17 oct. 2017

Cantos a la Noche

Frédéric Chopin
«Tiempo lento, melodía cantàbile muy ligada y sostenida, con leves ondulaciones, modulación frecuente con suaves gradaciones de color, acompañamiento o diseño armónico en arpegios-tresillos o seisillos, episodio central más agitado que llega al "mezzoforte" o al "forte" en contraste con la sonoridad delicada de todo el resto, final evanescente, con prolongación en eco o armónico, y tendencia al arabesco ascendente que se pierde en la región celeste del instrumento”.
Así define el poeta y escritor de la Generación del 27 Gerardo Diego, de una manera más poética que musical, lo que para él es el "nocturno".
Hablar de nocturnos, con el permiso del compositor y pianista irlandés John Field, es hablar de Frédéric Chopin, el hombre que todo lo que tocaba lo convertía en poesía. Su sentido refinado de la melodía, su sofisticación armónica y lo intuitivo de sus diseños rítmicos, hacen de todo su legado pianístico y por ende de sus nocturnos, uno de los monumentos musicales más influyentes de toda la Historia Musical.

Nocturnos Op. 9
Valídimir ÁshKenazy

Abordamos hoy los tres nocturnos de su Opus 9. Fueron los primeros publicados, concretamente en Leipzig en 1832, siendo compuestos entre los dos años anteriores a dicha publicación. La destinataria de los mismos, sería María Pleyel, pianista y esposa del conocido editor Camille Pleyel.
El primero, escrito en la tonalidad de si bemol menor, aún nos recuerda al estilo del antes mencionado pianista irlandés. Eso sí, aquí Chopin ya trasciende el estilo de salón del anterior compositor.
La forma rondó y la tonalidad mi bemol mayor, es la escogida por el maestro para el segundo de los nocturnos de esta Opus. El tempo es un andante y, en su aparente facilidad, esconde una buena cantidad de sutilezas...
Si mayor, es la tonalidad elegida para el tercer nocturno de la serie. Presenta una estructura ternaria y plena de ornamentos coloristas. Estamos ante uno de los nocturnos más turbulentos y dramáticos de los que escribiera el compositor.


Nocturnos Op. 9
Arthur Rubinstein


Arthur Rubinstein
Arthur Rubinstein (28 de enero de 1887, Łódź, Polonia - 20 de diciembre de 1982, Ginebra, Suiza).


29 sept. 2017

El Abrazo de la Muerte

La Isla de los Muertos de Arnold Böcklin
Paris, 1907. Un hombre de considerable estatura, delgado y con aire distinguido y solemne, se encuentra petrificado delante de un cuadro. Sobrecogido por la escena que allí se relata, su mente no para de sugerirle compases y más compases, queriendo atrapar con música, ese maravilloso instante. En la pintura, una copia en blanco y negro del original, se contempla a un siniestro barquero que porta las almas de los muertos a un islote sereno y lúgubre. Se trata de una obra de Arnold Böcklin titulada “La isla de los muertos”.
Compuesta en 1908, un año después de la visión parisina, “La isla de los muertos, Op. 29” de Serguéi Rajmáninov, es considerada un claro ejemplo del postromanticismo ruso de principios del siglo XX.

"La Isla de los Muertos, Op. 29"
Royal Philharmonic Orchestra.
Jascha Horenstein, director.

Al igual que lo hiciera cuatro años antes Gustav Mahler en el comienzo de su séptima sinfonía, Rajmáninov introduce en los primeros compases, muy suavemente, un movimiento de balanceo, un vaivén que nos sugiere el rumor de las olas, utilizando para ello una figura recurrente en compás de 5/8, imitando así el movimiento acompasado del agua y del remo de Caronte atravesando la laguna del río Estigia.
De más lirismo en el tema introducido por las cuerdas, enfrentándose a la fuerza de los metales. Una lucha frenética entre la vida y la muerte que finaliza con la irrupción del “Dies Irae”, ese canto gregoriano de la misa de muertos que utilizará en tantas ocasiones el maestro para referirse a la mortalidad. Al final, vuelve el implacable sonido del remo contra las aguas. El anuncio de nuestro inexorable destino.

"La Isla de los Muertos, Op. 29"
(arreglo para dos pianos)
Zdeňka Kolářová y Martin Hršel

Como en el cuadro de Arnold Böcklin, quedamos atrapados en esa inquieta quietud, en esas oscuras aguas surcadas por la barca que, silenciosamente, se acerca a esa isla de altos cipreses que nos abraza como queriendo no dejarnos salir jamás.

Jascha Horenstein
Jascha Horenstein (Kiev, Ucrania, 06 de mayo de 1898 - Londres, Reino unido, 02 de abril de 1973).