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18 jul 2019

¡El Asombro de Mozart!

Leipzig 1789. Mozart se encuentra en la ciudad para conocer la vida musical de la que fuera el hogar final de Johann Sebastian Bach. Durante una hora, Mozart toca el órgano de la Iglesia de Santo Tomás, ese mismo órgano que, día tras día, tocara nuestro amado Bach. Transcribo, por su interés, la memoria que dejó escrita de esta visita Johann Friedrich Rochlitz: "Por iniciativa del entonces Cantor de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, el difunto Doles, el coro sorprendió a Mozart con la interpretación del motete para doble coro: "Singet dem Herrm ein neues Lied" del patriarca de la música alemana, Sebastián Bach. Mozart conocía a este Durero de la música alemana más de oídas que por sus obras, que rara vez se escuchan ahora. Apenas había entonado el coro unos compases, cuando Mozart se quedó asombrado. Tras unos compases más, gritó: ¿qué es esto?, y parecía estar escuchando con toda su alma. Cuando hubo terminado el canto, exclamó lleno de alegría: ¡Al fin algo de lo que se puede aprender! Se le explicó que aquella escuela, en la que había sido Cantor Sebastián Bach, poseía la colección completa de sus motetes y los conservaba como una especie de reliquia. Eso está muy bien, así debe ser - y exclamó - ¡enséñenmelos! Pero no había ninguna partitura de esos cantos; hizo, pues, que le entregasen las voces escritas y entonces fue un deleite para este silencioso observador ver cuán aplicado se sentaba Mozart, con todas las voces de su alrededor, en ambas manos, sobre las rodillas, en las sillas cercanas, y, olvidándose de todo lo demás, no se levantó antes de haber examinado todo cuanto allí había de Sebastián Bach. Solicitó una copia, que tuvo en muy alta estima, y - si no me equivoco mucho - al conocedor de las composiciones de Bach y del Requiem de Mozart (de éste en particular), especialmente de la gran fuga del Christie Eleison, no se le escapará el estudio, la valoración y la absoluta comprensión del espíritu del aquel viejo contrapuntista en el espíritu de Mozart, tan receptivo a todo". 
El motete que sorprendió de tal manera al divino Mozart, es el catalogado como BWV 225 “Singet dem Herrm ein neues Lied" (Cantad al Señor un canto nuevo) y que, de los motetes conocidos, es el único que se aparta de las funciones fúnebres que tienen todos los demás. Se cree que Bach lo habría compuesto en 1727 como música para el Año Nuevo, o bien para el aniversario de Augusto de Sajonia, que ese mismo año, habría salido de una enfermedad.

Singet dem Herrm ein neues Lied BWV 225
Collegium Vocale Gent.
Philippe Herreweghe, director.

Este elaborado motete, se distribuye en tres movimientos; el primero de ellos, que sigue el principio del preludio y fuga, utiliza como texto los versículos del 1 al 3 del Salmo 149, un salmo de victoria que exterioriza la alegría del pueblo que, con espadas, cítaras y panderos, danza, canta y alaba a Yahvé agradeciéndole la victoria militar conseguida: 

1. Coro I – II (Salmo 159, 1-3) 
Singet dem Herrn ein neues Lied, die 
Gemeine der Heiligen sollen ihn loben. 
Israel freue sich des, der ihn gemacht hat. 
Die Kinder Zion sei’n fröhlich über ihrem 
Könige. Sie sollen loben seinem Namen 
im Reigen, mit Pauken und Harfen sollen 
sie ihm spielen. 

1. Coro I – II (Salmo 159, 1-3) 
Cantad al Señor un cántico nuevo, alabadle 
en la congregación de los santos. 
Alégrese Israel en su creador. Los hijos 
de Sión se congratulen de su Rey. Alaben 
su nombre con danzas, entonen salmos 
tocando con cítaras y panderos. 

