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25 jul 2019

Visión Pietista

Johann Heinrich Ernesti
Leipzig, 20 de octubre de 1729. En San Pablo, la iglesia de la Universidad, se encuentra todo preparado para que de comienzo el funeral por el alma de Johann Heinrich Ernesti, profesor y rector de la Thomasschule, fallecido cuatro días antes. 
Para tal ocasión, se va a interpretar el único motete de Johann Sebastian Bach del que se conserva el manuscrito original. Parece ser que, ante la falta de tiempo para preparar la música de la ceremonia fúnebre, Bach, habría reutilizado material precedente, aunque no se tiene constancia de ello. 
El motete, que será catalogado como BWV 226, lleva por nombre "Der Geist hilft unser Schawachheit" (El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad) y, en lugar de presentarnos un tono de duelo, Bach nos muestra, más bien, una reflexión acerca de la muerte; una visión a la vez dulce, alegre y reconfortante, que se corresponde con la que muestra el espíritu pietista. 
Organizado como en el caso del BWV 225 en torno a dos coros, se divide en tres movimientos autónomos. Cabe destacar la minuciosidad con la que Bach trata la música, buscando la total identificación con el texto propuesto: “Der Geist” (El Espíritu de Dios), viene representado por una larga vocalización que se va elevando; “Hilft” (ayuda), se remarca por aparecer con una apoyatura en las sopranos; “Schwachheit” (flaqueza), aparece con un motivo rítmico asimétrico e inestable; para Seufzen (suspiros), y "unausprechlicher" (incomprensibles), Bach utiliza intervalos totalmente excepcionales, repetición de notas, e inclusión de silencios cortantes que magnifican el significado del texto de San Pablo. Una doble fuga a cuatro y “Alla breve”, reúne a ambos coros.

Der Geist hilft unser Schawachheit BWV 226
Collegium Vocale Gent.
Philippe Herreweghe, director.

1. Coro I – II (Carta a los Romanos, 8, 26/27): 
Der Geist hilf unsrer Schwachheit auf, 
denn wir wissen nicht was wir 
beten sollen, wie sich’s gebühret; 
Sondern der Geist selbst verstrit uns 
auf´s beste mit unaussprechlichem Seufzen. 
Alla Breve 
Der aber die Herzen forschet, 
der weiss, was des Geistes Sinn sei, 
denn er vertritt die Heiligen, 
Nach dem es Gott gefället. 

1. Coro I – II (Carta a los Romanos, 8, 26/27): 
El Espíritu viene en ayuda de nuestra 
flaqueza, porque nosotros no sabemos 
pedir lo que nos conviene; 
Pero es el Espíritu mismo quien aboga 
por nosotros, con gemidos inenarrables. 
Alla Breve 
Pero quien escudriña en los corazones 
conoce el deseo del Espíritu, 
porque intercede ante los santos 
según los designios del Señor. 

El final del motete es un coral muy sencillo en el que se entona una melodía del siglo XV que cantaba, en una estrofa, la versión alemana de la secuencia de la fiesta de Pentecostés “Veni Creator Spiritus”. 

2. Choral (M. Lutero, 1524): 
Du heilige Brunst, süsser Trost, 
nun hilf uns frölich und gretost 
in deinem Dienst beständig bleiben, 
die Trübsal uns nicht abtreiben. 
O Herr, durch dein’ Kraft uns bereit’ und 
stark des Fleiches Blödigkeit, 
dass wir hier ritterlich ringen, 
durch Tod und Leben zu dir dringen. Halleluja! 

2. Coral (M. Lutero, 1524): 
¡Oh, santo calor, dulce consuelo!, ayúdanos 
ahora a permanecer siempre a tu 
servicio, contentos y consolados, y que 
las pruebas no nos desvíen. 
¡Oh Señor!, prepáranos por medio de tu 
poder y refuerza la debilidad de nuestra 
carne para que podamos luchar aquí con 
valentía y así alcanzarte por la muerte y 
por la vida. ¡Aleluya!

