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3 feb 2018

Canto a la Naturaleza

"Con relación a lo que pueden hacer las brujas, se dice que untándose con ciertos ungüentos, hechos con grasa de gato o de lobo o leche de burra, pueden salir de sus casas montadas en palos o escobas por una vía común e incluso por un agujero angosto y volar por los aires, y así transportarse de un lugar a otro hasta donde celebran sus festines y francachelas con diablos. Circula la idea de que las brujas de toda Germania, después de hacer su unto, son llevadas en cortísimo tiempo, durante la noche de las calendas de mayo, al monte llamado Blocksberg y Heinberg, en tierras de los bructeros, llevadas por sus demonios familiares y dilectos, que adoptan las formas de macho cabrío, puerco, ternero y otros animales semejantes. Trepados en ellos a horcajadas y tomando sus báculos, pasan toda la noche en juegos, comilonas y danzas con sus amantes".
Esta narración de un autor de principios del siglo XVII, donde cuenta "La noche de Walpurgis", celebración en el monte Broken, el punto más elevado de los Harz en Sajonia, de las fiestas a la Naturaleza, sirve de pie para introducirnos en la obra que hoy os propongo: "Die erste Walpurgisnacht, Op. 60" de Felix Mendelssohn, basada en una balada de J.W. Goethe.
Éste le había ofrecido esta pieza, anteriormente, a C.F. Zelter para que le pusiera música, sin que llegaran a un acuerdo.
En la “balada” que Goethe entrega a Mendelssohn, acomoda el texto a un guión ingenuo, divertido y muy original: druidas y sacerdotes del antiguo rito deciden dar un escarmiento a sus perseguidores cristianos pidiendo al pueblo asistente que se vistan de brujas y diablos, meigas y trasgos, y, haciendo gran ruido y escándalo, asusten y expulsen al enemigo , que los acosan y hostigan, para, así, poder celebrar tranquilamente sus cultos a la Madre naturaleza.
Mendelssohn es un genio a la hora de contar historias sin escena, música incidental o estampas sinfónicas; efectos de confusión, ruidos, palos, persecuciones y fugas realmente divertidos y sabios en su tratamiento orquestal; y con humor, con mucho humor del que ya hacía gala en sus shakespearianos Sueños de una noche de verano.

"Die erste Walpurgisnacht, Op. 60"
Arnold Schoenberg Chor.
The Chamber Orchestra of Europe.
Nikolaus Harnoncourt, director.

La Cantata consta de diez números, empezando con una amplia y vigorosa obertura: el mal tiempo, la tempestad de la montaña da paso a la primavera. "Es lacht der Mai", para tenor y coro, es un grito de ánimo del Druida que proclama la “sonrisa de Mayo”, lo que nos permite poder ascender hacia la cima de la montaña para celebrar los rituales y que es correspondido por los otros druidas y por todo el pueblo. No obstante, una anciana del pueblo, voz de contralto, junto con sus asustadas comadres, recuerdan el inconveniente de romper las nuevas normas impuestas por los “severos vencedores” y lo que ello les puede acarrear (Könnt ihr verwegen Handeln?): estamos a punto, dicen, de correr la misma suerte que la de nuestros hijos asesinados. El sacerdote, en la voz del bajo, se reafirma en su propuesta diciendo que el que no colabore bien se merece las cadenas que arrastran, porque el bosque es espacio libre y el verdadero templo para el culto; “vigilaremos desde la espesura”, nos dice; el pueblo asiente, cogiendo ramas y madera para hacer fuego, aunque aún se percibe el miedo en el ambiente: “en silencio, en silencio, en silencio….” Un guardia Druida, bajo, tiene la ocurrencia de dar un buen susto a la “clericalla enemiga”: ¿por qué no aterrorizarlos con sus propias e infames creencias? ¿de qué manera?: acudiendo con horcas y palos, asustándoles (Kommt mit Zacken und mit Gabeln); todos secundarán el juego, con unos deliciosos efectos orquestales. LLega uno de los momentos cumbres de la obra, la feroz batalla carnavalesca, con efectos de llamada, carreras, griterío y estrépito. El Sacerdote, voz de bajo, insiste en que hay que expulsarles de aquel sagrado espacio para poder cantar en paz al Dios del Universo. El desenlace en un doble canto a la naturaleza porque, aunque nos puedan arrebatar el rito y la práctica antigua “¿quién nos robará la luz?”, un precioso tema que el coro irá repitiendo en eco. En el lado contrario, un guardia cristiano, en la voz del tenor, y sus compañeros, viendo y oyendo lo que creen una turbamulta de demonios y brujas, vampiros y criaturas horrendas, huyen porque dicen que brota del suelo un olor a azufre infernal y se oye el silbido del “maligno”. El segundo canto y final de la obra es de victoria: un noble himno que el pueblo junto al sacerdote cantan en un coral: porque, aunque nos arrebaten el antiguo rito, “tu luz ¿quién nos la robará?”

