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18 nov 2019

Las desventuras del joven Brahms

Año de 1855. Tengo 22 años. Actualmente vivo en Düsseldorf, en casa de los Schumann; mi admirado Robert se encuentra recluido...; y yo, estoy comenzando a escribir un Cuarteto. Es todo tan doloroso… Son tantos los episodios que me inquietan y que quiero volcar en esta pieza que creo que no voy a atreverme a publicarla. Estoy intentado expresar en ella confidencias tan íntimas y personales que prefiero que esta obra no vea la luz; quizá más adelante… 
Esta recreación que me he permitido la licencia de plasmar en estas notas escritas, quizá fuese el pensamiento real de Johannes Brahms cuando se enfrentó al que va a convertirse en su Cuarteto nº 3, Op. 60. Tendrían que pasar seis años más para que volviera nuevamente a su composición; en ese momento, estaba preparando los otros dos cuartetos con piano que fueron terminados en la ciudad de Hamm; tampoco llegó a concluir este cuarteto; quizá no quería empañar su feliz estancia en casa de la señora Rósing.
En 1868, durante su apacible otoño en Oldenburg, junto a Clara Schumann y su hija María, vuelve a retocar el cuarteto. Nuevamente retomado en 1873, año en el que asiste junto a Clara Schumann al festival homenaje que la ciudad de Bonn rinde a Robert Schumann, aún tendrían que pasar dos años más, en concreto durante el verano que pasara en Ziegelhausen junto a Heidelberg en 1875, para que, por fin, el Cuarteto quedara listo para su edición, que fue llevada a cabo por Simrock en noviembre de aquel año. 
Concebido el cuarteto, en un primer momento, en la tonalidad de Do sostenido menor y transformado definitivamente en Do menor, en una carta dirigida en 1875 a su editor Fritz Simrock, Brahms le escribe: "Puede usted poner en la portada un cuadro que represente una cabeza y una pistola delante de ella. Así podrá tener una idea de lo que significa la música". Y en otra carta anterior, dirigida esta vez a su amigo el Kapellmeister de Oldenburg, Hermann Dietrich, a propósito de este cuarteto, escribe: "Imagina a un hombre que va a saltarse la tapa de los sesos porque para él es la única solución". Por eso el Cuarteto en Do menor ha sido llamado "Werther Quartett", en referencia a la célebre novela “Die Leiden des jungen Werther” (1774) (Las desventuras del joven Werther) de un Goethe tan inmerso en la corriente pre-romántica del "Sturm und Drang" como el Johannes Brahms del llamado "período Düsseldorf" (1853-1856).

Cuarteto para piano y cuerdas nº 3 en do menor, Op. 60
Derek Han, piano. Isabelle Faust, violín.
Bruno Giuranna, viola.
Alain Meunier, violonchelo.

El "Allegro non troppo" del primer movimiento se inicia con un bellísimo tema en forma de sonata. Sumamente melancólico, de él emana la dulce paz que a Brahms le proporcionaba la naturaleza. 
El "Scherzo" siguiente es un movimiento lleno de resonancias del Brahms juvenil que asombró a Schumann, donde un segundo tema contrasta con la vehemencia del primero por su clima oscuro y brumoso. 
El "Andante", a modo de lied, con un primer tema melódico y un segundo sincopado que destaca por su ritmo. ¿Ese canto del violonchelo, es quizá una declaración de amor a Clara, su amor imposible? 
El Finale, consta de tres temas. La pasión contenida sigue en pie, pero surgen, junto a expresiones atormentadas, atisbos de conformidad ante el sufrimiento en el serio tercer tema, como un coral, y en la coda que para algunos comentaristas libera a Brahms de la tormentosa pasión que suscitó esta obra sincera, honda y autobiográfica. 
El Cuarteto Op. 60 se interpretó por primera vez en la casa del Dr. Billroth, gran amigo de Brahms y célebre cirujano, que llegó a dirigir el departamento de esa especialidad en la Universidad de Viena. Fue en Ziegelhausen el 17 de julio de 1875. Clara Chumann estuvo presente y, sin duda alguna, quedaría igual de conmovida que quedamos nosotros después de escuchar esta música desgarradora.