26 ene 2017

Camino de la Luz

Johann Sebastian Bach
Leipzig, 11 de abril de 1727. Es Viernes Santo y en la Thomaskirche (la Iglesia de Santo Tomás) se encuentra todo dispuesto para que de comienzo el servicio de Vísperas. La gente, desde sus bancos, observa extrañada las tribunas laterales de la Iglesia. En cada una de ellas, se haya dispuesto un coro y una pequeña orquesta.
La obra que se va a representar, dividida en dos partes que, como es costumbre, se enmarcará en el sermón de ese día, va a desplegar ante sus ojos atónitos, prácticamente, todas las formas musicales hasta entonces conocidas: recitativos acompañados y secco, arias, armonizaciones de corales tradicionales, coros, incluso la forma motete. Pero además, en ella, y gracias a la ocurrencia de enfrentar ambos coros, se va a plantear todo tipo de posibles combinaciones vocales. Su autor, a la sazón Kantor de la Thomasschule, ha empleado dos años en su composición, musicalizando los capítulos 26 y 27 del Evangelio según San Mateo y entrelazándolos con diversos corales luteranos, algunos de una antigüedad de hasta de dos siglos, coros, recitativos y arias; y, asimismo, ha utilizado los versos del poeta Christian Friedrich Henrici, conocido con el seudónimo de Picander.
Da comienzo el coro de introducción: Venid, hijas, auxiliadme en el llanto...
La Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach es una de las obras sacras más excelsas jamás compuesta. Nunca se había unido de una manera tan sutil y exquisita la perfección musical con la emoción y el sentimiento más profundo. Bach supo descubrir, dentro de la estricta y severa tradición luterana, una libertad creativa insospechable, logrando convertir el camino hacia la cruz en un camino hacia la luz y permitiendo contemplar el sufrimiento y la muerte desde otra perspectiva. En esta oración de contemplación y súplica escrita para dos coros formados por cuatro voces cada uno: Soprano, Contralto, Tenor y Bajo y cuya instrumentación corre a cargo de dos flautas, dos oboes, además de las cuerdas y el bajo continuo, Bach, trabajó utilizando diversos símbolos musicales. Las palabras de Cristo, por ejemplo, siempre van acompañadas por los tonos largos de las cuerdas, utilizadas como atributo de lo divino, mientras que los demás personajes sólo son acompañados por el bajo continuo. Únicamente, cuando Cristo pronuncia sus últimas palabras: "¡Eli, Eli, lamma sabathani!",  las cuerdas callan.

Matthäus-Passion BWV. 244
Collegium Vocale Gent.
Philippe Herreweghe, director.

La mayoría burguesa de Leipzig, dominada por los pietistas, consideró esta Pasión demasiado "operística" y fue rechazada. Bach, posteriormente, revisó algunas de las partes de la obra varias veces, la última de ellas en 1736, en donde incluyó un grupo de continuo con órgano para cada uno de los dos coros. Tras su muerte, la obra cayó en el olvido y no fue hasta 1829 cuando el compositor y director Felix Mendelssohn volvió a interpretarla con la Sing-Akademie de Berlín en una versión abreviada.

Llorando nos postramos ante tu sepulcro
 para decirte: descansa, descansa dulcemente. 
Descansad, miembros abatidos, descansad, descansad dulcemente. 
Vuestra tumba y su lápida serán cómodo lecho para las angustiadas conciencias 
y lugar de reposo para las almas. 
Felices, son tus ojos que se cierran al fin.

Cuando esta marejada de belleza se aquieta y llega a su fin, culminando en ese maravilloso acorde de do menor, el acorde del anhelo y del suspiro, sentimos que hemos sido transformados. Ahora, podemos alcanzar a entender el sentido sobrehumano del dolor y vislumbrar ese lugar donde se alcanza el eterno reposo del Espíritu.