En el segundo y tercer movimiento, dos coros dialogan entre sí hasta que se unen, en una fuga real a cuatro voces, entonando el “Aleluya”: 

2. Choral - Aria (J. Gramman 1535): 
Wie sich ein Vat’r erbarmet, 
Gott, nim dich ferner unser an. 
ub’r seine junge Kinderlein, 
so thut der Herr uns allen 
so wir ihn Kindlich fürchten rein. 
Er kennt das arm Gemächte, 
Gott weiss, wir sind nur Staub. 
Denn ohne dich ist nichts getan 
Mit allen unsern Sachen. 
Gleich wie das Gras von Rechen, 
Gott, nimm dich ferner unser an. 
ein’ Blum und fallend Laub. 
Der Wind nur drüber wehet, 
Gott, nimm dich ferner unser an, 
so ist es nicht mehr da. 
Drum sei du unser Schirm und Licht, 
und trügt uns unsre Hoffnung nicht, so 
wirst du’s ferner machen. 
Also der Mench vergehet, 
sein End’ das ist ihm nah’. 
Wohl dem, der sich nur steif und fest 
auf dich 
und deine Huld verlässt. 

2. Coral – Aria (J. Gramman 1535): 
Como un padre se apiada, 
Dios, sostennos eternamente. 
de sus pequeños hijos, 
así hace el Señor con todos nosotros 
si como niños, temerosos le tratamos. 
Él conoce nuestras pobres fuerzas, 
Sabe que no somos más que polvo. 
Pues sin ti ninguno 
de nuestros propósitos es posible. 
Igual que la hierba que se rastrilla, 
Dios, sostennos eternamente. 
una flor, una hoja que caen. 
El viento sólo ha de soplar, 
Dios, sostennos eternamente, 
y nada queda. 
Por ello, sé tú nuestro protector y 
nuestra luz y no nos dejes sin esperanza, 
así seguirás ayudándonos. 
Así pasa, pues, el hombre, 
su fin está próximo. 
Feliz el que firme e inquebrantable 
confía en ti 
y en tu gracia. 

3. Coro I - II (Salmo 150, 2) 
Lobet den Herrn in seinen Taten, 
Lobet ihn in seiner grossen Herrlichkeit.

4. Cori Unisoni (Salmo 150, 6) 
Alles was Odem hat, lobe den Herrn. 
Haleluja! 

3. Coro I – II (Salmo 150, 2): 
Alabad al Señor por sus hazañas, 
alabadle en toda su grandeza. 

4. Coros Unisonos (Salmo 150, 6): 
Todo cuanto respira alabe al Señor, 
¡Aleluya!

Dejémonos conmover con esta sublime obra y dejadme terminar esta entrada, con la emocionada exclamación que pronunciara el divino Mozart; el hombre que, ya en esas fechas, había logrado alcanzar el culmen de la Música: ¡Al fin algo de lo que se puede aprender!

