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13 jun 2017

La Patria de Joachim Raff

Joachim Raff
Lachen, un cantón de Schwyz situado en la orilla sur del lago de Zürich, en Suiza, es el lugar donde vio la luz, por primera vez, un 27 de mayo de 1822 Joachim Raff. Su padre, natural de Empfingen (Württemberg) que llegó a Suiza huyendo en 1811 de la invasión napoleónica y trabajaba como maestro y su madre, originaria de Schwyz, lo envían en 1835 a estudiar en Rottenberg (Württemberg). Pero Joachim, debido a presiones económicas vuelve a Suiza estudiando en el Seminario de los Jesuitas en Schwyz. En 1840 empieza a trabajar como maestro en Rapperswill, cerca de su ciudad natal. Mientras, comienza a estudiar música y a componer sus primeras obras. Un director de orquesta de Zürich amigo suyo, envió algunas de sus obras para piano a Mendelssohn en Leipzig. Animado por la buena acogida que tuvieron estas composiciones, decide dedicarse enteramente a la música, trasladándose para ello a Zürich en el año 1844.
El 19 de junio de 1845, Liszt da un concierto en Basilea y éste, no solamente le invita a que asista a su concierto sino que lo nombra su secretario personal. Joachim Raff, acompañaría a Liszt en sus giras por el sur de Alemania. Al finalizar la misma, Liszt, le busca un empleo en Colonia. Joachim se dedica a veder pianos y a escribir crónicas musicales. Pero pronto, sus escritos son atacados y decide marcharse a Stuttgart, la capital de la patria de su padre, el Reino de Württemberg. Allí conocerá a Hans von Büllow, el yerno de Liszt.
Sería a finales de 1849 cuando de nuevo Liszt le invita a Weimar para que trabaje para él como su secretario y asistente. Además, Joachim compone en 1851 su ópera “King Alfred”, que sería estrenada con la ayuda de su protector. A pesar de admirar la obra de Liszt y de Wagner, Joachim Raff, posee su propia escritura, combinando los valores nuevos con las formas clásicas del pasado.
En 1853 Joachim conoce a la que será su futura esposa, Doris Genast, una actriz hija del director del Teatro de la Corte de Weimar, amigo de Liszt. En 1854 escribe su primera sinfonía, la “Gran Sinfonía en mi menor”. Se estrenó en 1855 y estaba compuesta por cinco movimientos. Pero Raff no está satisfecho con esta obra a la que más tarde va a definir como Suite. La obra se perdió o la hizo desaparecer el propio Raff, a pesar de que más tarde usó dos de sus movimientos, los únicos que se conservan, la Marcha y el Scherzo, en la “Suite Orquestal Nº 1” Op.101.
Raff no puede aguantar mas su posición en Weimar, como ayudante de Liszt. Tiene su propia personalidad y necesita independizarse. Sería en 1856 cuando marcha con su novia Doris a Wiesbaden, donde ella había logrado ser contratada como actriz. Allí trabajará como maestro de piano y empezará a escribir obras mas comprometidas. En 1859 se casa finalmente con Doris y en 1861, ahora sí, escribe su primera sinfonía, obra que nos ocupa.

Sinfonía nº 1_An der Vaterland
I. Allegro - 00:00 II. Scherzo - Allegro Vivace - 18:12 III. Larghetto - 25:58
IV. Allegro Drammatico - 39:06 V. Larghetto Sostenuto - 50:42
Bamberg Symphony Orchestra.
Hans Stadlmair, director.