8 jun 2019

La Claridad de Schumann

Verano de 1842. Los prados y bosques de Bohemia se encuentran en pleno esplendor. Se respira aire puro por doquier y la compañía de mi amadísima Clara me reconforta sobremanera. Volvemos a casa plenos de felicidad. Además, Clara acaba de decirme que se encuentra en estado por segunda vez. Estoy feliz y esperanzado. 
En estas circunstancias, Robert Schumann emprende la composición de su maravilloso Quinteto en mi bemol mayor, Op. 44, lo dedica a Clara, su amada sobre todas las cosas desde aquel día del año 1835 en que la oyó decir cosas sensatas y vio brillar en sus ojos "un secreto y profundo rayo de amor". Sin duda el Quinteto en Mi bemol mayor supone uno de los momentos más álgidos de aquella inmortal historia de amor, que tantas dificultades tuvo que vencer al principio, debido a la férrea oposición del padre de Clara. 
Pero hasta fue útil para forzar una reconciliación entre suegro y yerno. El viejo profesor Wieck, desde su soledad en Dresde, invitó a Clara a comienzos de 1853, pidiéndole que le llevase la partitura del Quinteto. Cuando lo leyó envió a Schumann una carta encabezada por la frase latina "Tempora mutantur et nos mutamus in eis" (Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos) y donde, por primera vez, firmaba "tu padre". 

Quinteto para Piano en Mi bemol mayor, Op. 44
Clifford Curzon, piano.
Budapest String Quartet.

El Quinteto, comienza con un "Allegro brillante" en forma sonata que es casi como el primer movimiento de un concierto para piano y orquesta, tal es la riqueza y virtuosismo de su escritura pianística. 
Le sigue una imponente marcha fúnebre, quizá un homenaje a la Sinfonía Heroica del amado Beethoven, o un guiño al Schubert del Trío en mi bemol mayor, Op. 100, tan admirado por Schumann. El movimiento alterna una sección solemne y fúnebre con otra más melódica y serena protagonizada por el violín. 
El tercer movimiento destaca por el episodio central, un canon entre el piano y el cuarteto de cuerdas; tiene dos tríos, en el primero de los cuales Schumann realiza una cita de la Romanza con variaciones, Op. 3 que Clara le había dedicado en 1833, antes de iniciarse sus relaciones, Schumann lo utilizaría en sus Impromptus sobre un tema de Clara Wieck, Op. 5, de aquel mismo año. 
El “Finale” es auténticamente espectacular. Brillante y pleno de la inagotable inspiración melódica que Schumann despliega, a pesar de lo expuesto en los tres movimientos anteriores. 
Escuchemos, con deleite, esta obra prodigiosa en la que Schumann consigue combinar a la perfección, el rigor constructivo con la fantasía más absoluta.

12 mar 2019

Juventud, Divino Tesoro

Richard Strauss
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! ..., que dijera el poeta Rubén Darío.
El 08 de diciembre de 1885 se estrena el Cuarteto para piano en Do menor Op. 13 de Richard Strauss. Obra de juventud en la que, con 21 años de edad, Strauss explora la gran forma tradicional para así poder dominarla y, posteriormente, aventurarse por otros caminos musicales. 
En 1882, Richard Strauss ingresó en la Universidad de Múnich para cursar estudios de Estética, Filosofía e Historia del Arte. Un año después, sus pasos se encaminan a Berlín, donde un Hans von Bülow fuertemente impresionado por la Serenata para instrumentos de viento compuesta por Strauss a los 16 años, le ofrece un puesto como director asistente. Strauss aprende el arte de la dirección de orquesta observando a su maestro Bülow en los ensayos. 
En este contexto, emprende Strauss la composición de su Cuarteto con piano, posiblemente su obra más ambiciosa y con la que ya va a emprender su despegue profesional.
Cuarteto para Piano en Do menor, Op. 13
Vienna Philharmonia Quintet.

El Cuarteto comienza con un "Allegro" muy elaborado y tempestuoso, logrando alcanzar una temperatura muy elevada... 
Le sigue un "Scherzo" que nos recuerda a la música de Schumann; eso si, con una figura en el piano ya decididamente "straussiana" y compuesto por una estructura clásica y un breve trío. 
En el "Andante" ya podemos apreciar la auténtica originalidad de Strauss; muy lírico, la melodía en este maravilloso movimiento pasa del piano a las cuerdas a la manera de Brahms; siendo el segundo tema, de nuevo, de carácter "scherzante". 
En el "Finale: Vivace", otra vez nos rememora a Schuman en el ritmo y en el juego de las síncopas, poseyendo la pasión y el entusiasmo de quien es ya sabedor de lo que puede atreverse.

