16 dic. 2014

El Héroe del Silencio

Ludwig van Beethoven
Viena, 22 de diciembre de 1808. Seis y media de la tarde. Hace un frío que corta la respiración. Todo se encuentra preparado en el "Theater an der Wien" para que de comienzo la "Akademie", nombre que reciben los conciertos organizados por nuestro compositor para difundir sus obras en las distintas Instituciones de Austria. El programa, tal y como refleja en su cuaderno de notas Ludwig van Beethoven, sólo iba a incluir dos Sinfonías y un Concierto para Piano; al final, se van a añadir hasta cinco obras más. La que hoy nos ocupa, el Aria concertante ¡Ah Perfido!, junto a la "Fantasía Coral", serían añadidas para dar más publicidad al evento y poder así atraer a un mayor número de asistentes.
El Aria de Concierto "Ah, perfido!" es una obra para Soprano y Orquesta que Beethoven escribió y estrenó en 1796 durante su estancia en Praga, por tanto, 12 años antes de este "Akademie". Dedicado a la condesa Josephine von Clary Clam-Gallas, el aria, sobre texto de Metastasio, relata el dolor de una mujer que ha sido traicionada y cuyo amante ha decidido marcharse. Ella, al principio, amenaza con vengarse invocando la ayuda de los Dioses, para más tarde, desesperada ante la idea del abandono, detener su venganza y suplicar piedad. Estos sentimientos de odio y amor enfrentados, fueron modelados sobre el Aria de Concierto de Wolfgang Amadeus Mozart "Bella mia fiamma, addio!", con la misma estructura de Recitativo - Aria - Cabaletta. Por su carácter dramático hay quien señala esta obra como precursora de la nueva ópera romántica.


¡Ah perfido!
Hanne-Lore Kuhse, soprano.
Staatskapelle Berlin. Arthur Apelt, director.

Volvamos al 22 de diciembre de 1808. El Theater an der Wien, carece de calefacción. El público no se encuentra nada cómodo. Las bajas temperaturas, para la sonoridad de los instrumentos e incluso para la ejecución de los músicos, no favorecen en absoluto. Otro percance hay que unir a los anteriores, este relacionado con la obra que acabamos de escuchar. Debido a desavenencias de última hora y al aviso con tan poco margen de tiempo, a tres semanas del concierto el programa todavía no se encontraba cerrado, la soprano Anna Milder-Hauptmann, destinataria del Aria de Concierto, no pudo acudir y se tuvo que buscar rápidamente a una cantante que la sustituyera. La elegida, Josephine Killitschgy, una joven de 17 años con poca experiencia, sortea con dificultades y bastantes fallos dicha aria. Si a todos estos inconvenientes, le añadimos la larga duración del evento, más de cuatro horas, diremos que los asistentes al concierto salieron con un mal sabor de boca. Se podría resumir en las palabras de Anton Felix Schindler, "fracasó, simplemente".
Ludwig van Beethoven, cercano ya a los cuarenta años de edad, era consciente y tenía la certeza de que su sordera, en pocos años, se iba a convertir en absoluta. Este hecho, se convirtió en su principal motivación para, a modo de despedida, coger la batuta y asumir la dirección de tan monumental concierto, uno de los más importantes de la historia de la música occidental. 
¡Alabado sea por siempre el Héroe del Silencio!


Hanne-Lore Kuhse
Hanne-Lore Kuhse (Schwaan, 28 de marzo de 1925 - Berlin, 10 de diciembre de 1999)