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19 mar 2019

Hecha de Nube

Para ti
Moscú, 15 de diciembre de 1901. El violonchelista Anatoly Brandukov, dedicatario de la obra que vamos a escuchar y con el propio compositor al piano, va a estrenar la única Sonata para Violonchelo y Piano creada por Serguéi Rajmáninov. 
Poco antes, y por lo tanto contemporánea de esta obra, el 24 de noviembre de 1901, Rajmáninov acaba de estrenar su maravilloso Concierto número 2 para piano y orquesta, Op. 18. Atrás quedan los años de depresión y un Rajmáninov ya plenamente recuperado de su crisis anímica y creativa, va a anunciar un año después el casamiento con su prima Natalia Aleksándrovna Sátina. 
La Sonata constituye una joya dentro de su escasa música de cámara y, como en otras sonatas de músicos como Mendelssohn, Chopin o incluso Brahms, se discute si son obras para piano y violonchelo o viceversa. A Rajmáninov no le gustaba llamarla Sonata para Violonchelo, ya que era de la opinión de que ambos instrumentos, tanto Violonchelo como Piano, eran igualmente importantes.

Sonata para Violonchelo y Piano en Sol menor, Op. 19
1.- Lento - Allegro moderato. 2.- Allegro scherzando.
3.- Andante. 4.- Allegro mosso.
Daniil Schafran, violonchelo. Yakov Flier, piano.

Dividida en cuatro movimientos generosos, el primero de ellos comienza con una introducción lenta y tonalmente inestable en la que el piano se encarga de crear un ambiente sombrío. 
El Allegro moderato que continúa, en su forma de sonata, nos presenta un primer tema pasional y brillante expuesto por el violonchelo. En el segundo tema, quizá algo schumaniano, es el piano el que cobra protagonismo extendiéndose durante todo el desarrollo. Será en la recapitulación, de forma muy libre, la que nos conduzca hasta una cadencia de carácter meditativo. 
Llega el “Allegro scherzando” donde el ambiente se vuelve inquietante, alternándose momentos de nerviosismo con otros de profundo lirismo a cargo del violonchelo.

Sonata para Violonchelo y Piano en Sol menor, Op. 19_Andante
Mstislav Rostropóvich, violonchelo.
Vladimir Horowitz, piano.

… Y de pronto se detiene el tiempo. Un “Andante” milagroso. Un abrazo de nube blanca que, surgiendo ligera, se va agrandando hasta llegar a entoldar todo el firmamento. 
Concluye la Sonata con un “Allegro mosso” en forma de rondó-sonata en el que los dos instrumentos parecen enfrentarse el uno al otro.

11 may 2018

Lírica Desolación

1892. Alexander Scriabin acaba de terminar su primera Sonata para piano, la Op. 6. En ese momento, obligado a abandonar su carrera como concertista de piano debido al daño causado en su mano derecha al practicar obras de gran dificultad, comienza la redacción de la Sonata-Fantasía Op. 19, obra que no logrará terminar hasta cinco años más tarde. Durante ese lapso de tiempo, Scriabin, compone numerosas piezas breves, entre las que se encuentran los célebres 24 Preludios Op. 11.
La obra de Alexander Scriabin es abundante en cuanto a producción pianística se refiere, aunque no se pueda decir de él, como de Chopin, que escribiera exclusivamente para el piano ya que en su catálogo figuran algunas, pocas, pero muy ambiciosas obras sinfónicas.

Sonata para Piano nº 2 en Sol sostenido menor, Op. 19_Sonata Fantasy.
Sviatoslav Richter, piano.

En su herencia genética, ya que desgraciadamente falleció al año de nacer él, no pudiendo ser su primera maestra, está escrito el legado de su madre, una excelente pianista que había estudiado con el famosísimo Leschetitzky. Al terminar sus estudios en el Conservatorio, premiado con una segunda medalla de oro (la primera se la arrebató su amigo y rival Rajmáninov) inició una carrera de concertista de éxito, como hemos visto frustrada, aunque la composición le fue absorbiendo paulatinamente más tiempo y una más profunda dedicación. Resultado de su labor compositiva son una larga sucesión de obras de pequeño formato en general (Preludios, Estudios, Poemas, Mazurcas, etc.), pero entre las que encontramos, amén de un Concierto para piano y orquesta, una decena de Sonatas que son sus creaciones más ambiciosas para el teclado.

