29 dic. 2016

El Innovador de la Guitarra

Dionisio Aguado y García
Madrid, 8 de abril de 1784. En el número 20 de la calle del Oso, va a nacer uno de los guitarristas españoles más célebres del siglo XIX. Se trata de Dionisio Aguado y García. Bautizado dos días más tarde en la Iglesia parroquial de San Millán, su padre fue Tomás Aguado, oriundo de Pinto, un pueblo a pocos kilómetros de Madrid, y su madre, María García, nacida en Calera que hoy día es un pueblo de la provincia de Toledo, pero que en la época de su nacimiento pertenecía aún a la región extremeña.
A los ocho años de edad, Dionisio comenzó a estudiar con uno de los maestros de guitarra más reputados del Madrid de la época, Miguel García, conocido como Padre Basilio.

Rondó en La menor
Julian Bream, guitarra.

Al heredar, como consecuencia de la muerte de su padre acaecida en 1803, unas propiedades en Fuenlabrada, Aguado se retiró allí junto a su madre, lugar donde pasaría los años de ocupación francesa. Al respecto de su estancia en Fuenlabrada nos cuenta Juan Riera: ….En esta época, ocurrió un suceso que puso de relieve la personalidad del maestro, y que demostró el poder persuasivo del arte de la guitarra. Un día, varios soldados pertenecientes a la división francesa acantonada en Leganés, salieron de paseo por la carretera en dirección a Fuenlabrada. No regresaron a sus cuarteles por haber sido muertos violentamente por unos paisanos. El comandante de la tropa ordenó saliera una columna sobre Fuenlabrada con la orden tajante de que la población fuese arrasada. Aguado, que había sido informado previamente, marchó al Cuartel General del Ejército Francés, y obtuvo audiencia del general que mandaba la tropa, consiguiendo en última instancia fuese revocada la orden con la promesa de entregar a los culpables, si eran apresados. Aguado conocía personalmente al general por haber dado varios recitales en su presencia, a instancias suyas.
En 1820, ya de vuelta a la capital de España, Aguado publicaría la primera de sus obras de las que tenemos constancia, la Colección de Estudios.

Introducción y Rondó Brillante, Op. 2 nº 4
Thu Le, guitarra.

Entre 1825 y 1826, Dionisio llega a París. Se hospeda en el hotel Favart, coincidiendo con Fernando Sor y estableciéndose una gran amistad entre ambos. De hecho, Fernando Sor le dedicaría varias obras a Aguado, entre ellas el famoso dúo titulado "Les Deux Amis, Op. 41".
De regreso a España, como profesor, escribió varios métodos para el aprendizaje de la técnica instrumental, así como textos de enseñanza, incluido el "Nuevo Método", tercera y última edición de su tratado cuyo Apéndice conclusivo, muy interesante desde el punto de vista histórico, sólo estaba en su fase preliminar cuando él murió, hecho acaecido el 29 de diciembre de 1849. Aguado es considerado uno de los profesores más innovadores del siglo XIX. Los seis agujeros presentes en el puente de la guitarra fueron ideados por él en 1824. Entre las composiciones de Aguado destacan Tres rondós brillantes, Colección de 45 valses, 10 andantes y 6 minués, Minué afandangado con variaciones, una refundición del Gran solo de Sor, Variaciones escritas y Dos colecciones de danzas. Los Estudios de guitarra de Aguado están considerados como su obra fundamental.

