31 ene. 2015

El Caminante

Franz Schubert
“El sol me parece aquí tan frío, las flores marchitas, la vida avanzada, cuando los demás hablan, las palabras huecas. Soy un advenedizo en todas partes".
Esta parte del texto, extraído de un poema de Schmidt von Lübeck y que fue utilizado por Franz Schubert en su lied "Der Wanderer" (El Caminante), es a su vez, en cuanto a la melodía se refiere, empleada en el segundo movimiento, adagio, de La Fantasía en Do mayor Op. 15, dándole nombre a la misma.
Schubert escribió la Wanderer-Fantasie, a petición de un rico aficionado de nombre Emmanuel von Liebenberg de Zsittin, judío vienés ennoblecido que era, al parecer, buen pianista. Discípulo de Hummel, necesitaba, ese fue su deseo expreso, una obra difícil y brillante que le permitiera exhibir en su círculo sus talentos como intérprete. El encargo fue sobradamente cumplimentado, porque la Fantasía en Do mayor es una de las obras más difíciles de Schubert, aún más, la única que posee un carácter deliberadamente virtuosístico, lo que, por supuesto, no la convierte nunca en una vana exhibición de habilidad, bien al contrario, es una obra de gran y cálida belleza.
La obra está compuesta por cuatro movimientos, a la manera de una sonata, pero estos movimientos se hayan estrechamente relacionados entre sí, articulándose todo el conjunto, alrededor del adagio con variaciones, cuyo tema también aparece, diversamente transformado en los otros tres movimientos de la obra.


Fantasía en Do mayor, Op. 15, "El caminante".
1.- Allegro con fuoco ma non troppo
2.- Adagio. 3.- Presto 4.- Allegro
Maurizio Pollini, piano.

Yo llego de las montañas,
el monte humea, ruge el mar.
Camino tranquilo, no estoy muy alegre,
y siempre pregunto suspirando: ¿dónde?
El sol me parece aquí tan frío,
las flores marchitas, la vida avanzada,
cuando los demás hablan, las palabras huecas.
Soy un advenedizo en todas partes.
¿Dónde estás, mi tierra amada,
buscada, añorada, y nunca alcanzada?
La tierra tan esperanzadoramente verde,
la tierra donde mis rosas florecen,
donde mis amigos van caminando,
donde mis muertos resucitan,
la tierra donde se habla mi lengua.
¡Ay, tierra mía! ¿Dónde estás?
Un hálito inmaterial me susurra de nuevo:
Allí, donde no estás,
allí está la felicidad-.

15 ene. 2015

¡Un Feliz Encuentro!

Christoph Willibald Gluck
“Don Juan es el primer ballet de este género, un regreso a la pantomima de los antiguos. Es la representación danzada de un drama, así como la ópera es la representación cantada”. 
Así se expresaba Christoph Willibald Gluck en el prefacio que acompañó a la partitura de este maravilloso ballet.
Después de viajar por París y Londres, Gluck, finalmente se establece en Viena, ocupando el puesto de maestro de capilla. Durante el año de 1761, tiene lugar el feliz encuentro entre nuestro compositor y Ranieri de Calzabigi, poeta y libretista italiano, aventurero y literato que, nutrido de la cultura clásica, escribiría el libreto de la primera gran ópera del compositor: “Orfeo y Euridice”, obra basada en el famoso mito de la antigüedad a través de episodios de la “Metamorfosis” de Ovidio y las “Geórgicas” de Virgilio. Pues bien, el germen del nuevo estilo llevado a esta ópera por Gluck  y que fue presentada en 1762, ya se halla en la música que fue escrita por el propio compositor un año antes para el ballet Don Juan. Hay muy poco en Orfeo que no esté implícito y aun explícito en este ballet que ya contiene, por ejemplo, la frase al unísono que habría de convertirse en el “Coro de las Furias” del Orfeo. Por tanto, sin lugar a dudas, podemos considerar Don Juan como la primera de las obras maestras de Gluck.


Ballet "Don Juan"
The English Baroque Soloists.
John Eliot Gardiner, director.

Si el Orfeo causó una revolución en el campo de la ópera, la música de Gluck, para el Don Juan, operó un fenómeno similar en el reino del ballet que durante el siglo dieciocho había degenerado en un arte casi simplemente acrobático. Con la reforma de Gluck, el ballet se convirtió en una pantomima cuyo propósito era el de expresar la tragedia y la pasión.