27 ene 2018

Iluminando a la Sonata

París. Marzo de 1778. Mozart tiene ya 22 años. Ha dejado atrás su etapa de niño prodigio y se ha convertido en un portentoso compositor. Busca ser reconocido como tal y así, poder vivir dignamente de su trabajo. Un año antes, en septiembre de 1777, había partido en un viaje, esta vez con su madre, buscando un puesto de trabajo. Es rechazado en Munich, por parte del Príncipe Elector de Baviera; y el Elector de Mannheim, aunque le reconoce su valía, lo rechaza también al no disponer de plazas vacantes. 
Ya en París, en los "Concert Spirituels", se tocan dos de sus sinfonías, entre ellas la llamada Sinfonía París, K. 297, pero tampoco encuentra allí un posible acomodo. Durante esta etapa de su vida, muere su madre y, poco después, surgen sus primeras sonatas violinísticas de madurez, en concreto las K. 301 al 306, escritas en Mannheim y París y fechadas en 1778. Conocidas, debido a la dedicatoria hecha a la Electora Palatina, como Palatinas, en el estilo de estas sonatas sigue planeando la sombra del influyente Johann Christian Bach y, ahora también, la de Joseph Schuster, músico de Mannheim autor de unos Duetti. En carta a su padre, fechada el 14 de febrero de 1778, Mozart habla de que compone "Clavierduetti mit Violin". La sonata ”moderna” para dos instrumentos ya se puede atisbar aquí, aunque la forma, aún en dos movimientos, seguirá rindiendo tributo a la tradición.
El siguiente grupo de Sonatas se encuentran más dispersas en el tiempo. La K. 296 fue escrita en Mannheim, inmediatamente después de la K. 305 y unos meses antes que las catalogadas como K. 304 y 306. La Sonata K. 378 fue escrita en Salzburgo en los comienzos de 1779 y las otras cuatro de este grupo de seis, editadas por Artaria, corresponden a un mismo período vienés, el comprendido entre abril y julio de 1781, inmediatamente posterior al estreno en Munich de su ópera "Idomeneo". Estas Sonatas "Artaria" se estructuran ya en tres movimientos, pero la forma, si bien revela fantasía, variedad y sentido unitario, todavía no aparece fijada con la solidez de criterios que el mismo Mozart mostraba en el género sinfónico. El aspecto instrumental se afianza: el violín es aprovechado sabiamente en sus recursos y resulta ser vehículo idóneo para ese lirismo pre-romántico tan característico de la expresión musical del compositor.

Las Sonatas para Violín.
Henryk Szeryng, violín.
Ingrid Haebler, piano.

En los días en que componía las Sonatas K. 376, 377,379 y 380, concretamente el 13 de junio de 1781, Mozart quedaba liberado definitivamente de su penosa dependencia del arzobispo Colloredo. Más tarde, siempre con algo de niño frágil, una vez liberado del amo y relajadas las ataduras paterno-filiales, busca matrinonio. Su amada Aloysia se había casado. Una hermana de ésta, Konstance, empezó a ser vista como dechado de virtudes y atractivos que seguramente no respondían por completo a la realidad. Se casaron el 4 de agosto de 1782, tres semanas después del estreno de "El rapto del serrallo" que había traído aplausos e ilusión.
En 1784, “para dar satisfacción a los amateurs” escribe Mozart la Sonata K. 454. Al mismo tiempo, nace su segundo hijo e ingresa en la logia masónica “ZurWohltätigkeit”. En el entorno de su Sonata de violín, la K. 481, se estrena el 1 de mayo de 1786 "Las bodas de Fígaro". En enero del año siguiente, Mozart es invitado a Praga. Compone, para esta ocasión, la Sinfonía 38 y se concreta el encargo de otra ópera, "Don Giovanni" que llevará el número en el catálogo K. 527. Poco antes de escribir su penúltima Sonata para violín, la K. 526, muere su padre Leopoldo. La última de sus Sonatas, la K. 547, se sitúa entre sus últimas grandes sinfonías.
Mozart, el divino genio, supo trazar con claridad meridiana la línea estructural de la sonata, cuyo desarrollo era incipiente cuando comenzó a componer en 1778.

27 dic 2016

El Hacedor de Himnos

John Goss
El 27 de diciembre de 1800, vio la luz el compositor inglés John Goss. Proveniente de una familia de músicos, su padre fue organista en la iglesia de Fareham, en el Condado de Southampton y otros miembros de su familia fueron celebrados cantantes, a la edad de ocho años fue enviado a una escuela en Ringwood y tres años más tarde, ingresaría en el coro de la Capilla Real de Londres. Allí tendría como maestro a John Stafford Smith.
Cuando cambió su voz, tomó clases con el organista de la catedral de San Pablo, Thomas Attwood, un ex-alumno de Mozart que le enseñaría el arte de la composición y de la orquestación.
Después de trabajar en el coro de una compañía de ópera, donde participaría en el estreno del Don Giovanni de Mozart bajo la dirección de Henry Bishop, en 1821 se casaría con Lucy Emma Nerd y conseguiría un trabajo como organista de la iglesia de St. Andrew, en el sur de Londres. Allí permanecería durante cuatro años. La iglesia de St Luke's Church, Chelsea sería su próximo destino. Allí compondría música orquestal, no obteniendo muy buenas críticas. Es entonces cuando decide volcarse en la composición vocal, campo donde obtendrá sus mayores éxitos y por lo que es mayormente recordado.

