur-Seine, Francia, 01 de febrero de 2015).

22 ago 2015

El Canto del Cisne Debussyano

Claude Debussy
Verano de 1915. Claude Debussy se encuentra en un precario estado de salud. Padece un cáncer intestinal del que ha sido recientemente operado; mermado físicamente, además atraviesa dificultades financieras. A esta situación, hay que añadirle la angustia que le produce la caótica realidad de una humanidad que se encuentra inmersa en plena guerra mundial. Debussy, entonces, decide irse con su familia al mar, concretamente a la pequeña localidad costera de Pourville. Allí comienza un proyecto que si bien, en un principio, quiere que sea de seis sonatas dedicadas a varios instrumentos, al final, sólo logrará poder finalizar tres de ellas. La que hoy nos ocupa, última de la serie, está dedicada a su esposa Enma y tiene al violín y al piano como protagonistas.
Nos encontramos ante el estilo más depurado de Debussy, reivindicando el pasado de los clásicos franceses como Couperin, Leclair, y Rameau. Este nacionalismo, le lleva a firmar sus composiciones como “músico francés” e incluso le pide a Durand, su editor, grabar las página del título de la colección en un estilo arcaico que recuerda las ediciones decoradas de las obras de Rameau. Pero también encontramos al Debussy influenciado por otras culturas; podemos escuchar el fuego español y cierto aire gitano, sobre todo al final de la sonata, “provocado”, seguramente, por el encuentro que mantuvo el maestro con un violinista cíngaro en Budapest en el año de 1910. 
La última aparición pública de Debussy, coincidió con el estreno de esta Sonata el 5 de mayo de 1917 en la Sala Gaveau. Fue interpretada por él mismo al piano y Gaston Poulet al violín. Podemos pues considerar esta sonata, como el canto del cisne Debussyano. Un canto que termina con una explosión de luz, hasta alcanzar la extática y contemplativa conclusión de todo.

Sonata para Violín y Piano en Sol menor
Yehudi Menuhin, violín.
Benjamin Britten, piano.

Tan sólo un año después, el 25 de marzo de 1918, Debussy, agotado por la enfermedad, fallecería en su apartamento parisiense situado en el número 80 de la avenida del Bois de Boulogne. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de Pére Lachaise tres días después, bajo un intenso bombardeo y en la más absoluta soledad. El escritor Romain Rolland anotó en su diario, bajo la fecha de su deceso: “Ha muerto Claude Debussy. El único creador de belleza que ha tenido la música de nuestro tiempo”.

1 jul 2015

Gymnopédies

Erik Satie
"Quizá haya llegado el momento en que la imaginación esté próxima a volver a ejercer los derechos que le corresponden". Así se expresaba André Breton en su Manifiesto del surrealismo, palabra esta que apareció impresa por primera vez en el programa de mano de un espectáculo con música de Erik Satie. El "músico humorista" como le llamaba Georges Auric, representa la huida de las estructuras clásicas. Excéntrico, irónico, pintoresco y enigmático, gustaba definirse con frases como "Todo el mundo dice que no soy músico. Y es correcto". Fue un compositor sin esquemas tradicionales fascinado por la música de Debussy, Ravel y Poulenc.
La antigüedad griega sirve de escenografía imaginaria a estas tres obras para piano compuestas por Erik Satie y publicadas en París en 1888.
El título, Gymnopédies, lo tomó de unas festividades religiosas que tenían lugar en Esparta en honor de Apolo como homenaje a los guerreros muertos en la Batalla de los Campeones y que consistían esencialmente en danzas y ejercicios a cargo de jóvenes, mencionadas por Jenofonte, Platón y por Plutarco en su tratado sobre la música.


Gymnopédies
Bojan Gorisek, piano.

Son estas Gymnopédies tres piezas serenas y aparentemente livianas, etéreas, en compás de 3/4 y con la indicación de tempo lento: “lento y doloroso” la primera, dedicada a Mlle. Jeanne de Bret; “lento y triste” la segunda, dedicada a su hermano Conrad Satie; “lento y grave” la tercera, dedicada a su colega Charles Levadé.
Fueron justamente valoradas por Debussy, que en 1896 abordó la orquestación de la primera y la tercera de ellas. De la primera existe una transcripción para arpa sola a cargo de Erik Satie.


Gymnopédies_Orquestadas por Claude Debussy
Orquesta de Cámara Orpheus.

El 1 de julio de 1925 y tras ciento treinta y dos días de hospital, fallecía de una cirrosis hepática el genial compositor. Al llegar a su último domicilio sus amigos quedaron estupefactos. Allí encontraron más de 100 paraguas, algunos sin usar, más de 7 trajes de terciopelo idénticos, 84 pañuelos, dibujos y textos de valor autobiográfico. Constataron que nunca usó su piano para componer, dado el polvo y las telarañas que lo cubrían. Hallaron composiciones, algunas inéditas, por todos lados, así como innumerables dibujos e inscripciones extrañas, caligrafiadas sobre minúsculas cartulinas. He aquí el universo mental del compositor. Un universo paralelo, donde nunca había permitido acceder a nadie.

