23 ene. 2017

La Tensa Quietud

Samuel Barber
"Querida madre: te escribo para contarte un secreto que me preocupa. No llores cuando lo leas porque no es culpa tuya ni mía [...] Para empezar, no he nacido para ser un atleta. He nacido para ser un compositor y lo seré, estoy seguro. Te ruego que no me pidas que lo olvide y que vaya a jugar al fútbol. Por favor. Algunas veces esto me preocupa tanto que me vuelve loco (aunque no mucho). Te quiere..."
Así se expresaba Samuel Barber con tan solo nueve años de edad en una carta dirigida a su madre, para expresarle su afición por la música.
Nacido en Pensilvania un nueve de marzo de 1910, Barber empezó sus estudios en el Instituto de Música Curtis de Filadelfia a los catorce años, llegándose a graduar en 1935. Los inicios de su carrera fueron como cantante y compositor.
Después de ser reconocido en la década de los 50 y 60, más tarde, su música fue tachada de "poco moderna". Falleció en Nueva York el 23 de enero de 1981.


Cuarteto de cuerda en Si menor Op. 11
I. Molto allegro appassionato. II. Molto adagio. III. Molto allegro.
Quatuor Diotima.

Sobre todo es recordado por su famoso "Adagio para cuerdas". Este adagio, es un arreglo para orquesta de cuerda realizado por el mismo autor, durante su estancia en Austria, del segundo movimiento del Cuarteto de cuerda en Si menor Op. 11. Se estrenaría en Roma en 1936. El cuarteto tiene tres movimientos. Un primer movimiento "Molto allegro appasionato, violento y contrastante, al que le sigue el "Molto adagio", para finalizar con el tercer movimiento, un "Molto allegro que es una breve reexposición del mismo tema.


Choir Of Trinity College.
Richard Marlow, director.

Metafóricamente hablando, El "Adagio", podríamos relacionarlo con la oscuridad. Una tensa quietud contemplativa, derivada de una larga línea melódica que se despliega sobre un lento fluir armónico. Una pieza marcada por su tiniebla elegíaca, un lamento en clave menor capaz de suscitarnos la más profunda de las melancolías. Una “banda sonora” de la consternación.


New York Philharmonic.
Leonard Bernstein, director.