The Lord is My Shepherd
Coro de King's College.

Terminaría sus días empleado como organista en la Catedral de San Pablo, sustituyendo a su maestro Thomas Attwood.
Fue nombrado caballero y recibió el doctorado en música por la Universidad de Cambridge en 1876.
Goss fallecería en su casa de Brixton, situada al sur de Londres, el 10 de mayo de 1880 a la edad de 79 años. Está enterrado en el cementerio de Kensal Green.

See Amid the Winter's Snow
The Choirs of St. Matthew's, Ottawa.
Stephen Candow, director.

Finalizo con una reseña que, acerca de él, figura en el Dictionary of National Biography: “Goss fue uno de los más importantes compositores de la iglesia victoriana temprana, sus himnos y servicios son notables por su flexibilidad en el fraseo y la atención dada al detalle en el establecimiento de la palabra, y el sentido de la proporción y el equilibrio. En 1852 su himno " If we believe that Jesus died", escrito para el funeral del duque de Wellington, creó una profunda impresión. En 1854 compuso el himno " Praise the Lord, o my soul" para la fiesta del bicentenario de los hijos del clero. ... Algunos de sus himnos, incluyendo " The Wilderness" (1861), " O taste and see" (1863), y " O saviour of the world" (1869), han tenido un lugar modesto pero duradero en el repertorio musical de la iglesia inglesa.

16 dic 2016

Viaje al Interior de Beethoven

Quartetto Italiano
Si cuatro son los elementos que constituían el mundo conocido: el agua, el fuego, la tierra y el aire; y cuatro son los temperamentos del hombre: flemático, colérico, sanguíneo y melancólico; cuatro son también las cuerdas de los instrumentos derivados de la familia del violín que, de una forma natural, acabarían agrupándose para formar el cuarteto de cuerdas: dos violines, la viola y el violonchelo. 
Los cuartetos de cuerda de Ludwig van Beethoven, constituyen uno de los núcleos esenciales para el conocimiento de su obra y, además, son también uno de los más sólidos eslabones de la forma más prestigiosa de la música de cámara.
Beethoven, cuando ya ha asimilado la forma reina del clasicismo a través de sus primeras diez sonatas pianísticas, además de las tres violinísticas de la opus 12, varios tríos y el primer concierto para piano y orquesta, se decide a abordar el cuarteto. Los seis cuartetos de su opus 18, escritos entre 1798 y 1800, son el mejor resumen de su primera etapa en la que, partiendo de los modelos de Haydn y Mozart, empieza a definir su personalidad. En palabras de Wilhelm von Lenz, estos primeros cuartetos pronto se constituyen en "la flor más fina del estilo de su primera manera".


Cuartetos de cuerda_Integral
Quartetto Italiano.