27 dic. 2016

El Hacedor de Himnos

John Goss
El 27 de diciembre de 1800, vio la luz el compositor inglés John Goss. Proveniente de una familia de músicos, su padre fue organista en la iglesia de Fareham, en el Condado de Southampton y otros miembros de su familia fueron celebrados cantantes, a la edad de ocho años fue enviado a una escuela en Ringwood y tres años más tarde, ingresaría en el coro de la Capilla Real de Londres. Allí tendría como maestro a John Stafford Smith.
Cuando cambió su voz, tomó clases con el organista de la catedral de San Pablo, Thomas Attwood, un ex-alumno de Mozart que le enseñaría el arte de la composición y de la orquestación.
Después de trabajar en el coro de una compañía de ópera, donde participaría en el estreno del Don Giovanni de Mozart bajo la dirección de Henry Bishop, en 1821 se casaría con Lucy Emma Nerd y conseguiría un trabajo como organista de la iglesia de St. Andrew, en el sur de Londres. Allí permanecería durante cuatro años. La iglesia de St Luke's Church, Chelsea sería su próximo destino. Allí compondría música orquestal, no obteniendo muy buenas críticas. Es entonces cuando decide volcarse en la composición vocal, campo donde obtendrá sus mayores éxitos y por lo que es mayormente recordado.

The Lord is My Shepherd
Coro de King's College.

Terminaría sus días empleado como organista en la Catedral de San Pablo, sustituyendo a su maestro Thomas Attwood.
Fue nombrado caballero y recibió el doctorado en música por la Universidad de Cambridge en 1876.
Goss fallecería en su casa de Brixton, situada al sur de Londres, el 10 de mayo de 1880 a la edad de 79 años. Está enterrado en el cementerio de Kensal Green.

See Amid the Winter's Snow
The Choirs of St. Matthew's, Ottawa.
Stephen Candow, director.

Finalizo con una reseña que, acerca de él, figura en el Dictionary of National Biography: “Goss fue uno de los más importantes compositores de la iglesia victoriana temprana, sus himnos y servicios son notables por su flexibilidad en el fraseo y la atención dada al detalle en el establecimiento de la palabra, y el sentido de la proporción y el equilibrio. En 1852 su himno " If we believe that Jesus died", escrito para el funeral del duque de Wellington, creó una profunda impresión. En 1854 compuso el himno " Praise the Lord, o my soul" para la fiesta del bicentenario de los hijos del clero. ... Algunos de sus himnos, incluyendo " The Wilderness" (1861), " O taste and see" (1863), y " O saviour of the world" (1869), han tenido un lugar modesto pero duradero en el repertorio musical de la iglesia inglesa.

16 dic. 2016

Viaje al Interior de Beethoven

Quartetto Italiano
Si cuatro son los elementos que constituían el mundo conocido: el agua, el fuego, la tierra y el aire; y cuatro son los temperamentos del hombre: flemático, colérico, sanguíneo y melancólico; cuatro son también las cuerdas de los instrumentos derivados de la familia del violín que, de una forma natural, acabarían agrupándose para formar el cuarteto de cuerdas: dos violines, la viola y el violonchelo. 
Los cuartetos de cuerda de Ludwig van Beethoven, constituyen uno de los núcleos esenciales para el conocimiento de su obra y, además, son también uno de los más sólidos eslabones de la forma más prestigiosa de la música de cámara.
Beethoven, cuando ya ha asimilado la forma reina del clasicismo a través de sus primeras diez sonatas pianísticas, además de las tres violinísticas de la opus 12, varios tríos y el primer concierto para piano y orquesta, se decide a abordar el cuarteto. Los seis cuartetos de su opus 18, escritos entre 1798 y 1800, son el mejor resumen de su primera etapa en la que, partiendo de los modelos de Haydn y Mozart, empieza a definir su personalidad. En palabras de Wilhelm von Lenz, estos primeros cuartetos pronto se constituyen en "la flor más fina del estilo de su primera manera".

Cuartetos de cuerda_Integral
Quartetto Italiano.

