Nacido en el pequeño pueblo de Broadheath, cerca de Worcester, Edward Elgar (2 de junio de 1857 – 23 de febrero de 1934) creció rodeado de partituras e instrumentos gracias a la tienda de música de su padre. Aunque mostró un talento innato desde niño, su origen humilde y su fe católica en la Inglaterra victoriana anglicana le impidieron acceder a una formación académica formal. De manera autodidacta, Elgar aprendió a tocar el violín, el órgano y a devorar manuales de composición mientras tocaba en agrupaciones locales y trabajaba como profesor de música para ganarse la vida.
Durante años, el reconocimiento le fue esquivo y su confianza flaqueaba, pero todo cambió al cumplir los treinta años cuando conoció a Caroline Alice Roberts, una de sus alumnas. A pesar de la oposición de la adinerada familia de ella, se casaron en 1889. Alice se convirtió en su mayor apoyo, su mánager y la fe que a él le faltaba.
El verdadero despegue llegó en 1899, a sus 42 años, con el estreno de las Variaciones Enigma. Esta ingeniosa obra orquestal consta de un tema principal que esconde un "enigma" melódico nunca resuelto, seguido de catorce variaciones, cada una dedicada a retratar de forma afectuosa y precisa a un amigo cercano o a su propia esposa. La novena variación, Nimrod, se convirtió en una de las piezas más conmovedoras del repertorio musical, utilizada hoy en día en todo el mundo para actos de conmemoración y duelo.
"Variaciones Enigma, Op. 36"
St Petersburg Philharmonic Orchestra.
Yuri Temirkanov, director.
Consagrado ya como el gran compositor que el país llevaba siglos esperando, Elgar compuso en 1900 El sueño de Geronte, un profundo y místico oratorio basado en un poema del cardenal Newman que narra el viaje del alma de un hombre moribundo hacia Dios.
"El sueño de Geronte, Op. 38"
Peter Pears. Yvonne Minton. John Shirley-Quirk.
London Symphony Chorus. The Choir of King's College, Cambridge.
London Symphony Orchestra.
Benjamin Britten, director.
Poco después, entre 1901 y 1930, dio forma a las marchas de Pompa y Circunstancia. La primera de ellas contenía una melodía tan arrebatadora que, al añadirle texto, se transformó en Land of Hope and Glory (Tierra de esperanza y gloria), un himno oficioso para el Reino Unido que consolidó su estatus como el músico del Imperio.
Pompa y circunstancia, Op. 39_Marcha n.º 1
BBC Symphony Orchestra.
Leonard Bernstein, director.
Sin embargo, el estallido de la Primera Guerra Mundial resquebrajó su mundo. El dolor del conflicto lo llevó a componer en 1919 su última gran obra maestra: el Concierto para violonchelo. Lejos del optimismo de sus marchas imperiales, este concierto es una pieza desgarradora, otoñal y de un lirismo melancólico que parecía despedir no solo a una Europa en ruinas, sino también a su propia época.
"Concierto para Violonchelo en mi menor, Op. 85"
Jacqueline du Pré, violonchelo.
London Symphony Orchestra.
Sir John Barbirolli, director.
La muerte de su querida Alice en 1920 apagó casi por completo su inspiración. Elgar pasó sus últimos años retirado en el campo, disfrutando de sus perros, las carreras de caballos y la química, una de sus grandes aficiones. Falleció en 1934, dejando tras de sí la banda sonora imperecedera de una era que se desvanecía.
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