26 ene 2017

Camino de la Luz

Johann Sebastian Bach
Leipzig, 11 de abril de 1727. Es Viernes Santo y en la Thomaskirche (la Iglesia de Santo Tomás) se encuentra todo dispuesto para que de comienzo el servicio de Vísperas. La gente, desde sus bancos, observa extrañada las tribunas laterales de la Iglesia. En cada una de ellas, se haya dispuesto un coro y una pequeña orquesta.
La obra que se va a representar, dividida en dos partes que, como es costumbre, se enmarcará en el sermón de ese día, va a desplegar ante sus ojos atónitos, prácticamente, todas las formas musicales hasta entonces conocidas: recitativos acompañados y secco, arias, armonizaciones de corales tradicionales, coros, incluso la forma motete. Pero además, en ella, y gracias a la ocurrencia de enfrentar ambos coros, se va a plantear todo tipo de posibles combinaciones vocales. Su autor, a la sazón Kantor de la Thomasschule, ha empleado dos años en su composición, musicalizando los capítulos 26 y 27 del Evangelio según San Mateo y entrelazándolos con diversos corales luteranos, algunos de una antigüedad de hasta de dos siglos, coros, recitativos y arias; y, asimismo, ha utilizado los versos del poeta Christian Friedrich Henrici, conocido con el seudónimo de Picander.
Da comienzo el coro de introducción: Venid, hijas, auxiliadme en el llanto...
La Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach es una de las obras sacras más excelsas jamás compuesta. Nunca se había unido de una manera tan sutil y exquisita la perfección musical con la emoción y el sentimiento más profundo. Bach supo descubrir, dentro de la estricta y severa tradición luterana, una libertad creativa insospechable, logrando convertir el camino hacia la cruz en un camino hacia la luz y permitiendo contemplar el sufrimiento y la muerte desde otra perspectiva. En esta oración de contemplación y súplica escrita para dos coros formados por cuatro voces cada uno: Soprano, Contralto, Tenor y Bajo y cuya instrumentación corre a cargo de dos flautas, dos oboes, además de las cuerdas y el bajo continuo, Bach, trabajó utilizando diversos símbolos musicales. Las palabras de Cristo, por ejemplo, siempre van acompañadas por los tonos largos de las cuerdas, utilizadas como atributo de lo divino, mientras que los demás personajes sólo son acompañados por el bajo continuo. Únicamente, cuando Cristo pronuncia sus últimas palabras: "¡Eli, Eli, lamma sabathani!",  las cuerdas callan.

Matthäus-Passion BWV. 244
Collegium Vocale Gent.
Philippe Herreweghe, director.

La mayoría burguesa de Leipzig, dominada por los pietistas, consideró esta Pasión demasiado "operística" y fue rechazada. Bach, posteriormente, revisó algunas de las partes de la obra varias veces, la última de ellas en 1736, en donde incluyó un grupo de continuo con órgano para cada uno de los dos coros. Tras su muerte, la obra cayó en el olvido y no fue hasta 1829 cuando el compositor y director Felix Mendelssohn volvió a interpretarla con la Sing-Akademie de Berlín en una versión abreviada.

Llorando nos postramos ante tu sepulcro
 para decirte: descansa, descansa dulcemente. 
Descansad, miembros abatidos, descansad, descansad dulcemente. 
Vuestra tumba y su lápida serán cómodo lecho para las angustiadas conciencias 
y lugar de reposo para las almas. 
Felices, son tus ojos que se cierran al fin.