21 feb 2018

Los Suspiros

Compuestos, el primero en 1838, y el segundo en 1839, los dos Nocturnos del Op. 37 fueron publicados al año siguiente en Leipzig, París y Londres.
Robert Schumann los ensalzó al contemplar su carácter más grave y reflexivo y la ausencia de los adornos habituales.
El primero de ellos, en sol menor, es sobrio en su escritura y poseedor de una melodía elegante y sentida, debido al contraste entre el canto nostágico y el coral, escrito en cuatro partes y de tonalidad mi bemol, poseedor de un carácter religioso y sereno.

Nocturnos Op. 37
Vladímir AshKenazi, piano.

El segundo nocturno, escrito en la tonalidad de sol mayor, es cautivador. Esas ondulaciones de la barcarola y el encanto, casi mágico, de la doble melodía en terceras, cuartas y sextas y, cómo no, la seductora y purísima inspiración del segundo tema, de una belleza arrebatadora.
Los ingleses bautizaron a estos nocturnos con el título de “Los suspiros”. ¿Alguien puede no exhalar siquiera uno de ellos al escuchar tales delicias?

Nocturnos Op. 37
Arthur Rubinstein, piano.

28 ene 2018

Belleza Absoluta

Reynaldo Hahn
“Nunca después de Schumann la música tuvo trazas de una verdad tan humana, de una belleza tan absoluta, para pintar el dolor, la ternura, la serenidad ante la naturaleza".
Quien así se expresa es Marcel Proust, al referirse a Reynaldo Hahn con el que inició una relación sentimental que duró unos años y que se convertiría, más tarde, en una profunda amistad que les uniría para siempre marcando, de manera indeleble, la obra del escritor.

"L'Enamourée"
Victoria de los Angeles, soprano.
Sinfonia of London. Rafael Frübeck de Burgos, director.
(Letra dentro del canal de YouTube)

Reynaldo Hahn Echenagusia era hijo de padre judío alemán y madre con ascendencia vasca. Nacido en Venezuela, concretamente en Caracas un 09 de agosto de 1874, fue el menor de doce hermanos. En 1878, se trasladó con su familia a París y es allí donde inicia sus estudios musicales en el Conservatorio de Música, teniendo el privilegio de ser alumno de Charles Gounod, Jules Massenet y Camille Saint-Säens, teniendo como compañero de aula a Maurice Ravel y convirtiéndose en un destacado alumno. Compuso su primera canción a los 14 años, “Si me vers allaient des ailes”, inspirada en un poema de Victor Hugo.

"Si mes vers avaient des ailes"
Ruth Ann Swenson, soprano.
Warren Jones, piano.
(Letra dentro del canal de YouTube)

Hombre elegante y de exquisita educación, supervisada estrechamente por su madre, destacó desde muy joven como pianista, cantante y compositor siendo un invitado habitual en los círculos culturales parisinos.
Colaborador como crítico musical: Femina, Le Figaro, La Flèche, Le Gaulois y La Presse, fue un combatiente activo durante la I Guerra Mundial, por lo que fue condecorado con la Legión de Honor, algunas de sus obras las compuso durante la contienda, como las 5 petites chansons (Five Little songs) inspiradas en relatos cortos de Robert Louis Stevenson, y la ópera Nausicaa.

"L'heure exquise"
Anne Sofie von Otter, mezzosoprano.
Bengt Forsberg, piano.
(Letra dentro del canal de YouTube)

Compositor versátil y prolífico, Hahn llegó a cantar como barítono, se dice que con una voz más que notable y compuso óperas (l’Île du rêve, Le marchand du Venise, etc.), operetas (Ciboulette, Mozart o Brummel), ballets (Le bois sacré, sobre una obra de Rostand, y Le dieu bleu, a petición de Diaghilev para su compañía de ballet sobre un texto de Cocteau y Madrazo), conciertos de cámara, oratorios… Incluso dos bandas sonoras (Ciboulette en 1933, Sapho y La Dame aux camelies en 1934).

"A Chloris"
Phillipe Jaroussky, contratenor.
(Letra dentro del canal de YouTube)

Fue también director de orquesta, especializado en Mozart, consiguiendo su mayor éxito dirigiendo a la Orquesta de la Ópera de Viena en el “Don Giovanni” del Festival de Salzburgo de 1906.
Muere el 28 de enero de 1947 en París, dejando un legado de obras considerable en el que se ven reflejadas sus enormes ganas de vivir, su gusto por la investigación musical y la curiosidad intelectual que fue una constante a lo largo de su vida.