7 mar 2015

La España Amada de Ravel

Maurice Ravel
1907. En el yate l’ Aimée que se encuentra amarrado en Valvins, cerca de Fontainebleau, Maurice Ravel se haya inmerso en la composición de su Rapsodia Española. Tiene treinta y tres años de edad y el recuerdo de España, imborrable, en su mente. De él se llegó a decir que su cuerpo era español aunque su vestido, francés.
Ravel heredó de su madre, de origen vasco-francés, un profundo amor por la música española. Esos primeros cantos que le oyó tararear en su infancia y cuyo recuerdo le perseguirá toda su vida, tuvo su reflejo en obras como "La hora española", ópera cómica que se desarrolla en la Sevilla del siglo XVIII, o "La Alborada del Gracioso", compuesta en 1918.
La Rapsodia Española es su primera obra sinfónica en varios movimientos. Es poseedora de todo el encanto y el sabor de la música típica española, poniéndose de manifiesto su madurez alcanzada en el arte de la orquestación. Existen en esta obra claras influencias de Rimski-Korsakov, por ejemplo en el uso de timbres brillantes; y también de Debussy, en el empleo de escalas octatónicas. La obra se genera en torno a la orquestación de la “Habanera”, esta pieza, incluida en «Sites auriculaires» para dos pianos, data de 1895 y fue estrenada por Ricardo Viñes. Ravel dejó por escrito que para él esta fue una pieza fundamental. Cuando Debussy la escuchó, acto seguido compuso su famosa «La soirée dans Grenade» (Anochecer en Granada), y después varias otras piezas de inspiración española. 
La Rapsodia, estructurada en cuatro movimientos, desde el misterioso Preludio a la noche sobre un insistente motivo de cuatro notas, siguiendo con la inquietante Malagueña y sus juegos de cuerdas y metales; con la dulce y nostálgica Habanera y hasta el estallido rítmico de la Feria, desbordante de popular alegría, se puede apreciar el deslumbrante dinamismo y los contrastes de la orquesta de Ravel. Dedicada a su profesor de piano, Charles de Beriot, se estrenó en los Conciertos Colonne de París, el 19 de marzo de 1908, siendo dirigida por Edouard Colonne. 

Rapsodia Española
1.- Prélude à la nuit. 2.- Malagueña.
3.- Habanera (from sites auriculares). 4.- Feria.
Orchestre Symphonique de Montréal.
Charles Dutoit, director.

Falla, en un hermoso ensayo dedicado a Maurice Ravel, refiriéndose a la Rapsodia Española, escribiría: "Me sorprendió por su carácter español, el cual, coincidiendo con mis propias intenciones, y en contra de lo hecho por Rimsky en su Capricho, no estaba logrado por el simple acomodo de documentos folclóricos, sino más bien (exceptuando la jota de Feria) por un libre empleo de substancias rítmicas, modal melódicas y ornamentales de nuestra lírica popular, substancias que no alteran el modo peculiar del autor, a pesar de su aplicación a un lenguaje melódico tan distinto del empleado en la Sonatina". 
Dejémonos llevar y conmover por esta asombrosa riqueza de timbres y admiremos, a quien ha sido capaz de alzar invisibles torres, desde las que ha iluminado, con la radiante luz del sol de su España amada, todos los rincones del mundo.

28 dic 2014

El Agua de la Vida

Maurice Ravel
"Se ha afirmado con cierta insistencia que la aparición más temprana de mis Juegos de agua posiblemente influyó sobre la creación de Jardines bajo la lluvia, de Debussy, y se ha señalado una coincidencia aún más sorprendente en el caso de mi Habanera; pero debo dejar a otros los comentarios de este carácter. Sin embargo, muy podría ser que concepciones de carácter aparentemente análogo maduren en la conciencia de dos compositores diferentes casi en forma simultánea, sin que ello implique una influencia de uno de ellos sobre el otro".
Así se expresaba Maurice Ravel en 1928 cuando se nombraba su obra, "Jeux d'eau", como precursora de los "Jardines bajo la lluvia", última pieza de las "Estampes" de Claude Debussy. 
Datada en 1901 y dedicada "a mi querido maestro Gabriel Fauré", Juegos de agua, fue estrenada por Ricardo Viñes en la Sala Pleyel al año siguiente. La obra está encabezada por una cita del poeta francés Henry de Régnier: "Dieu fluvial riant de l'eau qui le chatouille..." (Dios fluvial riendo del agua que le hace cosquillas). En el mundo de la poesía simbolista el agua fue un componente psicológico cargado de significado.

Jeux d'eau
Jean-Yves Thibaudet, piano.

El estallido impresionista de la movilidad del agua y el arabesco caprichoso producen una obra extraordinaria de un gran virtuosismo. Está basada en dos temas, como el primer movimiento de una sonata clásica, pero sin verse atados al plan clásico de las tonalidades. Esas quintas, esas cuartas frágiles que parecen flotar perezosamente bajo los cristalinos arpegios de la mano derecha; esas sonoridades claras, transparentes, disponen una atmósfera que nos sugiere tanto el romanticismo de Liszt como el impresionismo de Debussy. 
Ígor Stravinsky comparó a Ravel con un "fabricante de relojes suizo", tal es la esmerada destreza y precisión del compositor de esta obra imperecedera.



Jean-Yves Thibaudet
Jean-Yves Thibaudet (Lyon, Francia, 07 de septiembre de 1961).