Cuando esta marejada de belleza se aquieta y llega a su fin, culminando en ese maravilloso acorde de do menor, el acorde del anhelo y del suspiro, sentimos que hemos sido transformados. Ahora, podemos alcanzar a entender el sentido sobrehumano del dolor y vislumbrar ese lugar donde se alcanza el eterno reposo del Espíritu.

1 oct 2015

Camino de Emaus

Esta Cantata se estrenó el 2 de abril de 1725, lunes de Pascua, y posiblemente formase pareja con la número cinco del catálogo BWV. El Evangelio del día, San Lucas 24/ 13 a 35, nos habla de la aparición de Jesús resucitado a dos de sus discípulos en el camino a Emaus. Temiendo que Jesús los abandone y continúe solo su caminar, le suplican: "Permanece con nosotros porque se hace tarde y el día ya ha declinado". Bach, logra expresar de manera magistral, la dimensión universal de la creencia religiosa de la que parte: Jesús, es la luz del mundo, sin cuya presencia el ser humano ha de vivir entre tinieblas.

Cantata BWV 6_Bleib bei uns, denn es will Abend werden
Concentus Musicus Wien.
Nikolaus Harnoncourt, director.

Comienza la Cantata con un importante primer movimiento, cuyo episodio central está dispuesto en escritura fugada. El coro inicial, expresa el temor que asalta al corazón del hombre. Bach, utiliza un trío de dos oboes y un oboe da caccia, y un segundo trío de dos violines y viola. Mientras que los instrumentos de madera entonan una melodía plena de dulce tristeza, los de cuerda, la acompañan con notas bajas repetidas, traduciendo así el cansancio y el agobio. El aria subsiguiente para contralto, con oboe da caccia obligado y pizzicato de los instrumentos de cuerda que realizan el continuo, representa la caída en las tinieblas. Otro instrumento solista figura en el coral para soprano, un violonchelo Piccolo, de registro más agudo que el tradicional y dotado de cinco cuerdas, pero que con tal nombre sólo aparece en obras de Bach. Todavía en el aria para tenor, escrita en la tonalidad de sol menor, domina una atmósfera agitada y ansiosa, para sólo en el coral conclusivo, pasar al modo mayor, con una clara finalidad confortadora.

14 ago 2015

Del Pecado a la Redención

La cantata que nos ocupa, fue interpretada, por primera vez, el 15 de octubre de 1724. El manuscrito autógrafo estuvo en poder de Stefan Zweig, pero, más tarde, se le perdió el rastro al pasar a un dueño desconocido. 
Basada en un lied de Johann Heermann (1630), el escritor de mayor entidad de los que conformaron el himnario protestante, trata el tema de la culpa y de su posible remisión. En el Evangelio para ese domingo, San Mateo narra la curación de un paralítico; y la Epístola de San Pablo, del mismo día, exhorta a los gentiles a renovarse en el espíritu y revestirse con el hombre nuevo. El texto de Heermann, pues, resulta muy apropiado. 

Cantata BWV 5_Wo soll ich fliehen hin
Concentus Musicus Wien
Nikolaus Harnoncourt, director.

Se inicia la cantata con dieciocho compases orquestales, casi un movimiento instrumental independiente, si bien presenta un material procedente del coral; las voces de soprano, sostenidas por la tromba da tirarsi (trompeta natural de varas o deslizante), entonan la melodía de Auf meinen lieben Gott. Domina la simetría constructiva y la imaginería barroca: el nº 3, aria para tenor, prescribe una viola solista en movimiento incesante de semicorcheas que muy probablemente simboliza, en su fluir melódico, la fuente divina aludida en el texto.
En el nº 4, recitativo para contralto, el oboe incluye la melodía del himno, y ésta, forma con la línea vocal un contrapunto totalmente delicioso. Este recitativo, no es sólo el eje físico de la obra, sino que resume el contenido de la cantata; el paso de la conciencia del pecado a la certeza, consoladora, de la Redención. En el siguiente número, aria para bajo, Bach desafía a los poderes infernales y sobre un ritmo apasionado, que es interrumpido por pausas que ilustran las palabras "Verstummee höllenheer", enmudece ejército infernal, la trompeta anticipa la dispersión de los demonios alados, mientras las cuerdas con el primer violín doblado por los oboes, completan el deslumbrante cuadro instrumental. El recitativo para soprano, nº 6, nos conduce hacia el sobrio coral conclusivo, donde la melodía del himno es cantada por las voces sopranos unidas a la tromba da tirarsi y son acompañadas por los oboes y las cuerdas.

