27 ene 2018

Iluminando a la Sonata

París. Marzo de 1778. Mozart tiene ya 22 años. Ha dejado atrás su etapa de niño prodigio y se ha convertido en un portentoso compositor. Busca ser reconocido como tal y así, poder vivir dignamente de su trabajo. Un año antes, en septiembre de 1777, había partido en un viaje, esta vez con su madre, buscando un puesto de trabajo. Es rechazado en Munich, por parte del Príncipe Elector de Baviera; y el Elector de Mannheim, aunque le reconoce su valía, lo rechaza también al no disponer de plazas vacantes. 
Ya en París, en los "Concert Spirituels", se tocan dos de sus sinfonías, entre ellas la llamada Sinfonía París, K. 297, pero tampoco encuentra allí un posible acomodo. Durante esta etapa de su vida, muere su madre y, poco después, surgen sus primeras sonatas violinísticas de madurez, en concreto las K. 301 al 306, escritas en Mannheim y París y fechadas en 1778. Conocidas, debido a la dedicatoria hecha a la Electora Palatina, como Palatinas, en el estilo de estas sonatas sigue planeando la sombra del influyente Johann Christian Bach y, ahora también, la de Joseph Schuster, músico de Mannheim autor de unos Duetti. En carta a su padre, fechada el 14 de febrero de 1778, Mozart habla de que compone "Clavierduetti mit Violin". La sonata ”moderna” para dos instrumentos ya se puede atisbar aquí, aunque la forma, aún en dos movimientos, seguirá rindiendo tributo a la tradición.
El siguiente grupo de Sonatas se encuentran más dispersas en el tiempo. La K. 296 fue escrita en Mannheim, inmediatamente después de la K. 305 y unos meses antes que las catalogadas como K. 304 y 306. La Sonata K. 378 fue escrita en Salzburgo en los comienzos de 1779 y las otras cuatro de este grupo de seis, editadas por Artaria, corresponden a un mismo período vienés, el comprendido entre abril y julio de 1781, inmediatamente posterior al estreno en Munich de su ópera "Idomeneo". Estas Sonatas "Artaria" se estructuran ya en tres movimientos, pero la forma, si bien revela fantasía, variedad y sentido unitario, todavía no aparece fijada con la solidez de criterios que el mismo Mozart mostraba en el género sinfónico. El aspecto instrumental se afianza: el violín es aprovechado sabiamente en sus recursos y resulta ser vehículo idóneo para ese lirismo pre-romántico tan característico de la expresión musical del compositor.

Las Sonatas para Violín.
Henryk Szeryng, violín.
Ingrid Haebler, piano.

En los días en que componía las Sonatas K. 376, 377,379 y 380, concretamente el 13 de junio de 1781, Mozart quedaba liberado definitivamente de su penosa dependencia del arzobispo Colloredo. Más tarde, siempre con algo de niño frágil, una vez liberado del amo y relajadas las ataduras paterno-filiales, busca matrinonio. Su amada Aloysia se había casado. Una hermana de ésta, Konstance, empezó a ser vista como dechado de virtudes y atractivos que seguramente no respondían por completo a la realidad. Se casaron el 4 de agosto de 1782, tres semanas después del estreno de "El rapto del serrallo" que había traído aplausos e ilusión.
En 1784, “para dar satisfacción a los amateurs” escribe Mozart la Sonata K. 454. Al mismo tiempo, nace su segundo hijo e ingresa en la logia masónica “ZurWohltätigkeit”. En el entorno de su Sonata de violín, la K. 481, se estrena el 1 de mayo de 1786 "Las bodas de Fígaro". En enero del año siguiente, Mozart es invitado a Praga. Compone, para esta ocasión, la Sinfonía 38 y se concreta el encargo de otra ópera, "Don Giovanni" que llevará el número en el catálogo K. 527. Poco antes de escribir su penúltima Sonata para violín, la K. 526, muere su padre Leopoldo. La última de sus Sonatas, la K. 547, se sitúa entre sus últimas grandes sinfonías.
Mozart, el divino genio, supo trazar con claridad meridiana la línea estructural de la sonata, cuyo desarrollo era incipiente cuando comenzó a componer en 1778.

12 ene 2018

Lamento y Consolación

Jan Kleczyński
“Los nocturnos en los cuales ha puesto Chopin lo más claro de su genio, subsisten hasta el día de hoy como modelos de elegancia y de tristeza novelesca sin afectación. Son, por añadidura, páginas elocuentes de su vida; son verdaderos poemas de la noche, ora tranquilos cual la plateada luz de la luna, ora obscurecidos por las nubes que cubren el horizonte y el corazón del poeta, ora interrumpidos por algún drama sangriento, por el eco de alguna terrible balada”
Sirvan estas palabras de Jan Kleczyński, como introducción a los Nocturnos que hoy os traigo.
Compuestos entre 1836 y 1837, los dos nocturnos Op. 32 fueron publicados en Leipzig en 1837. La edición de Londres los tituló “II lamento e la consolazione” y están dedicados a su alumna, la baronesa Billing.

Nocturnos Op. 32
Vladímir Áshkenazi, piano.

El primero de ellos, escrito en la tonalidad de Si mayor, posee unos refinamientos armónicos exquisitos. Una melodía de ensueño, tierna y florida que acaba en un brusco recitado que nos devuelve a las miserias terrenales. No puede ser mayor el contraste.

Nocturnos Op. 32
Arthur Rubinstein, piano.

El segundo de los nocturnos, en La bemol mayor y en forma tripartita como una romanza, cuenta con una parte central más agitada y dramática.

23 dic 2017

Los Quejumbrosos

El 26 de abril de 1835 Chopin ofrece un concierto, en el Conservatorio de París, donde interpreta el Andante Spianato y la Polonesa para piano y orquesta en mi bemol mayor Op. 22. En este, que sería su último concierto público, obtiene un gran éxito.
Ese invierno, escribe el primer borrador de su testamento. Se encuentra muy mal y está tan afligido que incluso piensa en el suicidio.
La primavera de 1836 vuelve a manifestarse su enfermedad, aunque esto no le impide solicitar la mano de Maria Wodzinska, una adolescente de la que se ha enamorado. Este romance que se mantendría en secreto, pronto acaba al declinar los padres de la joven tal compromiso ya que son sabedores de la enfermedad que aqueja a Chopin.
Un viaje posterior a Leipzig para encontrarse con Schumann y tocarle un esbozo de su Balada n.º 2 y varios de sus nocturnos y mazurcas y vuelta de nuevo a París.

Nocturnos Op. 27
Vladímir Áshkenazi, piano.

En esta situación, además de completar su Balada Op. 23, publica sus dos Nocturnos Op. 27. Están dedicados a la esposa del embajador de Austria en París, la condesa Apponyi, en cuyo salón era frecuente la presencia de Chopin. El editor inglés les dió el sobretítulo de los quejumbrosos.
El primero de ellos, escrito en la tonalidad de do sostenido menor, de forma ternaria, posée una gran fuerza interior, expresando múltiples y exaltados estados de ánimo. 
El segundo, muy ornamentado, está compuesto en la tonalidad de re bemol mayor y presenta una estructura binaria.

Nocturnos Op. 27
Arthur Rubinstein, piano.