Sonata para Piano nº 2 en Sol sostenido menor, Op. 19_Sonata Fantasy.
Yuja Wang, piano.

La Sonata-Fantasía tiene sólo dos movimientos: un Andante que comienza en sol sostenido menor y que finaliza en un triunfante mi mayor que, de manera bastante libre, se adapta a la forma de un primer tiempo de sonata, siendo su carácter, como siempre en Scriabin, sumamente inquieto y apasionado. El segundo movimiento, de nuevo en sol sostenido menor, es una especie de "moto perpetuo" alucinado, febril, que transcurre como un auténtico torbellino.
Disfrutemos de este apocalipsis estético. De esta música que pareciera estar siempre al borde del precipicio, remota y lejana, siempre sumergida en un clima de lírica y espesa desolación.

Sonata para Piano nº 2 en Sol sostenido menor, Op. 19_Sonata Fantasy.
Daniil Trifonov, piano.

29 sept 2017

El Abrazo de la Muerte

La Isla de los Muertos de Arnold Böcklin
Paris, 1907. Un hombre de considerable estatura, delgado y con aire distinguido y solemne, se encuentra petrificado delante de un cuadro. Sobrecogido por la escena que allí se relata, su mente no para de sugerirle compases y más compases, queriendo atrapar con música, ese maravilloso instante. En la pintura, una copia en blanco y negro del original, se contempla a un siniestro barquero que porta las almas de los muertos a un islote sereno y lúgubre. Se trata de una obra de Arnold Böcklin titulada “La isla de los muertos”.
Compuesta en 1908, un año después de la visión parisina, “La isla de los muertos, Op. 29” de Serguéi Rajmáninov, es considerada un claro ejemplo del postromanticismo ruso de principios del siglo XX.

"La Isla de los Muertos, Op. 29"
Royal Philharmonic Orchestra.
Jascha Horenstein, director.

Al igual que lo hiciera cuatro años antes Gustav Mahler en el comienzo de su séptima sinfonía, Rajmáninov introduce en los primeros compases, muy suavemente, un movimiento de balanceo, un vaivén que nos sugiere el rumor de las olas, utilizando para ello una figura recurrente en compás de 5/8, imitando así el movimiento acompasado del agua y del remo de Caronte atravesando la laguna del río Estigia.
De más lirismo en el tema introducido por las cuerdas, enfrentándose a la fuerza de los metales. Una lucha frenética entre la vida y la muerte que finaliza con la irrupción del “Dies Irae”, ese canto gregoriano de la misa de muertos que utilizará en tantas ocasiones el maestro para referirse a la mortalidad. Al final, vuelve el implacable sonido del remo contra las aguas. El anuncio de nuestro inexorable destino.

"La Isla de los Muertos, Op. 29"
(arreglo para dos pianos)
Zdeňka Kolářová y Martin Hršel

Como en el cuadro de Arnold Böcklin, quedamos atrapados en esa inquieta quietud, en esas oscuras aguas surcadas por la barca que, silenciosamente, se acerca a esa isla de altos cipreses que nos abraza como queriendo no dejarnos salir jamás.

Jascha Horenstein
Jascha Horenstein (Kiev, Ucrania, 06 de mayo de 1898 - Londres, Reino unido, 02 de abril de 1973).

10 mar 2017

Puro Romanticismo

"Muchas veces he tenido más problemas con ellas (refiriéndose a la composición de sus pequeñas obras para piano) que con una sinfonía o un concierto. Al escribir para orquesta, la variedad de los colores instrumentales me dan muchas más ideas diferentes y efectos, pero cuando escribo una pequeña pieza para piano estoy a merced de mi idea temática que tiene que ser presentada concisa y sin digresión".
Quien así se expresa es Serguéi Rajmáninov. El músico dotado excepcionalmente para el piano. El Maestro cuyas manos eran capaces de conquistar cualquier dificultad técnica.
Rajmáninov compuso para el piano muchas más piezas que para cualquier otro instrumento. Por lo que se refiere a sus pequeñas piezas nos encontramos, entre otras, con las dos series de preludios que datan de 1903, la serie de su Op. 23; y de 1910 la de su Op. 32. Estos dos ciclos conservan el carácter virtuoso, como lo hicieran en su día los preludios de Chopin.
La primera de las dos series, completada tras la boda con su prima Natalia Aleksándrovna Sátina, consta de 10 números. En ellos predomina la forma tripartita. Los números 1, 4 , 6 y 10, tienen un marcado carácter lírico, mientras que en los números 2, 7, 8 y 9, se imponen el virtuosismo y las texturas escalísticas.