7 ene. 2015

La Virgen Negra

Francis Poulenc
17 de agosto de 1936. Pierre-Octave Ferroud, compositor y crítico francés, colaborador habitual de revistas musicales como Musique et theatre y Chantecler, muere decapitado en un accidente de automóvil. Francis Poulenc, conmocionado por la muerte de su amigo, cae en una fuerte crisis personal. 
En estos delicados momentos de su vida, Poulenc, intenta buscar alivio para su alma y decide emprender una peregrinación a Rocamadour. Allí, se encuentra una imagen de madera del siglo XII que ha sido centro de las devociones de millones de personas, entre las que se encuentran monarcas y nobles, dada su fama de milagrosa. Dicha imagen, se encuentra en un santuario en lo alto de una roca; y a dicho santuario, se accede a través de una escalinata que antiguamente era costumbre subirla de rodillas, haciendo el viacrucis. Se trata de la Virgen Negra de Rocamadour. Poulenc, refiriéndose a su peregrinación al hermoso Santuario de Nuestra Señora de Rocamadour, diría que se trató de una experiencia iniciática que transformó su vida.
Allí, delante de la imagen de la Virgen, tuvo una reconversión a la fe católica y como homenaje, compuso sus "Letanías a la Virgen Negra" para voces femeninas a tres partes y órgano. La sencillez de esta obra, reflejo de la propia experiencia vivida por Poulenc en el Santuario, posee una gran belleza y expresividad con un estilo modal convencional en el que el órgano impulsa el discurso con sus vehementes acordes cromáticos. 
Poulenc, como San Pablo, tuvo su caída del caballo en Rocamadour y nos legó, para disfrute nuestro, estas preciosas Letanías.

Litanies a la Vierge noire
The Westminster Singers.
City of London Sinfonia. Richard Hickox, director.

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Creador, ten misericordia.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten misericordia.
Dios Espíritu Santo, santificador,
ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Santa María Virgen, ruega por nosotros,
Virgen, reina y patrona, ruega por nosotros.
Virgen a la que Zaqueo el publicano nos dio
a conocer y amar.
Virgen a la que Zaqueo o san Amador
elevó este santuario, ruega por nosotros.
Reina del santuario que se consagra a san Marcial,
y en el que se celebran los santos misterios,
Reina cerca de la cual se arrodilló san Luis,
para pedir el bien para Francia,
ruega por nosotros.
Reina a la que Roldán dedicó su espada,
ruega por nosotros.
Reina cuya bandera ganó las batallas,
ruega por nosotros.
Reina, cuya mano rescató a los cautivos,
ruega por nosotros.
Nuestra Señora ante quien peregrina
le ofrece favores especiales.
Nuestra Señora, que destruye
el odio y la impiedad.
Nuestra Señora, a la que las personas
visitan como antaño,
ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.

6 ene. 2015

El Padre de la Música del Futuro

Aleksandr Scriabin
Fuertemente influenciado por Chopin y Wagner, Aleksandr Nikoláyevich Scriabin, comenzó su carrera como compositor creando obras elegantes de gran inspiración melódica y armónica, cargadas de sutilezas y con una inclinación por la irregularidad rítmica y el empleo del tempo rubato.
En su producción temprana, Scriabin, es un compositor de ascendencia claramente post-romántica, al igual que su compañero Rachmaninoff, coetáneo suyo que le sobreviviría largamente. Pero Scriabin fue mucho más lejos que su amigo en la indagación de un desarrollo posible de la armonía y de la tonalidad hasta tocar sus límites.
La Fantasía Op. 28 en Si menor, que marca el punto de inflexión en la evolución de su lenguaje armónico, podríamos decir, sin lugar a equivocarnos, que está inspirada en gran medida, por la forma de la Fantasía Op. 49 de Chopin. Esta obra delicada, con un punto inquietante de desasosiego y oscuridad, punzada de melancolía, fue escrita por Scriabin en 1900.
Con un comienzo "moderato", presenta un sentido profundo y tranquilo. El "più vivo" que le sigue es el contrapeso lírico de enorme belleza que conduce a un "apassionato" desatado, resumen perfecto del espíritu y la música de un autor que oscila entre lo decadentemente sublime y las disonancias que auguraban tiempos nuevos.

Fantasía, Op.28
Lazar Berman, piano

Nietzsche dice en su libro, "Así habló Zaratrustra", que "Es preciso llevar un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz". Scriabin, el "padre de la música del futuro", como diría de él Dane Rudhyar, teosofista y compositor, en sus últimas obras, consiguió liberarse de los lazos de la tonalidad, llegando a encontrar la respuesta al enigma de la "música cósmica” y pariendo varias de esas estrellas fugaces.