La “Sinfonía Nº 1 en re mayor “ (An der Vaterland) Op.96 está dedicada a su patria. Raff se sentía orgulloso de ser un ciudadano suizo, dedicando varias obras a Suiza, pero musicalmente hablando se sentía alemán y políticamente aún sintiéndose de Württemberg, aspiraba a la unificación alemana, cosa que se conseguiría en 1871. Esta sinfonía, la presentó a una competición organizada en 1863 por la Gessellschaft der Musikfreunde de Viena. Ganó el primer premio, frente a otras 32 obras de autores tan eminentes como Hiller, Reinecke y Volkmann.
De las diez sinfonías que compusiera, esta, es su sinfonía de más larga duración, unos 70 minutos y está compuesta por cinco movimientos. Aunque se trata en esencia de música pura, tiene su parte descriptiva, siguiendo la escuela de Liszt.
El primer movimiento, allegro, nos describe el carácter alemán. Empieza con un motivo que anticipa el estilo de Richard Strauss. Destaca el amplio tema lírico contrastando con el tema principal más solemne. Es notable el uso del contrapunto durante el desarrollo. Termina con una solemne coda.
El segundo movimiento es un scherzo. Se trata de una pintura del paisaje alemán. Aparece un tema de caza en el bosque y el de una procesión por los prados, durante el trío. El larghetto central está dedicado al amor familiar. Empieza con un tema lleno de sentimiento. Solos de los instrumentos de viento lo van trasladando hacia escenas de alto lirismo. Las melodías se combinan haciendo uso del contrapunto. La música se hace mas dramática en la sección intermedia. Luego se retorna a la primera parte con algunas citaciones del primer movimiento, hasta terminar plácidamente.
El cuarto movimiento es un allegro dramatico. Describe los fracasos en los intentos de la unificación alemana, especialmente después de los alzamientos nacionalistas de 1848. El tema principal es una solemne marcha patriótica. Contrasta con el segundo tema de carácter más dramático. Nuevamente el uso del contrapunto une ambos temas. El dramatismo aumenta durante la recapitulación, llevándonos hacia un sombrío final con el cual termina el movimiento.
Redobles de tambor inician, de modo trágico, el último movimiento, larghetto sostenuto. Un tema melancólico aparece en la cuerda. El segundo tema tiene un color más lírico. Reaparece el tema patriótico del primer movimiento que nos conduce a una sección más optimista. Se alternan los himnos nacionalistas con las escenas líricas, hasta llegar al final triunfante preludiando un feliz futuro.
Joachim Raff, compondría también varias suites para orquesta, conciertos, óperas y otro tipo de piezas orquestales. Fallecería en Fráncfort del Meno, Alemania, un 24 de junio de 1882.

11 ene 2017

Recuperando a Christian Sinding

Christian Sinding
Año de 1941. Noruega se encuentra invadida por las tropas del III Reich. En Oslo, su capital, un anciano de 85 años, con claras muestras de demencia senil, es engañado por los nazis para que forme parte de una campaña que están haciendo de reclutamiento de importantes figuras noruegas. Éste, apenas dueño de sus actos, se une a la "Nasjonal Samling" ("Asamblea Nacional"), el partido nazi noruego. Apenas ocho semanas después, el 03 de diciembre del mismo año, el anciano demente fallecería.
El pueblo noruego, que se destacó desde un principio por resistirse con firmeza al nazismo, consideró este hecho una grave afrenta y tildando al anciano de ególatra, hizo que cayera su obra en el olvido.


Suite para violín y orquesta en La menor, Op. 10
Itzhak Perlman, violín.
Pittsburgh Symphony Orchestra.
André Previn, director.

Christian Sinding nació el 11 de enero de 1856 en Kongsberg, Noruega. De familia de artistas que incluía importantes pintores, escultores, escritores, etc, estudió violín y composición primero en el Conservatorio de Christiania, Oslo en la actualidad, hasta que en 1874, siguiendo la estela de otros músicos nórdicos entre los que se incluyen Grieg y Svendsen, se trasladó a Alemania para así completar sus estudios. En Leipzig prosiguió con Schradieck las clases de violín, y con Jadassohn teoría musical y composición. En la ciudad alemana permaneció cuatro años, abandonando el violín en favor de la composición. Entre 1882 y 1884 estuvo en Munich, donde se unió al entusiasmo wagneriano y pudo allí escuchar las primeras obras orquestales de Richard Strauss.