26 jul 2015

¡Lamentación!

El hombre, se ha alejado de la presencia divina y llega, ahora, la hora de la lamentación... 
Esta cantata, segunda del catálogo de las cantatas corales de Johann Sebastian Bach, fue estrenada el domingo 18 de junio de 1724, segundo domingo después de la fiesta de la Trinidad. Basada en una adaptación del Salmo XII "¡Salva, Jehová!" de Lutero, el manuscrito de esta cantata de lamentación, fue llevado a Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial y subastado en Londres el 15 de mayo de 1996.
Como en la cantata BWV 1, el libretista, ha transformado en arias las estrofas intermedias, pero esta vez también ha interpolado textos. La instrumentación que aparece en los números corales extremos, es muy rara en Bach: cuatro trombones, dos oboes y cuerda. Toda la obra presenta una clara dicotomía entre arcaísmos y modernidad; en tal sentido, puede considerarse como de motete la estructura del coro de apertura, donde, sin embargo, cada verso del himno de partida es tratado en forma fugada.
En contraste con el primer coro, las dos arias, adoptan el estilo italiano de la época; en la primera de ellas, Bach, utiliza dos temas sin forma determinada, para representar las doctrinas que pervierten la palabra de Dios; en la segunda de las arias, los oboes doblan la línea superior de las cuerdas. El coral conclusivo, posee la habitual y delicada sencillez de los escritos por Bach, si bien en este, acude a toda la orquesta para reforzar la parte vocal.

Cantata BWV 2_Ach Gott, vom Himmel sich darein
Wiener Sängerknaben & Chorus Viennensis
Concentus Musicus Wien.
Nikolaus Harnoncourt, director.

19 jul 2015

La Estrella de la Mañana

Domingo, veinticinco de marzo de 1725. Este año, la fiesta de la Anunciación de María para la que fue compuesta la obra que nos ocupa, coincide con el Domingo de Ramos. Está todo preparado para que, en la Thomaskirche, la Iglesia de Santo Tomás en Leipzig, se lleve a cabo la audición de la última cantata del segundo ciclo anual de las cantatas corales de Johann Sebastian Bach y primera de las numeradas en su catálogo. Para su elaboración, Bach, ha utilizado un himno de Philippe Nicolai que data de 1599 y cuyas estrofas corales intermedias, han sido transformadas por un libretista anónimo en recitativos y arias.
Se trata de una cantata coral estricta en la que el deseo de dotar de una solemnidad especial a la celebración musical se plasma, hasta en lo poco habitual de su instrumentación: parejas de trompas, oboes da caccia y violines concertantes. Se da igualmente a la festividad un clima alegre, casi de danza. El amplio movimiento introductorio posee un sentido un tanto pastoral y en las figuras del tutti de la cuerda podemos llegar a vislumbrar la imagen sonora del centelleo de la “estrella de la mañana”; aquí, la melodía del coral aparece en las voces de soprano, reforzada por la primera trompa, en notas largas (blancas). Los números segundo y cuarto son, respectivamente, recitativos de tenor y de bajo, planteados como declamaciones silábicas. El tercer número, aria de soprano, introduce un oboe da caccia concertante, en tanto que en el quinto, aria para tenor, se retoma el juego de contrastes entre los dos violines solistas y el ripieno; es éste un pasaje de gran dificultad para el cantante no sólo por la escritura, sino también por la simbología que debe estar atento a poner en primer plano. El sencillo coral conclusivo está enriquecido por la contramelodía que realiza la segunda trompa; el resto de los instrumentos se limita a duplicar las voces.

Cantata BWV 1_Wie schön leuchtet der Morgenstern
Sopranos: Soloists of the Wiener Sängerknaben. Contratenor: Paul Esswood 
Tenor: Kurt Equiluz. Bass: Max van Egmond 
Wiener Sängerknaben & Chorus Viennensis
Concentus Musicus Wien.
Nikolaus Harnoncourt, director.