"7 Berceuses para Piano a cuatro manos"
Huseyin Sermet y Kun Woo Paik, piano.

Finalizo esta reseña con una descripción que de él hace Jean Cocteau en su libro “Retratos para un recuerdo”: “Después de la cena, Reynaldo Hahn se sentó al piano y cantó L’île hereuse de Chabrier. Al igual que en casa de Madeleine Lemaire o en su habitación del muy misterioso Hotel des Réservoirs, en Versalles, Reynaldo cantaba con el cigarrillo a un lado de la boca, y su exquisita voz del otro, la mirada en el cielo, todo el pequeño jardín a la francesa de sus mejillas azuladas girando hacia la sombra y el resto de su persona, en rueda libre, detrás del piano, en una inclinación suave y nocturna…”

"L'heure exquise"
Gérard Souzay, barítono.
Dalton Baldwin, piano.
(Letra dentro del canal de YouTube)

23 dic 2017

Los Quejumbrosos

El 26 de abril de 1835 Chopin ofrece un concierto, en el Conservatorio de París, donde interpreta el Andante Spianato y la Polonesa para piano y orquesta en mi bemol mayor Op. 22. En este, que sería su último concierto público, obtiene un gran éxito.
Ese invierno, escribe el primer borrador de su testamento. Se encuentra muy mal y está tan afligido que incluso piensa en el suicidio.
La primavera de 1836 vuelve a manifestarse su enfermedad, aunque esto no le impide solicitar la mano de Maria Wodzinska, una adolescente de la que se ha enamorado. Este romance que se mantendría en secreto, pronto acaba al declinar los padres de la joven tal compromiso ya que son sabedores de la enfermedad que aqueja a Chopin.
Un viaje posterior a Leipzig para encontrarse con Schumann y tocarle un esbozo de su Balada n.º 2 y varios de sus nocturnos y mazurcas y vuelta de nuevo a París.

Nocturnos Op. 27
Vladímir Áshkenazi, piano.

En esta situación, además de completar su Balada Op. 23, publica sus dos Nocturnos Op. 27. Están dedicados a la esposa del embajador de Austria en París, la condesa Apponyi, en cuyo salón era frecuente la presencia de Chopin. El editor inglés les dió el sobretítulo de los quejumbrosos.
El primero de ellos, escrito en la tonalidad de do sostenido menor, de forma ternaria, posée una gran fuerza interior, expresando múltiples y exaltados estados de ánimo. 
El segundo, muy ornamentado, está compuesto en la tonalidad de re bemol mayor y presenta una estructura binaria.

Nocturnos Op. 27
Arthur Rubinstein, piano.

22 jun 2017

La Sonata de la LLuvia

Detmold
Después de la traumática muerte de su admirado Robert Schumann acaecida en 1856 en el sanatorio de Endenich, cerca de Bonn, Johannes Brahms dividió su tiempo entre Hamburgo, donde formó y dirigió un coro de señoras y Detmold, en el Principado de Lippe, donde fue profesor de música de la corte y director de orquesta. Fue su etapa en Detmold, entre 1857 y 1859, la determinante para, entrando en el conocimiento del repertorio clásico edificado en torno a Mozart, Beethoven y Schubert, empezar a componer sus partituras camerísticas.
La Sonata n° 1 en sol mayor, obra que nos ocupa, con número de opus 78, fue la primera en ser publicada y tocada con la autorización de Brahms, quien, tras concluirla en el verano de 1879 en Carintia, la estrenó en Viena el 20 de noviembre de ese mismo año con Hellmesberger, al violín.
Conocida como "Sonata de la lluvia" por su conexión temática y rítmica con el Regenlied, nº 3 de los ocho que constituyen la op. 59, ya que utiliza, con las debidas alteraciones, la melodía de esa canción en sus movimientos extremos. Tema muy semejante al de su compañera Nachklang, n° 4 de ese mismo opus, también compuesta sobre un poema de Klaus Groth. La base rítmica de esos dos lieder aparece, asimismo, en el comienzo de la Sonata y muy claramente en el Adagio. 

Sonata para violín y piano nº 1 en Sol mayor, Op. 78
1.- Vivace ma non troppo. 2.- Adagio en Mi bemol mayor.
3.- Allegro molto moderato.
Itzhak Perlman, violín. Daniel Barenboim, piano.