Murmullos de Primavera, Op. 32 nº 3
Rudolph Ganz, piano.

Fueron muchos los años vividos en el país germánico, unos 40, más de la mitad de su vida. Tanto emocional como musicalmente Sinding se sintió muy cerca de la cultura alemana, pero nunca dejó de sentirse orgulloso de sus raices noruegas, y fue colocado en la época junto con los grandes músicos del nacionalismo de su país, Edvard Grieg y Johan Svendsen.
Desde 1924 residió de manera permanente en "Grotten" ("La gruta"), la casa del escritor romántico Henrik Wergeland cedida por el gobierno noruego, que hacía años le otorgaba ya una importante suma por su actividad artística para vivir sin preocupaciones económicas.
Su estilo se puede encuadrar dentro del postromanticismo, deudor de la tradición de Wagner, Liszt y Richard Strauss, también, en ocasiones, queda clara su ascendente noruega, bien sea bajo la influencia de Grieg y Svendsen, bajo cuyas órdenes llegó a ser dirigido, o provenga de la música folclórica. El catálogo de Sinding se centra en cuatro grandes apartados: música orquestal, fundamentalmente sus cuatro sinfonías y piezas para violín y orquesta, música de cámara, música para piano y una importante lista de canciones.


Leyenda, Op. 46
Dong-Suk Kang, violín.
CSR Symphony Orchestra.
Adrian Leaper, director.

Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por su biógrafo Per Vollestad, se está recuperando la imagen de un compositor que, antes del nefasto suceso anteriormente relatado, había luchado por los derechos de los músicos judíos, ayudado al héroe de guerra Nordahl Grieg y se había pronunciado firmemente en contra de la ocupación nazi.
Lejos de controversias, disfrutemos con su música, una obra en su conjunto destacada y con algunas de sus partituras que deben figurar, por derecho propio, en el libro de oro de la Historia de la Música.

4 sept 2015

El Talento de Bruckner

Anton Bruckner
Al principio no había nada. Un vacío total y absoluto. No existía nada: ni espacio, ni tiempo, ni materia organizada. Y a partir de un trémolo de cuerdas, Anton Bruckner dijo: hágase la Cuarta Sinfonía, y de lo estático, de lo inmutable, emergió la fuerza creadora…
La Sinfonía n° 4 en Mi bemol mayor, dedicada al Príncipe Konstantin de Hohenlohe-Schillingsfürst, fue escrita por Bruckner en 1874 y estrenada en ese mismo año bajo la batuta de Hans Richter en Viena. Revisada en varias ocasiones, la versión que hoy nos ocupa es la Edición de 1888.
Hablar de Bruckner, es hablar de Beethoven y de Wagner. Al igual que el sordo genial, el maestro austriaco, trató durante toda su vida de expresar su espiritualidad sin la cual no era nadie. Él mismo escribe al respecto: “Quieren que escriba de otro modo, pero no debo hacerlo, ya que Dios me ha dado un talento y a Él tendré que rendirle cuentas alguna vez”. Por lo que se refiere a Wagner, desde que Bruckner asistiera en Munich a la representación de su Tristán en 1864, quedó marcada su evolución. A partir de entonces, intentó combinar el legado de Beethoven con algunos de los métodos orquestales desarrollados por Wagner en sus dramas musicales.

Sinfonía nº 4 en Mi bemol mayor
1.- Bewegt, nicht zu schnell. 2.- Andante, quasi allegretto.
3.- Scherzo- Bewegt - Trio- Nicht zu schnell.
4.- Finale- Bewegt, doch nicht zu schnell.
London Symphony Orchestra.
István Kertész, director.

