14 feb. 2016

El Quinteto Augusta

Augusta Holmés
17 de enero de 1880. París. Acaba de finalizar un concierto, como otros tantos, organizado por la Société Nationale de Musique. Camille Saint-Saëns, que ha interpretado la parte del piano y que es el destinatario de la dedicatoria de la obra, abandona raudo y veloz el estrado con cara destemplada. Hay otra persona entre el público que se siente bastante molesta con lo que acaba de escuchar, de hecho, jamás volverá a oír la pieza interpretada, al considerar que se trata de una obra exageradamente emocional, la realidad, es que presiente, muy a su pesar, cual ha sido el detonante de tanta emoción vertida... 
La obra que ve la luz ese día es el Quinteto para piano en fa menor de César Frank y la mujer “herida”, Félicité, esposa del compositor. Para entender en toda su amplitud la obra y las quejas, tanto de Saint-Saëns como de Félicité, tenemos que incluir en este relato a una tercera persona: Augusta Holmés. Nacida en París el 18 de diciembre de 1847, hija de padres irlandeses, fue una niña prodigio del piano. Sus grandes dotes musicales, le hubieran proporcionado una brillante carrera como pianista, pero en cambio, todo se complicó al querer convertirse en compositora. Las puertas del Conservatorio, lamentablemente, se encontraban en aquel entonces cerradas, a cal y canto, para cualquier mujer… 
Augusta, llegó a convertirse en la alumna predilecta de los maestros Henri Lambert, Hyacinthe Klosé y César Franck, y terminó logrando escribir la letra y la música de sus obras, para lo que utilizó, prejuicios de la época, el seudónimo de Hermann Zeuta. Pues bien, Augusta, además de ser la musa de los artistas de su época, hechizó con sus encantos, entre otros, a Vincent d’Indy y enamoró, perdidamente, a Saint-Saëns, que llegó a pedirle varias veces matrimonio, siendo rechazado todas ellas. Finalmente, Augusta, caería rendida a los encantos de un César Franck, 25 años mayor que ella; convirtiéndose, por mor de los tiernos sentimientos nacidos entre ambos, en la fuente de inspiración del Quinteto para piano.


Quinteto para piano en Fa menor, FWV 7
1.- Molto moderato quasi lento.
2.- Lento, con molto sentimiento. 3.- Allegro non troppo, ma con fuoco.
Claudio Arrau, piano.
Julliard Quartet.

El poeta español Eloy Sánchez Rosillo, inspirado en la relación que mantuvieron el gran compositor belga con su alumna, hizo un poema para acompañar cada uno de los movimientos de este maravilloso Quinteto:

1.- Molto moderato, quasi lento
Cuando ya no esperaba que nada perturbase
el sosiego y el orden que yo mismo elegí para mi vida,
apareciste tú, y de repente toda la paz que poco a poco
fui con paciencia conquistando apartóse de mí,
y una llama muy viva ahora me habita el alma.
Tú tal vez no comprendas lo que esto significa para un
hombre como yo, que siempre ha estado, en realidad, tan solo,
a pesar de la fiel compañía de unos pocos amigos
y de la larga dicha conyugal que mi mujer me ha dado.
Es como si de pronto un ruiseñor cantara
en la desolación de un árbol anclado en el invierno
y sus ramas desnudas de nuevo recordasen
la gracia del verdor bajo el influjo de esta música.

2.- Lento, con molto sentimiento
Mi vida ha sido un duro camino de fracasos
a los que nunca doblegué mi espíritu,
pues desde siempre supe que el artista que trabaja
con honradez en el servicio de su Señor y de su obra,
muy rara vez consigue la atención de las gentes
de su tiempo; atención que estimula,
pero que al fin y al cabo no necesita el arte.
Bajo las altas bóvedas de esta iglesia ha transcurrido
la parte más fecunda y hermosa de mis días:
el olor de la cera y del incienso de las sagradas ceremonias,
los devotos rumores de las plegarias de los fieles,
me acompañaron siempre mientras que yo intentaba,
sentado aquí, en el coro, junto al dócil teclado
de este órgano amigo, dar expresión cumplida
a la inquietud que me embargaba el pecho.
Y en cierto modo he sido feliz, porque acepté
con humildad el fluir casi anónimo
de mi destino, aunque a veces el desaliento y el hastío
se acercaran a mí.