La composición posee una importante riqueza temática. Tres temas y numerosas ideas secundarias abastecen el Vivace ma non troppo inicial, en donde Brahms hace gala de una notable inventiva. El desarrollo es ingenioso y variado, la reexposición es simétrica y la coda canta una vez más el tema principal, esa reminiscencia del Regenlied. El Adagio, nos evoca una canción de cuna, de esquema tripartito, con una sección central contrastante en menor que trae un nuevo tema propio de un cortejo fúnebre. El Allegro molto moderato combina las formas de sonata y de rondó y se extiende en una serie de sutiles variaciones sobre la cita, no literal, del Regenlied, a la manera practicada por Schubert en su Cuarteto "La muerte y la doncella" y en su Quinteto "La trucha". La obra termina en una especie de nostálgico olvido, sin traicionar su extracción en buena parte literaria y su lirismo de fondo. Una música líquida como corresponde a una Sonata del agua, como decía Haven Schauffler, que recordaba que Brahms tenía la misma pasión por el agua que Beethoven.
Disfrutemos de esta obra, iluminada por una extraña y difusa luz, envuelta en un halo nostálgico de austera poesía.

4 nov 2016

Mendelssohn y la Sed de Dios

Cécile Jeanrenaud
28 de marzo de 1837. Felix Mendelssohn, de 27 años de edad, contrae matrimonio con Cécile Jeanrenaud, hija de un clérigo protestante francés. Durante su luna de miel, Mendelssohn compone la que, en palabras de Robert Schumann, es “su mejor obra religiosa”. Se trata del Salmo nº 42 Wie der Hirsch schreit (Como el ciervo brama). Del Salmo 42 existen, por lo menos, tres versiones con algunas variantes en algún caso: el motete compuesto por Palestrina, "Sicut cervus desiderat"; el Himno (Anthem) de Haendel, "As Pants the Hart" (HWV 251), del que se conocen hasta cinco versiones con distintas distribuciones (para órgano y coro, para orquesta y coro, instrumental); y la que nos ocupa, una composición que, curiosamente, coincide el número del Salmo con el del Opus de las obras del autor. Mendelssohn compuso esta obra para ser interpretada por solistas, coro mixto y orquesta y está basada en el Salmo 42 del Libro de los Salmos, siguiendo la traducción que del mismo efectuara Lutero. De los siete salmos que Mendelssohn compuso, es sin duda el más conocido. 
De vuelta de su viaje de bodas, ya en Leipzig, Mendelssohn añadió un coro a la obra inicial cuyas palabras "dem Preis sei Herrn, dem Gott de Israel" (Alabado sea el Señor, Dios de Israel) no forman parte del original. Esta primera versión fue estrenada en Leipzig el 01 de enero de 1838. Poco después, Mendelssohn todavía añadiría cuatro piezas más. La versión final se representó el 8 de febrero de 1838. 

Salmo 42 para solistas y coro, Op. 42_Wie der Hirsch schreit
Christina Landshamer, soprano. 
Radio Filharmonisch Orkest. Groot Omroepkoor.
Philippe Herreweghe, director.

La obra está dividida en siete movimientos. Tras el Coro inicial “Wie der Hirsch schreit”, llega el Aria “Meine Seele dürstet nach Gott” de la soprano, en diálogo con el oboe, un dúo que recuerda a la obra vocal de Bach, que con frecuencia hacía uso de esta combinación. El Recitativo sirve como puente hacia la segunda Aria de la soprano, acompañada en esta ocasión por las sopranos del coro. El carácter agitado del Recitativo/Aria en el cuarto tiempo contrasta con la entrada de las voces masculinas con la pregunta “Was betrübst du dich, meine Seele?” y la posterior respuesta del coro “Harre auf Gott!”. Este breve momento de afirmación, sin embargo, es pronto interrumpido por la soprano, quién, en un segundo recitativo expresa una vez más la desesperación, la duda y el anhelo de Dios. El texto del Quinteto de voces “Der Herr hat des Tages verhei_en seine Güte” hace hincapié en la misericordia de Dios mientras que la soprano continúa expresando el temor y la duda. Al final del movimiento las voces masculinas y la soprano aúnan fuerzas, lo que implica la aceptación del alma turbada. El último Coro recupera el texto del cuarto movimiento, ahora en una extensa y afirmativa fuga.
Ferdinand Hiller, compositor y amigo de la infancia de Mendelssohn, destacó de la obra cuando se la mostró por primera vez, el profundo sentimiento reinante a través de toda ella, fruto de sus profundas creencias religiosas y de su absoluta sumisión a los designios de Dios.