Con el sobrenombre de “Romántica”, en esta sinfonía podríamos decir que Bruckner encuentra, de manera plena, su estilo más maduro. Esta “Sinfonía del bosque”, que pasa por ser un canto apasionado a la naturaleza, fue pensada, en un primer momento, para ser acompañada por un programa explicativo según el cual el Allegro inicial, evocaría una villa medieval al amanecer, con sus caballeros y su bosque. El Andante con el que continúa, melancólico y de una sencillez de medios encomiable, serviría “para describir un amor”, decía el inicial programa; de lentitud majestuosa y hermoso cantabile, está concebido como una marcha fúnebre, marcha desprovista de cualquier dramatismo y sí provista de una serena melancolía, ya que para Bruckner, la muerte, no significa el final de todo... El Scherzo siguiente, “una jornada de caza”, está dotado de cierta ligereza; podemos escuchar algunos ecos de la música austriaca, llenos de agiles juegos tímbricos. En el Finale, único movimiento en el que Bruckner no incluyó programa alguno, la música, de nuevo surge del silencio. Con un espíritu agitado y tormentoso, lleno de contrastes de sonoridad, el movimiento y la sinfonía, culminan con un gran canto de agradecimiento al Creador.

István Kertész
István Kertész (Budapest, Hungría, 28 de agosto de 1929 - Herzliya, Israel, 16 de abril de 1973).

20 ago 2015

Rincones de Vida y Muerte

Hector Berlioz
Théophile Gautier acaba de publicar su poema titulado "La Comedia de la Muerte". Corre el año de 1838 y el deseo del famoso poeta francés es que, alguna vez, pongan música a su obra. De todos los compositores que abordan el texto, Bizet, Duparc y Fauré, será finalmente su amigo Hector Berlioz quien mejor entenderá su significado, la intención buscada con ella y su sonoridad.
Les nuits d'eté, Las noches de estío, título escogido por el propio compositor, además de utilizar algunos fragmentos independientes del poema de Gautier, a su vez, Berlioz elige para su composición, una colección de melodías de Donizetti, Les Nuits d’été à Pausilipe, que había popularizado Liszt al transcribirlas para el piano. El ciclo de estas noches de Berlioz, que fue terminado en 1856, consta de seis canciones, dedicadas cada una de ellas a un determinado registro vocal, con lo que varía su tesitura original al ser interpretadas habitualmente por una cantante femenina, ajustándose a la transposición necesaria.
Villanelle es una canción estrófica basada en el poema de “Villanella ritmique”, donde la melodía aparece y desaparece aparentando su continuidad. El anuncio de la primavera, nos muestra, nada más comenzar el ciclo, la capacidad de Berlioz en el manejo de una simple melodía. Como la cuarta y sexta canción, está escrita para mezzosoprano o tenor.
Le spectre de la rose, el espectro de la rosa, es un “Adagio” evocador. Romeo y Julieta, se aman. La esencia de la rosa es el símbolo del verdadero amor que Berlioz traduce con profunda intensidad, originalmente para voz de contralto.

En Sur les lagunes, en las lagunas, un barquero condenado a navegar por una maldición, viaja a la deriva, a través de aguas pantanosas sin rumbo ni destino. Canta solitario y lleno de angustia. La melodía, subtitulada “Lamento”, fue compuesta cuando el primer matrimonio del autor con Harriet Smithson se aproximaba a su final. Está escrita para mezzo, contralto o barítono indistintamente.

Les nuits d'été, Op.  7
Janet Baker, mezzo soprano. London Philharmonic Orchestra.
Carlo Maria Giulini, director.

Absence, ausencia, se sostiene en tres cuartetas de Gautier, creando una especie de estribillo con la repetición del primer verso. Una tranquila y expresiva línea melódica en “Adagio” evoca el mundo de los muertos desde un ambiente misterioso que prepara la atmósfera del poema siguiente.
Nos adentramos en Au cimetière, en el cementerio, “Sobre las alas de la música”, dice el poema de Gautier; y en esa especie de tiempo suspendido, surge una melodía como una sombra, como el ángel melancólico de la muerte sobre el crepúsculo...
L’île inconnue, la isla desconocida, es una barcarola en aire de “Andantino non troppo”, Berlioz expresa la frustración final de quien busca el amor verdadero y no lo encuentra en este mundo. Como dice el texto, ni en el Pacífico, ni en el Báltico, ni en todos los mares de la tierra hallaremos ese lugar donde el amor sea posible. La melodía, anhelante y segura, busca y pregunta hasta su desvanecimiento...
Las noches de estío, consagrarían a Berlioz como uno de los compositores, en este género, más importante de la historia de la música junto a Wagner, Mahler, Strauss o Schöenberg.