Preludios, Op. 23
Vladímir Áshkenazy, piano.

En la colección del Op. 32 nos encontramos con un estilo más dramático y enérgico. Puro Rajmáninov. Cambios, casi súbitos, de carácter dentro de una misma pieza y más colorido ruso. Los trece preludios de esta serie se abren con un enérgico Do mayor, seguido de un ritmo siciliano muy suave del segundo preludio en Si bemol menor. Los siguientes preludios, como los compuestos en las tonalidades de Mi mayor y Mi menor, también siguen esta alternación de caracteres pasionales y dramáticos, optimistas y melancólicos.

Preludios, Op. 32
Borís BerezovsKi, piano.

Disfrutemos con estas pequeñas obras apasionadas, donde la enorme brillantez de Rajmáninov se vuelca, consiguiendo atraparnos y embebernos con sus avasalladoras melodías plenas de intensidad; alternando en ellas, nostalgias, dulzuras y pasiones. En fin, romanticismo puro, virtuosismo y melodismo elevado al grado más extremo de belleza.
Hay un vídeo, dejo aquí el enlace, en el que el famoso pianista Emil Gilels interpreta el preludio en Sol menor, Op. 23, nº 5 de Rajmáninov en un frente durante la Segunda Guerra Mundial. El narrador comenta en ruso: "Gilels está tocando en el frente, para recordarnos por lo que merece la pena luchar: ¡la música inmortal!.


Borís Berezovski
Borís BerezovsKi (Moscú, 04 de enero de 1969 - ).

10 feb 2017

El Temperamento de Bach

“Para la práctica y el provecho de los jóvenes músicos deseosos de aprender y para el disfrute de quienes ya son diestros en este arte”. 
Esta intención pedagógica, plasmada por Johann Sebastian Bach en el primero de los dos libros de los que consta la colección de su "Clave bien temperado" (Das wohltemperierte Clavier), no debe ocultar el hecho de que esta serie de dípticos constituye un prodigio de técnica compositiva, invención musical y expresividad, representando un compendio de los estilos musicales de su época y de las maneras de conectar un preludio con una fuga, desde la oposición de carácter hasta la relación orgánica.
Si bien en torno a 1702, el clavecinista alemán Johann Caspar Ferdinand Fischer compuso su colección Ariadne Musica, que incluía 20 preludios y fugas, 19 en tonalidades diferentes y una en modo frigio, Bach sería el primer compositor en agrupar, en un mismo volumen, 24 preludios y fugas, escritas en su primer libro en 1722, y ocupar todas las tonalidades, mayores y menores (12 mayores y 12 menores), correspondientes a los 12 semitonos de la escala cromática, dejando plasmado así el beneficio de utilizar un instrumento “bien temperado”.


"El clave bien temperado"
Libro I_ BWV 846 a 857
Gustav Leonhardt, clave.

Hasta entonces los sistemas de afinación no permitían modular a tonalidades lejanas porque la afinación de las notas era desigual e incluso sonaban muy desafinados algunos intervalos. En un instrumento de afinación fija, como por ejemplo el clave, no se podía, claro está, corregir la afinación en el curso de la ejecución como podría hacerlo un violinista o un cantante. Para corregir estos problemas, había que ajustar algunos sonidos, es decir, temperarlos. No sabemos con exactitud qué tipo de temperamento utilizaba Bach, quien afinaba personalmente sus propios instrumentos, pero su sistema, que todavía no era el temperamento igual, le permitía modular de manera satisfactoria en todas las tonalidades.
"Das wohltemperierte Clavier", normalmente traducido como "El clave bien temperado", donde la palabra Clavier, designaba en tiempos de Bach a un instrumento de teclado, bien sea el clave, clavicordio u órgano, se compone de dos libros, el primero de ellos terminado en 1722 y el segundo en torno a 1744. Cada libro contiene 24 preludios y fugas en cada una de las tonalidades con sus respectivos modos, mayor y menor, ordenados por semitonos ascendentes a partir de Do mayor.