Seis años más tarde, los que transcurren entre los primeros cuartetos y los que va a dedicar a Razumovski, a la sazón embajador ruso en Viena, el arte de Beethoven va a dar un vuelco trascendental. Las tres primeras sinfonías, una docena de nuevas sonatas pianísticas (entre las cuales se encuentran las que ya empiezan a conocerse con los títulos de Claro de luna, Pastoral, Aurora o Appasionata), tres nuevos conciertos para piano y orquesta... han definido una nueva manera de pensar la música. 
En el centro de esta, su segunda etapa creadora, rodeados de estas obras , brillan con luz propia los tres cuartetos de la opus 59 (1806-1807), y los dos que cierran la década: el opus 74 (1809) y el opus 95 (1810).
Han transcurrido doce años desde los anteriores cuartetos. Beethoven, enfrascado ya en su Novena sinfonía, recibe un encargo del príncipe ruso Nicolás Galitzine para que componga nuevos cuartetos. Les fueron dedicados tres y, aún tuvo tiempo para componer otros dos antes de morir en marzo de 1827.
En estos cinco cuartetos, escritos desde 1823 hasta bien avanzado 1826, además de ese monumento al contrapunto que es la Gran Fuga, el sordo genial llevó sus investigaciones sonoras al más alto grado de concentración interior.
El musicólogo Claude Rostand, refiriéndose a los cuartetos del Maestro, dijo: "Beethoven, en efecto, ha abordado los cuartetos en tres momentos diferentes, podríamos decir que a lo largo de tres crisis, mientras que las olas de otras aguas de su producción, sonatas o sinfonías, se mecían con regularidad según un ritmo continuo. Parecería que en cada etapa de esta evolución Beethoven experimenta la necesidad de recogerse, de enfrentarse a sí mismo para hacer balance, y para ello escogió el cuarteto".

5 dic 2015

La Luz sin Fin

Wolfgan Amadeus Mozart
Octubre de 1791, Constanze lleva unas semanas bastante preocupada. Su esposo no se encuentra bien; con la tez demudada, una blanca palidez se dibuja en su rostro, preso de una acusada debilidad y con una delgadez cada vez más acentuada, su aspecto no le presagia nada bueno. Además, en una de sus conversaciones, le ha asegurado que la música que está escribiendo va a ser para su propio funeral, ya que, le ha llegado a confesar, está convencido de que le están envenenando...
La obra que obsesiona de tal manera a Wolfgan Amadeus Mozart, es una Misa de Réquiem que le ha encargado un personaje misteriosamente vestido de negro y cubierto con una máscara para que no se le reconozca... 
Constanze, viendo que su marido se encuentra en una postración cada vez mayor, decide y consigue alejarlo de la composición del Réquiem y, durante algún tiempo, la salud de Mozart parece mejorar. Compone, mientras tanto, una cantata para los masones, la Kleine Freimaurer-Kantate, que él mismo dirige en su estreno. Pero la idea del Réquiem no se le va de la cabeza. Obsesionado como está con la muerte, sobre todo a partir del fallecimiento de su padre, retoma finalmente su composición...


Requiem en Re menor, K. 626
Teresa Stich-Randall, soprano. Ira Malaniuk, contralto.
Waldemar Kmentt, tenor. Kurt Böhme, bajo.
Wiener Staatsopernchor. Wiener Symphoniker.
Karl Böhm, director.

A finales de 1791, Mozart, se ve obligado a guardar cama. Tiene las manos y los pies muy inflamados, impidiéndole cualquier tipo de movilidad. La situación, ya de por sí alarmante, empeora con un ataque de vómitos, fiebre y diarrea. Tal es su incapacidad, que hay que ayudarle cada vez que quiere sentarse. Está tan tumefacto, que su cuñada Sophie Haibel le ha hecho un camisón para dormir que puede ponerse por delante, para ahorrarle así sufrimientos a la hora de moverse. Cari Thomas Mozart, el hijo mayor que tenía por aquel entonces siete años, nos deja un relato estremecedor: "pocos días antes de que mi padre muriese, todo su cuerpo se hinchó tanto que era incapaz de hacer el más pequeño movimiento; además, había un hedor propio de descomposición interna que después del fallecimiento fue tal, que hizo imposible la autopsia". 
A pesar de su manifiesta debilidad, el día de su muerte, aún le quedan fuerzas para cantar la parte de contralto en un ensayo de las secciones finalizadas del Réquiem, para luego dar instrucciones a su alumno Süssmayr sobre cómo debía terminar la obra.
Mozart, estuvo consciente hasta dos horas antes de morir. Por la noche le subió la fiebre y el doctor Ciosset le practicó una sangría, pidiéndole a Sophie Haibel que le aplicara una toalla fría en su frente. Eso le provocó un ligero temblor. Mozart perdió el conocimiento y murió dos horas después, a las 00:55 horas del 05 de diciembre de 1791.
Más tarde se sabría que el encargo del Réquiem, fue hecho por Franz Anton Leitgeb, secretario del conde Franz von Walsegg zu Stuppach, cuya esposa había muerto el 14 de Enero de 1791 y que, en su pretensión de hacerse pasar por compositor, copiaba las partituras de famosos músicos de su propio puño y letra para entregarlas después a la orquesta de su castillo y ser interpretadas. El Réquiem, serviría para rendir homenaje a su joven esposa fallecida.


