26 ago. 2015

Fantasía Tallis

Ralph Vaughan Williams
En el Renacimiento, era costumbre muy común que los compositores copiasen, en señal de aprecio y de respeto, parte de las obras de sus coetáneos. Este proceder, fue el utilizado por Ralph Vaughan Williams a la hora de rendir homenaje a Thomas Tallis, uno de los compositores ingleses más importantes de música sacra.
Si dividimos la música de Vaughan Williams en tres etapas, la primera de ellas estaría representada por el uso que hace de la canción folklórica inglesa, dando a muchas de sus obras un inconfundible carácter pastoral; la segunda de ellas, estaría dedicada a la literatura, fiel reflejo de ello, serían las piezas que basó en diversos textos de la Biblia y de Shakespeare; la tercera etapa, la que nos ocupa, estaría dedicada a la gran tradición polifónica inglesa de la era Tudor; fue ese conocimiento profundo, así como la gran admiración por los compositores de esa época, lo que le llevó a componer su maravillosa Fantasía.

Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis
Orquesta de Filadelfia.
Eugene Ormandy, director.

Los nueve “Psalm Tunes for Archbishop Parker’s Psalter”, en realidad, ocho tonos más el ordinal, constituyen la contribución de Tallis al salterio vernáculo del arzobispo Matthew Parker, primer Arzobispo de Canterbury de la recién establecida, por entonces, Iglesia Anglicana. El tercero de ellos, “¿Por qué guerrean enardecidos los gentiles, rugiendo de furia?” fue el escogido por Vaughan Williams para componer su Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis.

¿Por qué guerrean enardecidos los gentiles, rugiendo de furia?
¿Por qué se ocupan los pueblos en cosas vanas y triviales?
Los reyes se sublevan, los señores traman reunidos en consejos
ir en contra del Señor con falso acuerdo, contra su Cristo.

Atendía el maestro británico a un encargo de los organizadores del Festival de los Tres Coros que se celebraba en la catedral gótica de Gloucester. Vaughan Williams, pensó mientras creaba su fantasía, además de en la música de Tallis y en los versos del salterio, en la acústica de la Catedral, utilizando para ello un cuarteto y doble orquesta de cuerda. La obra fue estrenada en dicha Catedral el mismo año de su composición, 1910, siendo dirigida la obra por él mismo.