4 ene. 2015

El Llanto de la Madre

Giovanni Battista Pergolesi
Mezcla de dolor y de pasión, el propio Vincenzo Bellini la calificó de "divino poema di dolore", El Stabat Mater de Giovanni Battista Draghi, llamado Pergolesi, es una obra en cierto modo, fundadora del clasicismo dieciochesco por su economía de medios, la claridad de sus líneas y su acertado equilibrio entre el estilo sacro y el teatral. 
Realizada por encargo de la Cofradía de la Virgen de los Dolores y con objeto de reemplazar al Stabat Mater de Alessandro Scarlatti, Pergolesi, que arrastraba desde la niñez una muy mala salud, en una carta dirigida a uno de sus maestros, Francisco Feo, ponía en duda si le iba a dar tiempo a acabar la obra por la que le habían pagado diez ducados. Finalmente, el Stabat Mater, fue terminado dos días antes de su muerte y se estrenaría el 23 de Marzo de 1736, siete días después de su fallecimiento.
Pergolesi divide su Stabat Mater en doce números cuyos nombres son, como es habitual en el Barroco, el primer verso con el que comienzan. Fue compuesta para dos castrados, uno soprano y el otro contralto, ya que la Iglesia prohibía entonces a las mujeres exhibirse y cantar en lugares de culto. Pergolesi, concibió el Stabat Mater para una orquesta de cuerda y bajo continuo, con los violines distribuidos en dos grupos. La obra, basada en una secuencia datada en el siglo XIII (himno o tropo del Aleluya gregoriano) y atribuida al papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi, se inicia con un movimiento marcadamente expresivo "Stabat Mater" en el antiguo estilo barroco. Pergolesi, le pone fin en el mismo estilo con un conmovedor y contrapuntístico coro de "Amén". Su afinidad con la ópera cómica se hace evidente en el carácter de movimientos tales como el dúo "Quando Corpus", nº 12, y las arias "Quae moerebat", nº 4, y "Eia Mater", nº 7, realmente operísticas. El nº 8, "Fac ut ardeat", apunta al Barroco y "O quam tristis", nº 3, tiene la misma atmósfera de la música sacra de Mozart, con sus delicados adornos armónicos. 
Escuchemos este llanto de la Madre, esta perfecta tormenta de sentimientos de dolor que provoca en Ella, la contemplación de la muerte de su Hijo.

Stabat Mater
Sebastian Hennig & René Jacobs. Concerto Vocale.

Stabat Mater dolorosa 
Iuxta crucem lacrimosa,
Dum pendebat filius.

Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz, lacrimosa,
mientras pendía el Hijo

Cuius animam gementem 
Contristatam et dolentem 
Pertransivit gladius.

Cuya ánima gimiente,
contristada y doliente
atravesó la espada.

O quam tristis et afflicta
Fuit illa benedicta
Mater unigeniti

¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!.

Quae moerebat et dolebat.
Et tremebat, cum videbat
Nati poenas incliti.

Languidecía y se dolía
la piadosa Madre que veía
las penas de su excelso Hijo.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
In tanto supplicio?
Quis non posset contristari,
Piam matrem contemplari
Dolentem cum filio?
Pro peccatis suae gentis
Jesum vidit in tormentis
Et flagellis subditum.

¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
¿Quién no se entristecería
a la Madre contemplando
con su doliente Hijo?
Por los pecados de su gente
vio a Jesús en los tormentos
y doblegado por los azotes.

Vidit suum dulcem natum
Morientem desolatum
Dum emisit spiritum.

Vio a su dulce Hijo
muriendo desolado
al entregar su espíritu.

Eia mater fons amoris,
Me sentire vim doloris
Fac ut tecum lugeam.

Oh, Madre, fuente de amor,
hazme sentir tu dolor,
contigo quiero llorar.

Fac ut ardeat cor meum
In amando Christum Deum,
Ut sibi complaceam.

Haz que mi corazón arda
en el amor de mi Dios
y en cumplir su voluntad.

Sancta mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
Cordi meo valide.
Tui nati vulnerati
Tam dignati pro me pati,
Poenas mecum divide!
Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
Donec ego vixero.
Juxta crucem tecum stare
Te libenter sociare
In planctu desidero.
Virgo virginum praeclara,
Mihi jam non sis amara,
Fac me tecum plangere.

Santa Madre, yo te ruego
que me traspases las llagas
del Crucificado en el corazón.
De tu Hijo malherido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.
Déjame llorar contigo
condolerme por tu Hijo
mientras yo esté vivo.
Junto a la Cruz contigo estar
y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.
Virgen de Vírgenes preclara
no te amargues ya conmigo,
déjame llorar contigo.

Fac ut portem Christi mortem,
Passionis eius sortem
Et plagas recolere.
Fac me plagis vulnerari,
Cruce hac inebriari
Ob amorem filii,

Haz que llore la muerte de Cristo,
hazme socio de su pasión,
haz que me quede con sus llagas.
Haz que me hieran sus llagas,
haz que con la Cruz me embriague,
y con la Sangre de tu Hijo.

Inflammatus et accensus,
Per te virgo sim defensus
In die judicii.
Fac me cruce custodiri,
Morte Christi praemuniri,
Confoveri gratia.

Para que no me queme en las llamas,
defiéndeme tú, Virgen santa,
en el día del juicio.
Cuando, Cristo, haya de irme,
concédeme que tu Madre me guíe
a la palma de la victoria.

Quando corpus morietur
Fac ut animae donetur
Paradisi gloria.
Amen.

Cuando el cuerpo sea muerto,
haz que al ánima sea dada
del Paraíso la gloria.
Amén.


René Jacobs
René Jacobs (Gante, 30 de octubre de 1946)