Janet Baker
Janet Baker (Hatfield, South Yorkshire, 21 de agosto de 1933)

22 may 2015

La Palabra hecha Música

Richard Wagner
22 de mayo de 1813. En el número tres de la calle Brühl, situada en el barrio judío de Leipzig, va a ver la luz, por primera vez, el noveno hijo del matrimonio formado por un modesto funcionario de policía de nombre Carl Friedrich Wagner y por Johanna Rosine, la hija de un panadero. Wilhelm Richard Wagner es el nombre del niño que, más tarde y partiendo de la tradición romántica de Weber y Meyerbeer, va a transformar el pensamiento musical con su idea de "la obra de arte total" (Gesamtkunstwerk).
Este pequeño recorrido por parte de su obra, es el humilde homenaje de un pobre mortal que reverencia la música del que, en sus momentos sublimes, parece un ser sobrehumano. Wagner, el hombre que llegó a conocer íntimamente los secretos de la música.

Die Feen_Obertura
The Philarmonia
Francesco D'Avalos, director.

Das Liebesverbot_Obertura
Philadelphia Orchestra.
Wolfgang Sawallisch, director.

Rienzi der Letzte der Tribunen_Preludio
Bavarian Radio Symphony Orchestra.
Wolfgang Sawallisch, director.

Der Fliegende Holländer_Preludio
Chor un Orchester de Bayerischen Staatsoper
Clemens Krauss, director.

Tannhauser_Obertura
Münchner Philharmoniker
Christian Thielemann, director.

Lohengrim_Preludio
Berliner Philharmoniker.
Herbert von Karajan, director.

Das Rheingold_Preludio
Vienna Philharmonic Orchestra.
Sir George Solti, director.

Die Walküre_Vorspiel. Hojotoho!
Birgit Nilsson y Hans Hotter.

Siegfried_Ewig war ich, ewig bin ich
Birgit Nilsson y Hans Hopf.
Rudolf Kempe, director.

Gotterdammerung_Trauermarsch
Bayreuth Festival Orchestra.
Kirill Petrenko, director.

Tristan und Isolde_Preludio
Philarmonia Orchestra
Wilhelm Furwängles, director.

Die Meistersinger von Nurnberg_Preludio
Chor und Orchester der Bayreuther Festspiele
Herbert von Karajan, director.

Parsifal_Preludio
Chor und Orchester der Bayreuther Festspiele
Hans Knappertsbusch, director.

Tristan und Isolde_Isoldes Liebestod
Birgit Nilsson, soprano
The Covent Garden Orchestra.
Sir George Solti, director.

Y la palabra, se hizo música...


Hans Knappertsbusch
Hans Knappertsbusch ( Elberfeld, Alemania, 12 de marzo de 1888 - Múnich, Alemania, 25 de octubre de 1965)