"El clave bien temperado"
Preludio y Fuga 1 y 2
Glenn Gould, piano.


He escogido, para acompañar esta pequeña narración, dos interpretaciones que representan, para mí, dos referentes en la manera de alumbrar a esta obra maravillosa. La grabación de Gustav Leonhardt, lectura rigurosa al clave que hace hablar a la música con una gran elocuencia y nitidez de texturas. Y la visión al piano, plena de abstracción y belleza, de un Glenn Gould "tocado" por la divinidad. 
Chopin, rendiría homenaje a Bach escribiendo sus 24 Preludios Op. 28 en todas las tonalidades mayores y menores. Los demás compositores mantendrán todos el número 24, en el caso de Rajmáninov sumando los Preludios Op. 3 nº 2, Op. 23 y Op. 32 y, con excepción de Debussy, la utilización de las 24 tonalidades.
Loado sea por siempre Johann Sebastian Bach.

28 mar 2016

Canto Znamenny

Tumba de Serguéi Rajmáninov
Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.
Este cántico de Simeón, extraído del Evangelio de San Lucas y que, como quinto movimiento, figura en la obra que nos ocupa, fue interpretado por el Coro de Cámara de Moscú, dirigido por Georges Gachot y, por petición propia del propio Serguéi Rajmáninov, cantado en su funeral.
Para entender las Vísperas, Op. 37 de Rajmáninov, habría que remontarse a las rutas ancestrales que la música eclesiástica llevaban a Bizancio, a los Padres Griegos y a conectar, al fin, con los mismos elementos que en Occidente dieron origen al gregoriano, a las primeras polifonías, a los primeros sistemas de notación. Durante los siglos que tardó la cristianización de las tierras eslavas, floreció un arte vocal que, en el canto llano, se denominó “canto znamenny”, llamado así por los signos inamena inventados para escribirlo; en él se preservaron los melismas con que la voz alarga las sílabas, tradición oriental que en Occidente había sido contenida por la exactitud del latín. El znamenny absorbió también la influencia folklórica y cuando Rajmáninov compuso sus Vísperas, no sólo usó entonaciones tradicionales de este canto sino incluso escribió lo que él mismo llamaba «falsificaciones conscientes», que armonizan perfectamente con las demás.

Vísperas, Op. 37
Olga Borusene, soprano.
Yuri Korinnyk, Mykhaylo Tyshchenko, tenores.
The National Academic Choir of Ukraine ‘Dumka’
Yevhen Savchuk, director.

Rajmáninov, conoció en sus años de estudiante a Stepan Vasílievich Smolensky, Catedrático entonces de Música Sacra en el Conservatorio de Moscú y director de la Escuela Sinodal de Canto Eclesiástico de la capital rusa. El profesor Smolensky, había acudido personalmente a las fuentes vivas de la música religiosa, repasando manuscritos y prácticas interpretativas en desuso. Este conocimiento, facilitó que, en apenas dos semanas, a principios de 1915, Rajmáninov compusiera sus Vísperas, uno de los mayores logros de la edad dorada de la música sacra ortodoxa rusa y, junto con “Las Campanas", una de las dos obras favoritas del compositor. Estrenada la noche del sábado 10 de marzo de 1915 del calendario juliano, tuvo un éxito tan arrollador, que hubo que volver a interpretarla cinco veces más durante el mes siguiente.
Rajmáninov, pues, tomó como punto de partida una serie de melodías o cantos propios de la liturgia ortodoxa, cantos de tipo znamenny´, en los números 7, 8, 9, 12, 13 y 14, cantos de tipo Griego, en los números 2 y 15, y finalmente cantos de tipo Kiev en los números 4 y 5, un estilo que refleja la influencia que tuvo Ucrania durante un tiempo en el seno de la Iglesia Ortodoxa. 
Disfrutemos con las maravillosas melodías que encierran estas sublimes piezas. Cerremos los ojos y, a través de sus sonoridades, quizá podamos llegar a evocar la infancia del entonces niño Serguéi, asistiendo, conducido por las manos amorosas de su abuela, a los oficios religiosos de su ciudad natal. Soñemos…