Seis años más tarde, los que transcurren entre los primeros cuartetos y los que va a dedicar a Razumovski, a la sazón embajador ruso en Viena, el arte de Beethoven va a dar un vuelco trascendental. Las tres primeras sinfonías, una docena de nuevas sonatas pianísticas (entre las cuales se encuentran las que ya empiezan a conocerse con los títulos de Claro de luna, Pastoral, Aurora o Appasionata), tres nuevos conciertos para piano y orquesta... han definido una nueva manera de pensar la música. 
En el centro de esta, su segunda etapa creadora, rodeados de estas obras , brillan con luz propia los tres cuartetos de la opus 59 (1806-1807), y los dos que cierran la década: el opus 74 (1809) y el opus 95 (1810).
Han transcurrido doce años desde los anteriores cuartetos. Beethoven, enfrascado ya en su Novena sinfonía, recibe un encargo del príncipe ruso Nicolás Galitzine para que componga nuevos cuartetos. Les fueron dedicados tres y, aún tuvo tiempo para componer otros dos antes de morir en marzo de 1827.
En estos cinco cuartetos, escritos desde 1823 hasta bien avanzado 1826, además de ese monumento al contrapunto que es la Gran Fuga, el sordo genial llevó sus investigaciones sonoras al más alto grado de concentración interior.
El musicólogo Claude Rostand, refiriéndose a los cuartetos del Maestro, dijo: "Beethoven, en efecto, ha abordado los cuartetos en tres momentos diferentes, podríamos decir que a lo largo de tres crisis, mientras que las olas de otras aguas de su producción, sonatas o sinfonías, se mecían con regularidad según un ritmo continuo. Parecería que en cada etapa de esta evolución Beethoven experimenta la necesidad de recogerse, de enfrentarse a sí mismo para hacer balance, y para ello escogió el cuarteto".

15 dic. 2016

Noches de Apartamento

Michel-Richard Delalande
Siete de la tarde del mes de Octubre de 1682. En la corte de Versalles, se van a inaugurar las "noches de apartamento". La corte, allí reunida, recorrerá para su entretenimiento y disfrute los salones de Apolo, Mercurio, Marte y Diana. En el Salón de la Abundancia, se han instalado tres bufés en los que se ofrecen bebidas calientes (café, té o chocolate), refrescos, licores, sorbetes y aguas de frutas. En el Salón de Venus, hay colocadas varias mesas con un maravilloso surtido de pâtes de fruits (dulces de frutas) –la debilidad del rey Sol– colocadas en pirámide, todo ello rodeado de una decoración floral.
El compositor preferido del rey Luis XIV para la ambientación musical de estas sus "noches de apartamento" fue Michel-Richard Delalande (1657-1726), músico de la corte de Versalles durante más de cuarenta años. 
Sería a partir de 1689, tras ser nombrado “Surintendant de la Musique de la Chambre”, cuando Delalande comenzó a escribir suites instrumentales para “les soupers” (las cenas) del rey. Compuso más de trescientas obras para estas ocasiones y muchas de ellas fueron editadas en forma de “suites” en 1703.

Symphonies pour le soupers du roy
Les Talens Lyriques.
Christophe Rousset, director.

Las piezas de estas suites eran breves y estaban inspiradas en danzas tradicionales. Muchas de ellas se conservan incompletas y los manuscritos muestran dos partes instrumentales (melodía y bajo continuo) o tres partes (melodía “dessus”, segunda melodía “deuxième dessus” y bajo). Sabemos que en la época se interpretaban a cinco partes instrumentales y con conjuntos de carácter contrastante en cuanto a la tímbrica.
Instrumentos de cuerda (violines, violonchelos, violas de gamba, tiorbas y otros tipos de laúdes), de viento (flautas, oboes, trompetas para crear ambientes más solemnes y majestuosos), de percusión (como los timbales) y, por supuesto, el clavecín para realizar el bajo continuo, eran intercambiables y su uso dependía de las ocasiones y de la atmósfera que se pretendía crear (más brillante o más íntima).
Las piezas de las “Symphonies pour les Soupers du Roy” de Delalande se escucharon frecuentemente durante los últimos años del reinado de Luis XIV. Su hijo y sucesor Luis XV se mostró más austero en las celebraciones, de hecho casi todas sus cenas fueron privadas, pero aceptó de buen grado la audición de estas suites que fueron ejecutadas por la orquesta de la corte durante varios años después de la muerte de Delalande.