29 jul 2015

Mariposas en el Piano

Robert Shumann
"...Lean la última escena de "Años de Estudiantina" (Flegeljahre) de Jean Paul Richter tan pronto como sea posible porque las Papillons están pensadas como una representación musical de esa mascarada ".
Así se expresaba Robert Shumann en una carta dirigida a sus hermanos, con motivo de la composición de sus "Mariposas", obra que, publicada como su Opus 2, escribiría entre 1829 y 1831.
Schumann fusiona, de esta manera, la literatura con la composición musical.
Papillons, es una composición para piano que consta de varias escenas de danza inspiradas en una fiesta de disfraces. Según escribiera el propio Schumann, está inspirada en la última escena de la obra "Flegeljahre" de Johann Paul Friedrich Richter, y mezcla el carácter festivo con un extraordinario sentimiento de melancolía.
En la obra literaria encontramos una escena de un baile de máscaras, con mariposas como tema central.
Los papillons de Schumann, son las Bagatelas de Beethoven, los Momentos de Schubert, las Romanzas sin palabras de Mendelssohn; obras cortas, algunas con aires de danza, otras con ciertas referencias literarias y musicales, nada ambiciosas y, por lo tanto, el mejor vehículo para la expresión shumanniana.
Terminamos, antes de escuchar esta deliciosa pieza, resaltando un par de frases de Shumann, que pueden servirnos de orientación, para comprender mejor los motivos inspiradores que tuvo, a la hora de componer esta obra: 
"Un baile de máscaras es tal vez el punto más alto en el que la vida imita al juego de la poesía"; y esta otra:
"Desde un punto de vista superior la historia del género humano puede ser visto como un largo baile de máscaras".
¡Que comience el espectáculo!

Papillons, Op. 2
Sviatoslav Richter, piano.

7 may 2015

La Sinfonía Disfrazada

Johannes Brahms
Düsseldorf, 1853. Johannes Brahms, con apenas 20 años de edad, está a punto de cerrar el ciclo de sonatas que en número de tres ha compuesto entre los años de 1852 y 1853. Las tres sonatas y en especial la que vamos a escuchar, la número tres, son obras monumentales en las que planea, sobre todo en esta última, la sombra de Ludwig van Beethoven. Curiosamente, el maestro hamburgués, no volvería a escribir ninguna otra sonata para piano en el resto de su vida.
La Sonata número tres, con número 5 de Opus y tonalidad en Fa menor, está dedicada a la condesa Ida von Hohenthal como agradecimiento por conseguir el puesto de profesor de música de los hijos de esta para el hermano de Johannes, Fritz Brahms y es la más extensa de las tres, ya que dispone de un tiempo más, cinco en total. Perfectamente simétrica, al estar relacionados los dos tiempos lentos por el material temático, podríamos decir que estamos ante la más brahmsiana de sus sonatas para piano, donde la voz personal del compositor, se manifiesta por primera vez con más soltura.
El Allegro maestoso inicial comienza enérgico, admirablemente construido y desarrollado, da una gran sensación de unidad, de intensa concentración. Sólo en sus obras de madurez volveremos a encontrar algo parecido.
El primer tiempo lento, un Andante, está encabezado con unos versos del poeta Sternau: La tarde declina, brilla el claro de luna, hay allí dos corazones unidos por el amor que se enlazan bienaventurados: se trata de un conmovedor nocturno que impresionó, entre otros, a Richard Wagner.


Sonata para piano en Fa menor, Op. 5, nº 3.
Wihelm Kempff, piano.

Le sigue un Scherzo de clara inspiración schumaniana, con un trío en lentos y anhelantes acordes.
El cuarto movimiento, lento de nuevo, titulado Intermezzo y subtitulado Rückblick, esto es, mirada hacia atrás, una especie de espectral marcha fúnebre por el amor perdido.
El Finale, con su tema principal tan ligado al del Scherzo, contiene en su tema secundario, como ha señalado con agudeza Constantín Floros, uno de esos guiños culturales que pasan absolutamente desapercibidos al no iniciado. Sus tres notas iniciales (Fa-La-Mi) se corresponden en la notación alfabética (F-A-E) con la divisa que Joseph Joachim, el gran violinista amigo de Brahms, hacía campear en sus cartas: Frei, abei íinsam, es decir, libre, pero solo. Escrito a la manera de un Rondó, el dramatismo de toda la Sonata en Fa menor es conducido beethovenianamente a un final victorioso, naturalmente en modo mayor.
Hasta aquí la última obra que Brahms presentaría a Robert Schumann para su comentario y de la que éste llegó a decir que se trataba, igual que las otras dos, de una "Sinfonía disfrazada".


