11 dic. 2014

Un Amor de Fantasía

Hector Berlioz
París, 1827. Un joven muchacho se cuela en el Teatro Odeón. Allí, una compañía irlandesa se dispone a escenificar el “Hamlet” de Shakespeare. Se abre el telón y da comienzo la función. De pronto, en el escenario, aparece Ofelia. El papel lo representa una hermosa actriz de nombre Harriet Smithson. Nuestro joven, aunque apenas puede entender los diálogos en inglés que salen de su boca, los gestos, las maneras y sobre todo la belleza de la muchacha lo encandilan hasta el punto de quedar perdidamente enamorado. Numerosas son las cartas de amor que Hector Berlioz, nombre de nuestro joven enamoradizo, enviaría a la bella actriz sin obtener respuesta alguna.
Berlioz, un estudiante de medicina que abandonó la profesión para dedicarse a la música, no era, en esos momentos, lo que podríamos decir un compositor destacado, de hecho, no había estrenado ninguna obra aún, pero en su locura enamoradiza, ideó un plan para atraer la atención de la bella Harriet. Se dispuso a componer una gran obra para así poder alcanzar la fama suficiente y deslumbrar a la joven artista. Consiguió, de esta manera, estrenar en el Conservatorio de París dos obras. Pero estas composiciones no tuvieron apenas repercusión. Berlioz continuó con su tarea de mandar cartas y más cartas a su amada..., hasta el punto de que Harriet, pidió a su criada que se deshiciera de toda la correspondencia que tuviera como remitente a nuestro querido compositor.
El rechazo de Harriet, provocó en Berlioz cambios repentinos de humor. Se le veía vagabundear y fantasear por las calles de París con la joven amada en sus pensamientos... 
Su última oportunidad de conquista, le llega en un teatro Parisino. Allí actúa Harriet. Antes de que empiece la función, Berlioz consigue que se interprete una obertura suya. La joven, sin embargo, se mantiene totalmente ajena a tal acontecimiento. Más tarde, durante el transcurso de la representación, Berlioz comienza a vociferar y a gritar a la actriz desde la grada. Ella, asustada, pide que alejen a aquel "loco" de su presencia.
Han pasado tres años. Nos encontramos en 1830. Berlioz está decidido a volcar todos sus sentimientos, pasiones y desilusiones vividas en una obra musical. Se tratará de una sinfonía prácticamente autobiográfica. Aunque esa obra se va a gestar con fragmentos de obras anteriores, Berlioz, consigue dotarla de una unidad mediante un programa y una “ideé fixe”, es decir un "leitmotiv" que se va a mantener constante durante todos sus movimientos. Esta idea, reflejará su amor por su querida Harriet (Tema de la Amada). 
Diez días antes del estreno de su "Episodio de la vida de un artista", Berlioz publica en la prensa un folleto explicando una trama asociada a la sinfonía a la que calificó de “Drama Instrumental”: "El programa que sigue debe ser entendido como el texto hablado de una ópera, destinado a introducir ciertas piezas de música, cuyo carácter y expresión originan”. 

Sinfonía Fantástica
1.- Sueños y pasiones. 2.- Un baile. 3.- Escena en el campo. 
4.- Marcha al cadalso. 5.- Sueño de una noche de aquelarre.
Orchestre National de France. Leonard Bernstein, director.

La Sinfonía Fantástica se estrenó el 5 de Diciembre en el Conservatorio de París. Rápidamente se convirtió en todo un éxito. Entre el público se encontraban presentes personajes ilustres, entre ellos, un joven de 19 años, Franz Liszt, quien trascribió la Sinfonía para el piano. Fue esta transcripción la que le entregó a Robert Schumann para que conociera y criticara la obra de Berlioz, críticas que fueron muy positivas. A partir de entonces, Berlioz comienza a adquirir fama y gana el Premio de Roma que lo lleva a estudiar a esa ciudad. Es en Italia donde revisa la sinfonía y la amplía con un nuevo programa y un monólogo inicial. El conjunto pasa a llamarse entonces "Lélio, o el retorno a la vida". Esta nueva versión se reestrena en París en 1832. 
El día del estreno, entre el público asistente, se encuentra Harriet Smithson. Lélio, el personaje cuyo monólogo sirve de preludio a la nueva versión de la Sinfonía, pronuncia su frase: “…esta Julieta, esta Ofelia, a la que busca siempre mi corazón". Es en ese momento en el que Harriet comprende que el compositor de esta obra es el hombre que, en otro tiempo, le había colmado de cartas de amor y ella, la mujer que le había inspirado y también "torturado" con su indiferencia. Finalizado el concierto, Berlioz y Harriet por fin llegan a conocerse y, para sorpresa de todos, en poco tiempo contraen matrimonio. Un matrimonio que se prolongará hasta 1840 y que estará plagado de penalidades.