18 sept 2015

Sinfonía Litúrgica

Serguéi Rajmáninov
“Si existiese un conservatorio en el infierno; si uno de sus estudiantes de mayor talento tuviese que escribir una sinfonía programática sobre las Siete Plagas de Egipto, y para ello tomara como ejemplo la sinfonía del señor Rachmaninov, dicho estudiante habría llevado brillantemente a cabo su labor, para delicia de los moradores del infierno”. Así se expresaba César Cui, en una crítica demoledora, refiriéndose al estreno de la primera sinfonía de Serguéi Rajmáninov. 
Compuesta en Ivanovka, una finca cercana a Tambov, Rusia, entre enero y octubre de 1895, el estreno de la misma tuvo lugar en Moscú en 1897, convirtiéndose en un completo desastre; parece ser que el director de la orquesta, Alexandr Glazunov, dirigió la pieza en estado ebrio… Rajmáninov, que según confesó, pasaría la hora más angustiosa de su vida, destrozó las partituras, aunque afortunadamente parte de las piezas sobrevivieron permitiendo así que se pudiera reconstruir la obra después de su muerte. 
A raíz de este catastrófico estreno, Rajmáninov, caería en una profunda depresión que le impediría componer durante casi tres años de su vida.
Esta Sinfonía es, en verdad, su segundo intento dentro del género sinfónico, ya que durante su último año en el Conservatorio de Moscú, compuso un movimiento sinfónico que tituló “Sinfonía Juvenil en re menor”.

Sinfonía nº 1 en Re menor, Op. 13
USSR Ministry of Culture Symphony Orchestra
Gennady Rozhdestvensky, director.

El primer movimiento, que arranca con la indicación de “Grave”, marca la idea del compositor, claramente, desde los primeros compases. El ambiente sombrío, está basado en un motivo de cuatro notas, parece ser que inspirado en la liturgia ortodoxa y que es tocado a unísono por toda la cuerda en su registro más grave. Con una cadencia de gran lirismo, Rajmaninov, da paso a un Moderato, donde los violines primeros y después las maderas, se dejan llevar por una melodía orientalizante, persistiendo siempre el trasfondo melancólico y meditativo. El desarrollo de este primer movimiento, concebido de manera fugada, nos muestra una gran afinidad con otros representantes de la escuela rusa, incluido Chaikovski.
El segundo movimiento, allegro animato, consta de tres secciones: las externas, más animadas rítmicamente, y la central, que es el nexo de unión con los restantes movimientos, donde vuelve a aparecer el motivo inicial de la sinfonía. 
El larghetto que viene a continuación, utilizando el material melódico del movimiento anterior, está marcado por el carácter mustio y decadente que le imprime el solo de clarinete introductorio. El punto culminante de este, se logra por el movimiento descendente de la cuerda, que, poco a poco, se va diluyendo hasta finalizar el mismo.
En el último movimiento, allegro con fuoco, las fanfarrias de trompetas convierten el motivo principal de la Sinfonía en una marcha de luz cegadora. El repentino cambio a un aire de danza que es iniciado por la cuerda grave culmina, de manera casi abrupta, con un sonoro acorde final; pero la Sinfonía no acaba aquí, Rajmáninov, compone una sección, de forma magistral, para así terminar con los mismos motivos con lo que se inició la composición.


Gennadi Rozhdéstvenski
Gennadi Rozhdéstvenski (Moscú, 04 de de mayo de 1931)