7 may 2015

La Sinfonía Disfrazada

Johannes Brahms
Düsseldorf, 1853. Johannes Brahms, con apenas 20 años de edad, está a punto de cerrar el ciclo de sonatas que en número de tres ha compuesto entre los años de 1852 y 1853. Las tres sonatas y en especial la que vamos a escuchar, la número tres, son obras monumentales en las que planea, sobre todo en esta última, la sombra de Ludwig van Beethoven. Curiosamente, el maestro hamburgués, no volvería a escribir ninguna otra sonata para piano en el resto de su vida.
La Sonata número tres, con número 5 de Opus y tonalidad en Fa menor, está dedicada a la condesa Ida von Hohenthal como agradecimiento por conseguir el puesto de profesor de música de los hijos de esta para el hermano de Johannes, Fritz Brahms y es la más extensa de las tres, ya que dispone de un tiempo más, cinco en total. Perfectamente simétrica, al estar relacionados los dos tiempos lentos por el material temático, podríamos decir que estamos ante la más brahmsiana de sus sonatas para piano, donde la voz personal del compositor, se manifiesta por primera vez con más soltura.
El Allegro maestoso inicial comienza enérgico, admirablemente construido y desarrollado, da una gran sensación de unidad, de intensa concentración. Sólo en sus obras de madurez volveremos a encontrar algo parecido.
El primer tiempo lento, un Andante, está encabezado con unos versos del poeta Sternau: La tarde declina, brilla el claro de luna, hay allí dos corazones unidos por el amor que se enlazan bienaventurados: se trata de un conmovedor nocturno que impresionó, entre otros, a Richard Wagner.


Sonata para piano en Fa menor, Op. 5, nº 3.
Wihelm Kempff, piano.

Le sigue un Scherzo de clara inspiración schumaniana, con un trío en lentos y anhelantes acordes.
El cuarto movimiento, lento de nuevo, titulado Intermezzo y subtitulado Rückblick, esto es, mirada hacia atrás, una especie de espectral marcha fúnebre por el amor perdido.
El Finale, con su tema principal tan ligado al del Scherzo, contiene en su tema secundario, como ha señalado con agudeza Constantín Floros, uno de esos guiños culturales que pasan absolutamente desapercibidos al no iniciado. Sus tres notas iniciales (Fa-La-Mi) se corresponden en la notación alfabética (F-A-E) con la divisa que Joseph Joachim, el gran violinista amigo de Brahms, hacía campear en sus cartas: Frei, abei íinsam, es decir, libre, pero solo. Escrito a la manera de un Rondó, el dramatismo de toda la Sonata en Fa menor es conducido beethovenianamente a un final victorioso, naturalmente en modo mayor.
Hasta aquí la última obra que Brahms presentaría a Robert Schumann para su comentario y de la que éste llegó a decir que se trataba, igual que las otras dos, de una "Sinfonía disfrazada".


Wilhelm Kempff
Wilhelm Kempff (Jüterbog, Alemania, 25 de noviembre de 1895 - Positano, Italia, 23 de mayo de 1991)







13 feb 2015

La Melodía Infinita

Richard Wagner
Munich, 10 de junio de 1865. En el Nationaltheater (Teatro Nacional), bajo la batuta de Hans von Bülow y tras interminables ensayos, por fin va a tener lugar el estreno de la Ópera que va a cambiarlo todo en la Historia de la Música: Tristán e Isolda. Su autor, Richard Wagner, que tenía su "Eine Handlung" (drama musical) terminado desde principios de año, está inquieto. La obra, que se iba a estrenar el 15 de mayo, tuvo que suspenderse ya que Malwina Schnorr, la soprano elegida para interpretar el papel de Isolda, se quedó afónica ese mismo día. Además, el ambiente que le rodea se encuentra enrarecido. Se le vigila con lupa. Los ministros y la familia del rey Luis II de Baviera, están en contra de él y de sus amigos en cohorte que, dicen, viven de manera privilegiada a costa de la protección real; y hasta el mismo pueblo, junto con la prensa, claman contra la que consideran una “invasión de oportunistas”. En la cabeza de nuestro compositor, aún resuenan las palabras que le escribiera a Listz, años atrás: «Puesto que nunca en mi vida he gozado de la verdadera dicha del amor, quiero construir un monumento a ese sueño, el más bello de todos, un monumento donde el amor se sacie desde el comienzo hasta el final: tengo en la cabeza un Tristán e Isolda en proyecto...» Eso fue a mediados de diciembre de 1854. Tres años después, él, que había interrumpido la gigantesca tetralogía de los Nibelungos para comenzar a ocuparse de Tristán, en esos momentos, su afirmación de que «nunca había gozado de la verdadera dicha del amor» ya no era cierta; había entrado en su vida Mathilde Wesendonck, la verdadera motivadora de su drama musical, su musa. Ahora, ha llegado el momento de dar a conocer su obra y para este día histórico, además de contar con la participación de la ya recuperada soprano Malwina Schnorr, para el papel de Tristán, ha escogido al gran tenor Ludwig Schnorr von Carolsfeld, que viene de cantar un inolvidable Tannhäuser en dos representaciones dadas en febrero de ese mismo año. 
Comienza a llenarse el Nationaltheater. Llegan personalidades venidas de todas partes. Los Wesendonk, no están presentes entre el público; Matilde, no ha querido verse “dibujada” como Isolda sobre el escenario. Luis II asiste a la representación desde su palco real. La expectación es enorme. 
Da comienzo el drama. Después del magnífico Preludio, se levanta el telón. A bordo de un barco que viaja desde Irlanda a Cornwall, una voz de marinero resuena desde las jarcias… 

