8 ago. 2015

Raices Medievales

La Cantata BWV 4 "Christ lag in Todesbanden", Cristo yacía amortajado, de Johann Sebastian Bach, data, con toda probabilidad de 1707-1708. Nos encontramos, sin lugar a dudas, ante una obra maestra. Esta cantata, una de las más antiguas del maestro, pertenece a la etapa de Mühlhausen y, aunque nos ha llegado en una revisión para ser interpretada en Leipzig el Domingo de Pascua de 1724, se supone que no varía mucho de su forma primitiva. Basada en un himno de Lutero de 1524 y cuyo texto el libretista copia literalmente, su estructura es claramente simétrica: coro-dúo-aria-coro-aria-dúo-coro, y en tal división, sigue Bach un esquema similar al del concierto sacro homónimo de Pachelbel que posiblemente conociera.
La cantata, en la que todos sus movimientos están escritos en la misma tonalidad, mi menor, es asombrosa en sus muchos matices de un solo tono sombrío. Se inicia con una breve sinfonía donde Bach, ayudado solo por las cuerdas, nos muestra la sepultura de Cristo. Continúan siete secciones vocales, cada una sobre un versículo del texto de Lutero. El primer de ellos, "Cristo yacía en los lazos de la muerte", es una fantasía para coro a cuatro voces, donde las voces sopranos presentan la melodía que será desarrollada, libremente, por los violines, mientras que las otras voces, contestan por fragmentación en un movimiento contrapuntístico, forma esta muy antigua y que se remonta al siglo XII. Los sombríos acordes iniciales pronto se transforman en música luminosa para que, finalmente, el aleluya nos transmita la alegría de la Pascua. El segundo versículo, da lugar a un austero dúo que es conducido por la soprano sobre el fondo de un persistente bajo continuo. Atrevidas figuras del violín, dan al tercer versículo un carácter más afable. En esta aria, cuya melodía es presentada por el tenor, el pecado es derrotado a manos del Hijo de Dios, proclamándose la victoria triunfalmente en el aleluya. El cuarto versículo, Bach lo convierte en un motete a 4 voces, donde nos dibuja la lucha entre la vida y la muerte, venciendo la vida finalmente. Llega, ahora, la escena de la crucifixión de Cristo. En este caso, la melodía del coral, la desarrollan, tanto el bajo como los instrumentos, permitiendo así un brillantísimo desarrollo. El penúltimo movimiento es de nuevo un dúo imitativo de la soprano y el tenor; pero a diferencia del segundo versículo, se desarrolla de una manera más libre y animada. El coral conclusivo, mezcla de fuerza y sencillez, nos muestra de una manera fiel la imagen del texto en la que Bach fundamenta su cantata.

Cantata BWV 4_Christ lag in Todesbanden
Dietrich Fischer-Dieskau. Helmut Krebs. Maria Jung, órgano.
Chor der Staatlichen Hochschule für Musik, Frankfurt am Main
Orchester des Bachfestes
Fritz Lehmann, director.

Nuevamente, nos asombra el genio de Bach. Partiendo de la forma antigua, a través de su música sublime, nos proyecta hacia el futuro.