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8 jun 2019

La Claridad de Schumann

Verano de 1842. Los prados y bosques de Bohemia se encuentran en pleno esplendor. Se respira aire puro por doquier y la compañía de mi amadísima Clara me reconforta sobremanera. Volvemos a casa plenos de felicidad. Además, Clara acaba de decirme que se encuentra en estado por segunda vez. Estoy feliz y esperanzado. 
En estas circunstancias, Robert Schumann emprende la composición de su maravilloso Quinteto en mi bemol mayor, Op. 44, lo dedica a Clara, su amada sobre todas las cosas desde aquel día del año 1835 en que la oyó decir cosas sensatas y vio brillar en sus ojos "un secreto y profundo rayo de amor". Sin duda el Quinteto en Mi bemol mayor supone uno de los momentos más álgidos de aquella inmortal historia de amor, que tantas dificultades tuvo que vencer al principio, debido a la férrea oposición del padre de Clara. 
Pero hasta fue útil para forzar una reconciliación entre suegro y yerno. El viejo profesor Wieck, desde su soledad en Dresde, invitó a Clara a comienzos de 1853, pidiéndole que le llevase la partitura del Quinteto. Cuando lo leyó envió a Schumann una carta encabezada por la frase latina "Tempora mutantur et nos mutamus in eis" (Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos) y donde, por primera vez, firmaba "tu padre". 

Quinteto para Piano en Mi bemol mayor, Op. 44
Clifford Curzon, piano.
Budapest String Quartet.

El Quinteto, comienza con un "Allegro brillante" en forma sonata que es casi como el primer movimiento de un concierto para piano y orquesta, tal es la riqueza y virtuosismo de su escritura pianística. 
Le sigue una imponente marcha fúnebre, quizá un homenaje a la Sinfonía Heroica del amado Beethoven, o un guiño al Schubert del Trío en mi bemol mayor, Op. 100, tan admirado por Schumann. El movimiento alterna una sección solemne y fúnebre con otra más melódica y serena protagonizada por el violín. 
El tercer movimiento destaca por el episodio central, un canon entre el piano y el cuarteto de cuerdas; tiene dos tríos, en el primero de los cuales Schumann realiza una cita de la Romanza con variaciones, Op. 3 que Clara le había dedicado en 1833, antes de iniciarse sus relaciones, Schumann lo utilizaría en sus Impromptus sobre un tema de Clara Wieck, Op. 5, de aquel mismo año. 
El “Finale” es auténticamente espectacular. Brillante y pleno de la inagotable inspiración melódica que Schumann despliega, a pesar de lo expuesto en los tres movimientos anteriores. 
Escuchemos, con deleite, esta obra prodigiosa en la que Schumann consigue combinar a la perfección, el rigor constructivo con la fantasía más absoluta.

5 dic 2014

Los Inseparables

Wolfgang Amadeus Mozart
“Sabrá usted que ha muerto el Bach de Londres ¡Qué pérdida para el mundo musical!”. 
Quien así se expresa, en una carta dirigida a su padre Leopold fechada el 10 de abril de 1782, no es otro que Wolfgang Amadeus Mozart.
Nos trasladamos ahora al mes de junio de 1763, concretamente al lunes día 6. La familia Mozart al completo: Leopold, su esposa Anna Maria y sus dos hijos, Maria Anna (Nannerl) y Wolfgang Amadeus, emprende el conocido como "gran viaje"; una larga gira de conciertos que se prolongará durante tres años y medio y que les llevará a recorrer las cortes de Múnich, Mannheim, París, Londres, La Haya, otra vez a París y vuelta a casa pasando por Zúrich, Donaueschingen y Munich. Las interpretaciones de los niños, Nanerl tenía apenas doce años y Wolfgan tan sólo ocho, inspiraron comentarios de admiración y asombro dondequiera que actuaban. En Londres, Wolfgang conoce a algunos de los músicos más destacados de la época; escucha su música y compone sus primeras sinfonías. En particular y de gran importancia, va a ser el encuentro que mantendrá en esta ciudad con Johann Christian Bach, (el Bach de Londres). Muchos eruditos sostienen que este acercamiento supuso una de las más importantes influencias que recibió Mozart, aprendiendo de aquel la utilización de atractivas y brillantes texturas musicales.
El padre de Mozart, refiriéndose a ellos, diría que se convirtieron durante ese período de tiempo en "inseparables", tal era la química que surgió entre los dos. El joven Johann Christian tomaba en sus rodillas al niño Mozart y asombrado de sus dotes se deleitaba escuchándolo. Se sentaban juntos al órgano y tocaban horas y horas… 
Mozart, como homenaje a su amigo, transformaría las Sonatas de su opus 5, concretamente la n.º 2 en re mayor, la n.º 3 en sol mayor, y la n.º 4 en mi bemol mayor en sus tres conciertos para piano del KV 107. 


Concierto para Piano KV. 107, nº 1
1.- Allegro. 2.- Andante. 3.- Tempo di Menuetto.
Viviana Sofronitzki, clave.
Musicae Antiquae Collegium. Tadeusz Karolak, director.



Concierto para Piano KV. 107, nº 2
1.- Allegro. 2.- Allegretto.
Viviana Sofronitzki, clave.
Musicae Antiquae Collegium. Tadeusz Karolak, director.



Concierto para Piano KV. 107, nº 3
1.- Allegro. 2.- Rondo.
Viviana Sofronitzki, clave.
Musicae Antiquae Collegium. Tadeusz Karolak, director.

Posteriormente y a raíz del fallecimiento de Johann Christian Bach ocurrido el 1 de enero de 1782, como homenaje sentido, Mozart utilizaría en el segundo movimiento, "Andante", de su Concierto para Piano nº 12 en La mayor que estaba componiendo en ese momento, un tema muy parecido al que utilizó Johann Christian en su obertura "La calamita de cuori". Se trata del epitafio musical que quiso tributar el joven genio al que fuera su "inseparable" maestro y amigo.


Concierto para Piano nº 12 en La mayor, KV 414
1.- Allegro. 2.- Andante. 3.- Allegretto.
Mitsuko Uchida, piano.
English Chamber Orchestra. Jeffrey Tate, director.