3.- Allegro non troppo, ma con fuoco
Ahora sé que mi dicha
fue tan sólo ignorancia de que un día cualquiera
habrías de llegar: tu presencia bastó
para arruinar la paz que con trabajo obtuve.
Cómo negarme a la dulzura con que a veces me miras,
a tu risa tan libre, al fulgor que te envuelve,
a la luz que en tus labios brilla si es que me nombras.
Yo no sé, yo no sé, pero bendigo esta locura
que sacude mi espíritu y me llena de sol cuando te veo.
Y doy gracias a Dios por haberte creado, por haber
permitido que vinieras de pronto para cambiar mi vida;
pues ya no soy el mismo, aunque a los ojos
de todos sea el de siempre y nadie, nadie sepa
que sólo pienso en ti, que te amo, que es para ti mi música.

Un Quinteto Apasionado

César Frank
17 de enero de 1880. Organizado por la Société Nationale de Musique, va a tener lugar en París el estreno del Quinteto en Fa para piano, dos violines, viola y violonchelo de César Franck. Compuesto entre 1878 y 1879, está dedicado a Camille Saint-Saëns, que junto a Marsick y Remy a los violines, Van Woefelghem, a la viola y Loys al violonchelo van a ser los interpretes de dicha composición. Podemos considerar, sin lugar a dudas, esta obra como la primera en la que empieza a percibirse el esplendor de César Franck tras su nombramiento, en 1872, como profesor del Conservatorio. Aquí, el artista manifiesta con plena consciencia, su estilo personal. Es a partir de este momento, y durante los años ochenta, última década de su vida, donde César Franck va a componer sus principales obras: el Preludio, Coral y Fuga (1884), las Variaciones sinfónicas (1885), la Sonata para violín y piano (1886), la Sinfonía en Re (1888), el Cuarteto en Re mayor (1889) y los Tres corales (1990).
El Quinteto es una obra apasionada, en la que Franck adopta la estructura cíclica; consta de tres movimientos:
El primero de ellos, "Molto moderato quasi lento", comienza con una introducción donde se expone un primer tema en el que se indica «dramático» (la arrogancia de Satán). Responde el piano con un segundo tema (expresivo) acompañado de tresillos (Coro de los Justos proclamando el triunfo del Amor). Tras una doble exposición, comienza el Allegro, prolongado por el piano, en el que aparecen
otros dos temas secundarios que contrastan, de forma parecida, a los que les precedieron. Tras un desarrollo de estos elementos, aparece un quinto motivo expuesto por el violín (dolce, tenero ma con passione) en un pasaje modulante. El desarrollo empieza con un diálogo entre el tercer y quinto motivo en un pasaje lleno de tensiones, hasta que aparece el tema inicial en un fortissimo dramatico. Esta breve y agitada reexposición es interrumpida por el quinto motivo, Molto dolce, que da pie a otra nueva y encarnizada discusión a lo largo de la cual irá cobrando una importancia cada vez más destacada, hasta imponerse al unísono.


Quinteto para piano en Fa menor, FWV 7
1.- Molto moderato quasi lento.
2.- Lento, con molto sentimiento. 3.- Allegro non troppo, ma con fuoco.
Claudio Arrau, piano.
Julliard Quartet.

El segundo movimiento, "Lento, con molto sentimento", está escrito en La menor y sirve de puente entre las tonalidades de los movimientos extremos: Fa menor y Fa mayor. Tiene una sencilla forma ternaria (ABA). La primera sección se compone de la doble exposición de una hermosa melodía que está a cargo del violín y que en su segunda aparición, introduce un contramotivo rítmico. La parte central está en Re bemol y rememora el tema principal de este movimiento, que termina con una breve reexposición, devolviéndonos al tono principal.
El "Allegro" final está en Fa mayor. Se abre con una introducción en crescendo hasta que aparece un nuevo tema (maestoso) expuesto en octavas por la cuerda y desarrollado ampliamente hasta que del piano emerge el contramotivo del Andante y comienza un desarrollo con modulaciones. Tras la reexposición, el violonchelo introduce una melodía que, poco a poco, irá imponiéndose hasta acceder al primer violín y revelarse como una variación, en ritmo ternario y en Re bemol mayor, de aquel quinto motivo característico del primer movimiento, en un pasaje pianissimo. De vuelta a Fa mayor, se inicia un inmenso crescendo que, al segundo intento, desemboca en un contundente final.