Tristan e Isolda

Casi cuatro horas después, ha finalizado la función. Wagner, con lágrimas en los ojos, felicita a todos y cada uno de los participantes en la misma. Mención especial merecen los Schnorr que han estado brillantes, bajo la batuta de un von Bülow muy expresivo y convincente. Los saludos se hacen interminables. El público, abandona el teatro muy conmovido. La crítica, está desconcertada y carente de elementos para juzgar una música tan distinta a todo lo escuchado hasta el momento. La polémica, como siempre que se trata de Wagner, se desata con virulencia. Tres semanas después del estreno, fallecería Ludwig Schnorr y los adversarios de Wagner, aprovecharían esta circunstancia para atribuir la muerte del gran tenor al tremendo esfuerzo realizado en el estreno de Tristán. Pero eso es otra historia...
Ahora, nos toca disfrutar de esta leyenda atemporal, empaparnos con esta melodía infinita y admirar una de las creaciones más sublimes del espíritu humano. No tratéis de entenderla con el pensamiento, porque esta experiencia vital, no brotó de la cabeza de su autor, surgió directamente del corazón y del sentimiento más puro que pueda existir, del Amor.

6 ene 2015

El Padre de la Música del Futuro

Aleksandr Scriabin
Fuertemente influenciado por Chopin y Wagner, Alexander Nikoláyevich Scriabin, comenzó su carrera como compositor creando obras elegantes de gran inspiración melódica y armónica, cargadas de sutilezas y con una inclinación por la irregularidad rítmica y el empleo del tempo rubato.
En su producción temprana, Scriabin, es un compositor de ascendencia claramente post-romántica, al igual que su compañero Rachmaninoff, coetáneo suyo que le sobreviviría largamente. Pero Scriabin fue mucho más lejos que su amigo en la indagación de un desarrollo posible de la armonía y de la tonalidad hasta tocar sus límites.
La Fantasía Op. 28 en Si menor, que marca el punto de inflexión en la evolución de su lenguaje armónico, podríamos decir, sin lugar a equivocarnos, que está inspirada en gran medida, por la forma de la Fantasía Op. 49 de Chopin. Esta obra delicada, con un punto inquietante de desasosiego y oscuridad, punzada de melancolía, fue escrita por Scriabin en 1900.
Con un comienzo "moderato", presenta un sentido profundo y tranquilo. El "più vivo" que le sigue es el contrapeso lírico de enorme belleza que conduce a un "apassionato" desatado, resumen perfecto del espíritu y la música de un autor que oscila entre lo decadentemente sublime y las disonancias que auguraban tiempos nuevos.

Fantasía, Op.28
Lazar Berman, piano

Nietzsche dice en su libro, "Así habló Zaratrustra", que "Es preciso llevar un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz". Scriabin, el "padre de la música del futuro", como diría de él Dane Rudhyar, teosofista y compositor, en sus últimas obras, consiguió liberarse de los lazos de la tonalidad, llegando a encontrar la respuesta al enigma de la "música cósmica” y pariendo varias de esas estrellas fugaces.