Karl Böhm
Karl Böhm (Graz, 28 de agosto de 1894 - Salzburgo, 14 de agosto de 1981)

16 dic 2014

El Héroe del Silencio

Ludwig van Beethoven
Viena, 22 de diciembre de 1808. Seis y media de la tarde. Hace un frío que corta la respiración. Todo se encuentra preparado en el "Theater an der Wien" para que de comienzo la "Akademie", nombre que reciben los conciertos organizados por nuestro compositor para difundir sus obras en las distintas Instituciones de Austria. El programa, tal y como refleja en su cuaderno de notas Ludwig van Beethoven, sólo iba a incluir dos Sinfonías y un Concierto para Piano; al final, se van a añadir hasta cinco obras más. La que hoy nos ocupa, el Aria concertante ¡Ah Perfido!, junto a la "Fantasía Coral", serían añadidas para dar más publicidad al evento y poder así atraer a un mayor número de asistentes.
El Aria de Concierto "Ah, perfido!" es una obra para Soprano y Orquesta que Beethoven escribió y estrenó en 1796 durante su estancia en Praga, por tanto, 12 años antes de este "Akademie". Dedicado a la condesa Josephine von Clary Clam-Gallas, el aria, sobre texto de Metastasio, relata el dolor de una mujer que ha sido traicionada y cuyo amante ha decidido marcharse. Ella, al principio, amenaza con vengarse invocando la ayuda de los Dioses, para más tarde, desesperada ante la idea del abandono, detener su venganza y suplicar piedad. Estos sentimientos de odio y amor enfrentados, fueron modelados sobre el Aria de Concierto de Wolfgang Amadeus Mozart "Bella mia fiamma, addio!", con la misma estructura de Recitativo - Aria - Cabaletta. Por su carácter dramático hay quien señala esta obra como precursora de la nueva ópera romántica.


¡Ah perfido!
Hanne-Lore Kuhse, soprano.
Staatskapelle Berlin. Arthur Apelt, director.

Volvamos al 22 de diciembre de 1808. El Theater an der Wien, carece de calefacción. El público no se encuentra nada cómodo. Las bajas temperaturas, para la sonoridad de los instrumentos e incluso para la ejecución de los músicos, no favorecen en absoluto. Otro percance hay que unir a los anteriores, este relacionado con la obra que acabamos de escuchar. Debido a desavenencias de última hora y al aviso con tan poco margen de tiempo, a tres semanas del concierto el programa todavía no se encontraba cerrado, la soprano Anna Milder-Hauptmann, destinataria del Aria de Concierto, no pudo acudir y se tuvo que buscar rápidamente a una cantante que la sustituyera. La elegida, Josephine Killitschgy, una joven de 17 años con poca experiencia, sortea con dificultades y bastantes fallos dicha aria. Si a todos estos inconvenientes, le añadimos la larga duración del evento, más de cuatro horas, diremos que los asistentes al concierto salieron con un mal sabor de boca. Se podría resumir en las palabras de Anton Felix Schindler, "fracasó, simplemente".
Ludwig van Beethoven, cercano ya a los cuarenta años de edad, era consciente y tenía la certeza de que su sordera, en pocos años, se iba a convertir en absoluta. Este hecho, se convirtió en su principal motivación para, a modo de despedida, coger la batuta y asumir la dirección de tan monumental concierto, uno de los más importantes de la historia de la música occidental. 
¡Alabado sea por siempre el Héroe del Silencio!