Wilhelm Kempff
Wilhelm Kempff (Jüterbog, Alemania, 25 de noviembre de 1895 - Positano, Italia, 23 de mayo de 1991)







1 mar 2015

Los Preludios Monacales

Frédéric Chopin
Quince de diciembre de 1838. A la Real Cartuja de Valldemossa, bello monasterio ubicado en la isla de Mallorca que los monjes cartujanos han abandonado, muy a su pesar, hace tres años, llegan, huyendo del clima adverso de la capital parisina, Frédéric Chopin, George Sand y los hijos de esta, Maurice y Solange. Alquilan varias dependencias del monasterio, acomodándose en la celda número cuatro. A pesar de buscar con este traslado y contando con la suavidad del clima, una mejoría del reuma que aqueja a Maurice y tratar de aliviar la maltrecha salud de Chopin, sin embargo, este invierno está siendo especialmente de una gran crudeza en toda la isla. Chopin que se encuentra muy frágil y cada vez más enfermo, hace poco que se le ha diagnosticado la tuberculosis, prácticamente no sale de los muros cartujanos. Trabaja en unas lamentables condiciones y, sin embargo, este se convertirá en uno de los períodos más fecundos de su carrera como compositor. Aquí será donde termine los Preludios Op. 28 y culminará, también, los Nocturnos Op. 37, la Balada nº 2 Op. 38, el Scherzo nº 3 Op. 39 y las dos Polonesas Op. 40.
Los Preludios op. 28, que fueron publicados en 1839, son una de las colecciones más singulares de Chopin, siendo en ellos fácil de apreciar una clara alusión a los preludios del Clave bien temperado de Bach, obra que conocía nuestro músico polaco muy bien. Pero, al mismo tiempo, también puede vislumbrarse en ellos, una propuesta radicalmente nueva, en la que el preludio pierde su asociación con cualquier género, como la fuga, para adquirir una independencia como breve pieza, con su propia sustancia y significado. El planteamiento tonal de la colección chopiniana es diferente del de su predecesor alemán. Bach, ordena sus preludios y fugas por orden cromático ascendente desde Do hasta Si, alternando además cada tónica en modo mayor y menor. Chopin sigue el círculo de quintas desde Do mayor, pasando después a su relativo La menor; a continuación añade un sostenido y se sitúa en Sol mayor y en su relativo Mi menor, y así sucesivamente hasta recorrer el círculo completo en el sentido de las agujas del reloj, estando por tanto los dos últimos preludios en Fa mayor y Re menor. Se trata de la primera colección de preludios que se presenta como un ciclo de piezas con contenido autónomo, donde cada una de ellas puede subsistir aislada, contribuyendo, junto con Schumann, Mendelssohn, Liszt o Brahms, a la consolidación de un género fundamental en los siglos XIX y XX, el de la pieza corta. 

Preludios Op. 28
Vladimir Ashkenazy, piano

En la isla de Mallorca, nacieron preludios como el nº 2 y el nº 4 por los autógrafos datados allí, además de otros como el nº 10 y el nº 21. El planteamiento tonal y afectivo de los preludios produce fuertes contrastes entre los preludios impares y los pares a lo largo de todo el ciclo, y es difícil encontrar una “pareja” de preludios en mayor y menor en el que esto no sea evidente.
Cientos de miles de personas peregrinan cada año a las celdas de la cartuja donde Georg Sand y Chopin vivieron su particular historia de amor durante cincuenta y seis días. Ahora, nosotros, dejándonos llevar por la imaginación, trasladémonos a esa celda número cuatro. Cerremos los ojos y escuchemos el goteo incesante de la lluvia en sus tejados. ¿No lo oís?, Chopin está tocando su Preludio número 15 en Re bemol mayor...

Vladímir Áshkenazi
Vladímir Áshkenazi (Gorki, 06 de julio de 1937).