1 abr 2015

Momentos de Acero y Oro

Serguéi Rajmáninov
«Me apresuro para obtener el dinero que necesito para una fecha en concreto… Esta presión financiera perpetua es, por un lado, bastante beneficiosa… para el día 20 de este mes tengo que haber acabado seis piezas para piano»
Así se expresaba Serguéi Rajmáninov en una carta dirigida el 7 de diciembre de 1896 al compositor ruso Aleksandr Zatayevich. El germen, por tanto, de sus “Seis Momentos Musicales”, dedicados al mismo destinatario de la carta, está en los apuros económicos que Rajmáninov atravesaba en esos momentos, situación que se vio agravada por un robo sufrido durante un viaje en tren que hizo en esas fechas. 
Son en estos momentos musicales, donde el estilo pianístico de Rajmáninov comienza a mostrar un marcado desarrollo, tanto en la técnica como en la expresividad, en relación a muchas de sus composiciones primeras. Se podría decir que, estas muestras claras y evidentes de su temprano virtuosismo, sirven de preparación para obras más maduras que habrían de venir posteriormente. Las piezas, consideradas individualmente, han sido descritas como verdaderas piezas de concierto, a pesar de ser compuestas como parte de una serie, abarcando una amplia variedad de temas desde la sombría marcha fúnebre, presente en el número tres, al majestuoso canon del número seis y constituyen toda una revolución en el género que iniciara Franz Schubert, a raíz de las seis piezas para piano compuestas bajo ese nombre.
El Andantino con el que da comienzo la serie empieza con una larga y reflexiva melodía que se desarrolla hasta alcanzar un rápido clímax.
La segunda pieza, el Allegretto, es la primera de las pocas de la serie que revelan su maestría en la técnica pianística, entendida esta como virtuosismo.
El Andante Cantabile del tercer momento, es un contraste entre las dos piezas que la rodean, explícitamente denominadas marcha fúnebre y lamento.

Seis Momentos Musicales, Op.16
Ivo Pogorelich, piano.

El Presto del cuarto, obtiene su inspiración de varias fuentes, entre las que se encuentran los Preludios de Frédéric Chopin, sintetizadas en una explosión de intensidad melódica.
La quinta pieza de la serie, denominada Adagio sostenuto, es un respiro en forma de barcarola.
La última pieza, con ese movimiento Maestoso, concluye la serie con una gruesa textura en tres partes. 
¿Acaso toda la música no es sino un maravilloso momento musical? Desconocemos si las consecuencias financieras de estos momentos únicos y sublimes, le permitieron a Rajmáninov recuperar el dinero robado; la reacción emocional que produjeron, sería pronto olvidada durante los siguientes años por el catastrófico estreno en 1897 de su trabajo de dos años enteros: la Sinfonía n.º 1. 
En las últimas horas de su vida, Rajmáninov insistía en que oía música procedente de algún lugar cercano. Después de que le reiteraran que no sonaba música por los alrededores, respondió: “Entonces, suena en mi cabeza.” 
He aquí el hombre, forjado en acero y oro. Acero en sus brazos y oro en su corazón. De él diría Josef Hofman, compositor polaco y virtuoso pianista, considerado uno de los mejores de todos los tiempos: "No puedo pensar nunca en esta existencia majestuosa sin lágrimas en mis ojos, pues no sólo lo admiro como artista supremo, sino como ser humano"

6 ene 2015

El Padre de la Música del Futuro

Aleksandr Scriabin
Fuertemente influenciado por Chopin y Wagner, Alexander Nikoláyevich Scriabin, comenzó su carrera como compositor creando obras elegantes de gran inspiración melódica y armónica, cargadas de sutilezas y con una inclinación por la irregularidad rítmica y el empleo del tempo rubato.
En su producción temprana, Scriabin, es un compositor de ascendencia claramente post-romántica, al igual que su compañero Rachmaninoff, coetáneo suyo que le sobreviviría largamente. Pero Scriabin fue mucho más lejos que su amigo en la indagación de un desarrollo posible de la armonía y de la tonalidad hasta tocar sus límites.
La Fantasía Op. 28 en Si menor, que marca el punto de inflexión en la evolución de su lenguaje armónico, podríamos decir, sin lugar a equivocarnos, que está inspirada en gran medida, por la forma de la Fantasía Op. 49 de Chopin. Esta obra delicada, con un punto inquietante de desasosiego y oscuridad, punzada de melancolía, fue escrita por Scriabin en 1900.
Con un comienzo "moderato", presenta un sentido profundo y tranquilo. El "più vivo" que le sigue es el contrapeso lírico de enorme belleza que conduce a un "apassionato" desatado, resumen perfecto del espíritu y la música de un autor que oscila entre lo decadentemente sublime y las disonancias que auguraban tiempos nuevos.

Fantasía, Op.28
Lazar Berman, piano

Nietzsche dice en su libro, "Así habló Zaratrustra", que "Es preciso llevar un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz". Scriabin, el "padre de la música del futuro", como diría de él Dane Rudhyar, teosofista y compositor, en sus últimas obras, consiguió liberarse de los lazos de la tonalidad, llegando a encontrar la respuesta al enigma de la "música cósmica” y pariendo varias de esas estrellas fugaces.