2 nov. 2017

Los Céfiros

Continúo con la entrada dedicada a los nocturnos de Chopin. Turno ahora para los tres nocturnos de su opus 15. Los dos primeros de ellos son contemporáneos de los Op. 9 y por lo tanto datan de 1830-31. El último de la serie es de 1833, año en el que se publicaron conjuntamente los tres.
Dedicados a su amigo el músico Ferdinand Hiller, el editor inglés los apodó como los céfiros.

Nocturnos Op. 15
Vladímir Áshkenazy, piano.

El primero, escrito en Fa mayor, establece un fuerte contraste entre sus partes extremas, lentas y dulces, y el episodio central que es tratado de manera muy fogosa. Su forma es ternaria simple, A-B-A, como la mayoría de los nocturnos.
Fa sostenido mayor es la tonalidad elegida para el segundo de los nocturnos de esta serie. Posee un carácter intimista y una gracilidad de bailarina...
El tercero de los nocturnos está escrito en Sol menor y compás de 3/4 . El propio Chopin anotó en el manuscrito: "Después de una representación de Hamlet". Tras una rememoración de la mazurca, desemboca en un pasaje religioso escrito como un coral a cuatro partes. Muy notables son los contrastes en la dinámica, pasando de fortissimo a pianissimo.

Nocturnos Op. 15
Arthur Rubinstein, piano.

28 oct. 2017

El Hombre Flauta

Joseph Bodin de Boismortier
"Esto no había sido imaginado todavía"
Así se expresa Joseph Bodin de Boismortier al referirse a sus "Seis conciertos para cinco flautas sin bajo continuo, Op. 15", que datan de 1727.
Boismortier, ese gran músico renovador del barroco francés, sobre todo en lo relacionado con la flauta, introdujo en su país algunas prácticas italianas, especialmente las referidas al concierto. De hecho, fue el primer compositor francés que se sirvió del vocablo "concerto" y lo hizo, precisamente con estos seis conciertos para cinco flautas. El hecho de introducir el concerto, más allá de una mera cuestión terminológica, implicó también el tener que adoptar elementos estructurales, tanto de contenido como de estilo. A este cambio, contribuyó de una manera sobresaliente la programación en Francia, a partir de 1725, de los conciertos de Vivaldi.
Boismortier sigue el esquema del concierto italiano en la sucesión de movimientos rápido/lento/rápido, los contrastes entre el tutti y los solos, el melodismo a la Vivaldi, los ritornelli en tutti, los unísonos vigorosos y las escalas.

"Seis conciertos para cinco flautas sin bajo continuo, Op. 15"
Le Concert Spirituel Soloists.

Aunque se interesó también por otros instrumentos de viento, como el oboe o el fagot, su labor pionera estuvo especialmente ligada al progreso de la travesera en Francia. Las combinaciones que ideó recorrieron casi todas las posibilidades de la época: tres flautas con y sin bajo continuo, cinco flautas con y sin bajo continuo, piezas para flauta y clave, en las que la parte del teclado no se dejaba cifrada, sino que estaba escrita por completo... Los movimientos rápidos de los Conciertos recogen la animación rítmica y la articulación de los modelos de Vivaldi, en tanto que los lentos dan la oportunidad de desplegar un lirismo refinado, un atractivo color tonal y poéticos contrastes.