Hanne-Lore Kuhse
Hanne-Lore Kuhse (Schwaan, 28 de marzo de 1925 - Berlin, 10 de diciembre de 1999)

5 dic 2014

Los Inseparables

Wolfgang Amadeus Mozart
“Sabrá usted que ha muerto el Bach de Londres ¡Qué pérdida para el mundo musical!”. 
Quien así se expresa, en una carta dirigida a su padre Leopold fechada el 10 de abril de 1782, no es otro que Wolfgang Amadeus Mozart.
Nos trasladamos ahora al mes de junio de 1763, concretamente al lunes día 6. La familia Mozart al completo: Leopold, su esposa Anna Maria y sus dos hijos, Maria Anna (Nannerl) y Wolfgang Amadeus, emprende el conocido como "gran viaje"; una larga gira de conciertos que se prolongará durante tres años y medio y que les llevará a recorrer las cortes de Múnich, Mannheim, París, Londres, La Haya, otra vez a París y vuelta a casa pasando por Zúrich, Donaueschingen y Munich. Las interpretaciones de los niños, Nanerl tenía apenas doce años y Wolfgan tan sólo ocho, inspiraron comentarios de admiración y asombro dondequiera que actuaban. En Londres, Wolfgang conoce a algunos de los músicos más destacados de la época; escucha su música y compone sus primeras sinfonías. En particular y de gran importancia, va a ser el encuentro que mantendrá en esta ciudad con Johann Christian Bach, (el Bach de Londres). Muchos eruditos sostienen que este acercamiento supuso una de las más importantes influencias que recibió Mozart, aprendiendo de aquel la utilización de atractivas y brillantes texturas musicales.
El padre de Mozart, refiriéndose a ellos, diría que se convirtieron durante ese período de tiempo en "inseparables", tal era la química que surgió entre los dos. El joven Johann Christian tomaba en sus rodillas al niño Mozart y asombrado de sus dotes se deleitaba escuchándolo. Se sentaban juntos al órgano y tocaban horas y horas… 
Mozart, como homenaje a su amigo, transformaría las Sonatas de su opus 5, concretamente la n.º 2 en re mayor, la n.º 3 en sol mayor, y la n.º 4 en mi bemol mayor en sus tres conciertos para piano del KV 107. 


Concierto para Piano KV. 107, nº 1
1.- Allegro. 2.- Andante. 3.- Tempo di Menuetto.
Viviana Sofronitzki, clave.
Musicae Antiquae Collegium. Tadeusz Karolak, director.



Concierto para Piano KV. 107, nº 2
1.- Allegro. 2.- Allegretto.
Viviana Sofronitzki, clave.
Musicae Antiquae Collegium. Tadeusz Karolak, director.



Concierto para Piano KV. 107, nº 3
1.- Allegro. 2.- Rondo.
Viviana Sofronitzki, clave.
Musicae Antiquae Collegium. Tadeusz Karolak, director.

Posteriormente y a raíz del fallecimiento de Johann Christian Bach ocurrido el 1 de enero de 1782, como homenaje sentido, Mozart utilizaría en el segundo movimiento, "Andante", de su Concierto para Piano nº 12 en La mayor que estaba componiendo en ese momento, un tema muy parecido al que utilizó Johann Christian en su obertura "La calamita de cuori". Se trata del epitafio musical que quiso tributar el joven genio al que fuera su "inseparable" maestro y amigo.


Concierto para Piano nº 12 en La mayor, KV 414
1.- Allegro. 2.- Andante. 3.- Allegretto.
Mitsuko Uchida, piano.
English Chamber Orchestra. Jeffrey Tate, director.