Claudio Arrau
Claudio Arrau (Chillán, Chile, 6 de febrero de 1903-Mürzzuschlag, Austria, 9 de junio de 1991).

3 feb. 2016

Sinfonía entre Ruinas

Felix Mendelssohn
“Todo aquí parece tan duro y vigoroso, envuelto a medias en neblina o humo o bruma. Además, hubo una competición de gaitas. Muchos montañeses llegaron de la iglesia vestidos con sus trajes típicos, llevaban victoriosamente a sus enamoradas con sus trajes domingueros y miraban magníficos y con aire de importancia al mundo, desde arriba. Con largas barbas rojas, mantos de tartán, gorras y plumas, las rodillas desnudas y sus gaitas en la mano, pasaron tranquilamente de largo por el castillo en ruinas que se halla en la pradera, donde María Estuardo vivió con esplendor y vio el asesinato de Rizzio. Siento como si el tiempo corriera muy velozmente cuando tengo ante mí tanto de lo que fue y tanto de lo que es... Hoy, a la hora del crepúsculo, fuimos al palacio donde vivió y amó la reina María. La capilla junto a él actualmente ha perdido su techo, está cubierta de césped y de hiedra y, en el altar roto, María fue coronada reina de Escocia. Todo está en ruinas, deteriorado y abierto al cielo. Creo que he encontrado aquí hoy el comienzo de mi Sinfonía Escocesa”.
Esta carta, escrita desde Edinburgo el 30 de julio de 1829 por Felix Mendelssohn a su familia, refleja la honda impresión que le causó el viaje que, en ese mismo año, hizo a Escocia. Todas esas sensaciones quedaron reflejadas en dos de sus obras: La Obertura “las Hébridas”, también conocida como “La Gruta de Fingal” y la obra que hoy nos ocupa, la Sinfonía Escocesa.
Comenzada en 1830, fue concluida en 1842 y estrenada en la Gewandhaus de Leipzig, dirigida por el propio Mendelssohn, el 03 de marzo de ese mismo año.


Sinfonía n.º 3 en La menor, Op. 56_Sinfonía Escocesa
1.- Andante con moto-Allegro un poco agitato.
2.- Vivace non troppo. 3.- Adagio.
4.- Allegro vivacissimo-Allegro maestoso assai.
London Symphony Orchestra.
Claudio Abbado, director.

El primer movimiento, "Andante con moto – Allegro un poco agitato", comienza con un pasaje lento que, conducido por las violas y el oboe, define un clima sombrío, oscuro y brumoso. En su sección rápida, irá aclarándose, por medio de la cuerda que entra en pianissimo, dando paso a un segundo tema de carácter cantabile, cálido y lírico.
El segundo movimiento, "Vivace non troppo", recuerda el carácter del folclore escocés y las sonoridades del pibroch, una especie de gaita escocesa que ejecuta el clarinete acompañado por la cuerda en staccato. Una mezcla de color que cambia, de manera vertiginosa a través de una virtuosística escritura para la madera y las cuerdas.
El "Adagio" que continua, es hermosísimo. Los violines, exponen y desarrollan una larga melodía, bajo un fondo marcado por el pizzicato de las cuerdas graves y las llamadas lejanas de las trompas. Según Mendelssohn, la inspiración le vino dada al contemplar las ruinas de Holyrood, la que fuera desdichada residencia de la reina María Estuardo.
Finaliza la obra con un "Allegro vivacísimo – Allegro maestoso assai", de marcado acento guerrero y heroico. Un recuerdo al comienzo del primer movimiento y un coral a cargo de la trompa con la que, añadiéndose el resto de la orquesta, en un efecto creciente, culmina triunfal y grandiosamente la obra.
Dejémonos envolver por la especial melancolía que sintió Mendelssohn al visitar las ruinas de la capilla de Holyrood. Escuchemos esta perfecta acuarela musical, dibujada, de manera exquisita y luminosa, por este genio de la belleza.


Claudio Abbado
Claudio Abbado (Milán, 26 de junio de 1933 - Bolonia, 20 de enero de 2014)